Este jueves 16 de septiembre se realizarán movilizaciones para recordar a los diez estudiantes secundarios que fueron secuestrados en La Plata y torturados por reclamar el boleto estudiantil, seis de los cuales continúan desaparecidos. Será desde las 14.30 en Plaza Italia de La Plata.
La Unión de Estudiantes secundarios se dirigirá al Ministerio de Infraestructura bonaerense, ubicado en calle 7 y 58; mientras que la Coordinadora Estudiantil Independiente de Secundarios marchará hasta la Casa de Gobierno, ubicada en calle 6 entre 51 y 53.
Compartimos comunicado emitido por Correpi:
Los lápices siguen escribiendo
La noche del 16 de septiembre de 1976, en La Plata, en un operativo conjunto, la policía bonaerense y el Batallón 601 del Ejército, secuestraron y torturaron a diez jóvenes militantes de la UES y Juventud Guevarista. Claudio de Acha, Horacio Úngaro, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, María Clara Ciocchini y Daniel Alberto Racero aún continúan desaparecidos. Gustavo Calotti, Pablo Díaz, Patricia Miranda y Emilce Moler lograron sobrevivir.
Aquella velada, conocida como la Noche de los Lápices, se llevó a cabo en el marco de la dictadura cívico-militar-eclesiástica, que instauró un régimen de terrorismo de estado y un sistema político, económico y social, marcado por un alto costo social, fogoneado al calor de la Doctrina de la Seguridad Nacional y el centro de poder, Estados Unidos.
En diciembre de 1983, se inauguró una nueva etapa democrática y significó la vuelta a la institucionalización, conservando aquél sistema de marcado capitalismo, con un creciente ritmo de desocupación, hambre y desalfabetización. Ya no eran necesarias las dictaduras, sino que se iniciaba una nueva etapa de gobiernos legítimos, con respeto a las leyes y a las libertades individuales.
Sin embargo, tras aquel velo de las libertades democráticas se siguen sucediendo constantes y sistemáticas violaciones a los derechos humanos.
El “enemigo interno” ya no es, como en los años ‘70, el delincuente subversivo o el terrorista, sino que fue reemplazado por el marginado, el excluido del sistema.
La política represiva instaurada a partir de 1983 impone selectivamente el control y el disciplinamiento de las personas pertenecientes a las clases bajas y oprimidas- en especial en el rango etario de 15 a 25 años-, quienes viven en barriadas y villas. Se implementa a través de las detenciones arbitrarias, las torturas en cárceles y comisarías, las desapariciones forzadas y ejecuciones sumarias a manos de miembros de las fuerzas de seguridad, ésto es las muertes por “gatillo fácil”. Por otro lado, el Poder Judicial y el Ministerio Público Fiscal aseguran la impunidad de los verdugos.
A 45 años, los lápices siguen escribiendo. ¿Cómo? Denunciando día a día los hostigamientos, torturas y muertes de nuestrxs pibes a manos de las fuerzas de seguridad.




