La marcha de los mineros en defensa de las ocho horas, que ha ingresado este lunes a la ciudad de La Paz.

(Econoticiasbolivia) Bolivia – “Las empresas transnacionales están saqueando nuestros recursos naturales y están explotando a nuestros hermanos como esclavos. Ya no podemos permitir tanta explotación, tanto saqueo”, dice el dirigente de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), Venancio Taquichiri.
Tras caminar más de 100 kilómetros, nutridas columnas de mineros descendieron desde la ciudad de El Alto, a casi cuatro mil metros de altura, hasta el centro de la sede de gobierno. A su paso eran recibidos con aplausos y alimentos por los vecinos de los barrios populares, que siempre han cobijado y respaldado la lucha de los mineros.
“Venceremos, venceremos / mil cadenas habrá que romper / venceremos, venceremos / los mineros sabremos vencer”, cantaron los mineros en su ingreso a la ciudad.
Según Taquichiri, el convenio suscrito a principios de año entre los trabajadores mineros y la transnacional Glencore/Sinchi Wayra que establecía cero despidos, ocho horas de trabajo y cero aumento salarial, había sido roto por los empresarios al intentar aumentar la jornada laboral a 10 horas, por lo que ahora los trabajadores iban por más, por aumento salarial incluido.
La lucha de los mineros por defender la jornada de ocho horas ha comenzado a recibir el apoyo de otras organizaciones laborales. “Este es un problema nacional. En todo el país, los empresarios privados se están dando el lujo de vulnerar los derechos de los trabajadores y las leyes bolivianas”, dice el principal dirigente de la Federación, Guido Mitma.
“Esta marcha es para que todas las empresas respeten las ocho horas, no sólo en las minas privadas. Los empresarios abusan en todos los sectores, en las fábricas, en las empresas de la agroindustria. Están abusando de los mineros, están abusando de los fabriles, están abusando de los trabajadores en el comercio, en las construcciones, en todo lado. Esta lucha es para todos. El gobierno tiene que asumir su responsabilidad y hacer cumplir las leyes laborales”, agrega el minero Mitma.
En horas de la tarde, los principales dirigentes se han reunido con ministros. “Creo que los ministros no le están informando bien al Presidente, o de repente lo están asesorando mal (…) ojala que entiendan que los mineros vamos a luchar por nuestras demandas hasta las últimas consecuencias”, advierte Taquichiri.
Hasta ahora, la actitud de Morales con la Glencore/Sinchi Wayra ha sido contradictoria. En febrero de 2007, en Oruro, el propio presidente Morales había dirigido la expropiación sin indemnización de la empresa metalúrgica de Vinto que estaba siendo operada por la Glencore/ Sinchi Wayra.
En el 2005, una decena de propiedades mineras (las minas Bolívar, Poopó, Porco, Colquiri, Totoral, San Lorenzo, Colquechaquita y la planta concentradora de minerales Don Diego y la central termoeléctrica de Aroifilia) fueron transferidas por el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada a la Glencore, en una oscura e ilegal operación.
Sánchez de Lozada, el millonario presidente neoliberal, era propietario de estas minas hasta el 2003, cuando fue derrocado por una insurrección popular en octubre, que lo obligó a huir a los EEUU. Allí, dos años después, cuando ya era considerado como un prófugo de la justicia y sus bienes sujetos a embargo judicial por el genocidio que cometió en el 2003 en Bolivia, Sánchez de Lozada transfirió sus minas y la empresa metalúrgica de Vinto a la Glencore.
En el 2007, el gobierno de Morales recuperó para el Estado la metalúrgica de Vinto, expropiándola, sin pagar ni un centavo; pero dejó todas las otras minas y propiedades de Sánchez de Lozada en manos de la Glencore/Sinchi Wayra, la que ha obtenido millonarias ganancias extraordinarias con el auge de precios de los minerales.
Durante el gobierno de Morales, los consorcios mineros declararon la exportación de minerales y metales por un valor de 4.405,9 millones de dólares, pagando al Estado de apenas 220 millones de dólares.