El Instituto Sou da Paz, en cooperación con el Ministerio Público del Estado de San Pablo (MP-SP), inició una investigación inédita en Brasil para descubrir el origen de las armas usadas en robos y homicidios en la capital paulista. El resultado parcial de la investigación revela casos graves de descontrol de armas, la necesidad de un mayor rigor en el control de esa circulación y la adopción de nuevas tecnologías de marcación de armas.
La investigación señala números alarmantes. Hasta el momento, se analizaron 4.289 armas confiscadas en delitos en la ciudad de San Pablo, en los años 2011 y 2012. De éstas, el 40% no puede ser rastreado porque tienen alterada la numeración. En las armas de los casos de robo, en el 54% es imposible descubrir la fuente del desvío. Sólo el 38% de las armas rastreadas tenían registro, o sea, fueron vendidas legalmente y después desviadas hacia manos de delincuentes. Y, al contrario de lo que acusan los responsables de la seguridad, solamente el 2% de las armas aprehendidas en robos y homicidios tiene origen internacional.
Para el procurador general de Justicia del Estado de San Pablo, Marcio Fernando Elias Rosa, "las armas con numeración suprimida representan un gran problema para la seguridad pública. Todo delito tiene un autor, toda arma tiene un dueño. La falta de ese número perjudica el esclarecimiento de delitos, la identificación de los traficantes de armas y genera impunidad”.
El coordinador de Área del Instituto Sou da Paz, Bruno Langeani, comenta que el 70% de las muertes en Brasil son ocasionadas por armas de fuego. El control de las armas debe, por lo tanto, ser entendido como un sistema. El primer paso sería retirar el arma de circulación. "Semanalmente, vemos robos de armas confiscadas por la policía. Ese desvío hace que las armas vuelvan a abastecer el delito. El control de armas no es una opción, es una obligación. Brasil tiene una de las mayores tasas del mundo de muertes por arma de fuego. Cuantas más armas en circulación, más violencia en el país”.
Fuente: Cristina Fontenele – Adital