El pasado 30 de abril, el gobierno de los EEUU publicó un nuevo informe sobre “el terrorismo en el mundo”. El documento, el primero tras la llegada de Barack Obama, señala a Irán como “el Estado terrorista más activo del mundo”, y, entre otros, una vez más también aparece el nombre de Cuba.
(Paco Azanza Telletxiki – Rebelión) Cuba – Resulta curioso cómo el verdugo acusa a la víctima. EEUU siempre ha utilizado el terrorismo como instrumento permanente de su política exterior contra Cuba.
En sólo catorce meses -entre el 30 de noviembre de 1961 y el 3 de enero de 1963-, durante la llamada “Operación Mangosta”, llegaron a perpetrar 5.780 acciones contra Cuba. EEUU, con sus repetidos ataques terroristas ha causado al pueblo cubano 3.478 muertos, 2.099 lisiados y más de 54.000 millones de dólares.
Más de 600 planes concebidos contra la integridad física de Fidel. Las palabras dirigidas el 11 de diciembre de 1959 por J. C. King, jefe de la división encargada de los asuntos del hemisferio occidental en la CIA, al director de la Agencia, Allen Dulles, son elocuentes: “Debe darse seria consideración a la eliminación de Fidel Castro. Ninguno de los más cercanos a él, como su hermano Raúl o su compañero Che Guevara, tiene la misma influencia carismática sobre las masas. Mucha gente informada considera que la desaparición de Fidel aceleraría grandemente la caída del actual gobierno”.
Numerosos centrales azucareros fueron bombardeados desde aviones pilotados por ciudadanos norteamericanos. Durante la Campaña de Alfabetización llevada a cabo en 1961, mercenarios orientados y armados por la CIA asesinaron a no pocas personas; entre ellas dos maestros voluntarios. El número de bandas que operaron entre 1959 y 1965 en todo el territorio nacional, al servicio del gobierno de los EEUU, fue de 299, sumando entre todas la cantidad de 3.995 mercenarios.
La invasión mercenaria de Playa Girón supuso una gran derrota político y militar para el Gobierno de los EEUU. La invasión fue realizada por mercenarios cubanos entrenados y armados por el gobierno yanqui.
El barco francés La Coubre estalló en el puerto de La Habana el 4 de marzo de 1960, cuando se descargaban armas y municiones belgas requeridas para defenderse. Este atentado de la CIA ocasionó un número indeterminado de desaparecidos; en el lugar de la explosión se encontraron los restos mortales de 101 personas y hubo más de 200 heridos.
Sin precedentes en el mundo, los secuestros de aviones fue un método ideado y utilizado por la CIA como herramienta en acciones terroristas contra Cuba desde 1959.
El 6 de octubre de 1976, dos terroristas venezolanos contratados por Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, hicieron estallar en pleno vuelo un avión de la línea aérea Cubana de Aviación, donde murieron los 73 pasajeros que viajaban a bordo, todos ellos civiles.
El 11 de septiembre de 1980, el diplomático cubano Félix García Rodríguez fue asesinado en Nueva York. Tiroteado por un comando de la organización terrorista Omega-7, Félix García fue el primer diplomático acreditado en Naciones Unidas asesinado en suelo norteamericano.
En 1981 se desató en Cuba una epidemia de dengue hemorrágico que en pocas semanas costó la vida a 158 ciudadanos y afectó a 344.203 personas. No habiendo ninguna explicación epidemiológica se llegó a la conclusión de que la epidemia había sido provocada por agentes contrarrevolucionarios.
Meses después, durante un juicio celebrado en Nueva York contra el terrorista cubano residente en esa ciudad, Eduardo Arozena, confesó haber introducido el virus del dengue hemorrágico en Cuba.
El último atentado que causó una víctima mortal fue perpetrado por un mercenario salvadoreño, que había sido reclutado y pagado –como él mismo confesó públicamente- por Luis Posada Carriles, respondiendo al encargo de la mafiosa y terrorista Fundación Nacional Cubano Americana radicada en Miami.
El 12 de septiembre de 1998 fueron detenidos en EEUU cinco cubanos. Los Cinco se habían infiltrado entre la citada mafia de Miami para tratar de evitar los atentados que tanto han golpeado al pueblo de Cuba.
Los Cinco habían logrado abortar cerca de 170 atentados, ya que las autoridades cubanas fueron alertadas a tiempo. Más de diez años después, los Cinco siguen presos en cárceles del imperio.



