Parece que por fin cayó la máscara, y el poder central asumió lo que ya pensaba en la  llamada tercera vuelta de las elecciones presidenciales. Brasil tiene dos vueltas, siendo la tercera la no electoral, la que se negocia entre grupos de poder y partidos que han perdido las elecciones. Ahora los ganadores han expuestos su verdadero rostro o al menos la cara dura hegemónica. En la nota de la revista  Carta Capital con fecha de 18 de enero de 2015 (escrita por el reportero Carlos Drummond) el ajuste fiscal aplicado por el Ministro de Hacienda, Joaquim Levy, se le caracterizó como "puñalada fiscal".
(Bruno Lima Rocha – estrategiaeanalise.com.br) Brasil – En el paquete económico de Joaquim Levy (siendo el ministro de la Hacienda un Ejecutivo de confianza del Grupo Bradesco – el mayor banco del país – y partidario de Arminio Fraga y Aécio Neves –  candidato derrotado – en la última campaña presidencial), el volumen de las pérdidas para los trabajadores es astronómico, pero no hace ninguna diferencia a la cantidad de gasto en la abultada deuda interna. El problema fundamental sigue siendo: como un movimiento sindical corporativo y entreguista, muy acostumbrado al cambio de los estados de ánimo del gobierno, y en paralelo, con la incapacidad de unidad de acción en el plan sindical de las izquierdas brasileñas, luego está la pregunta: ¿cómo la fuerza de trabajo en Brasil será capaz de responder?
Uno de los mayores economistas de Brasil, el profesor Luiz Gonzaga Belluzzo en el texto que salió en la revista Carta Capital con fecha de 11 enero de 2015, trae datos que son inequívocos:"Entre 1995 y 2011, el Estado brasileño transfiere a los tenedores de la deuda pública, en forma de pago de las tasas de interés reales, un total acumulado de 109,8% del PBI. Si nos movemos a través de 2014, la transferencia de los tramos de renta y riqueza llega a 125% del PBI. Esto significa lanzar para los ostentadores de la riqueza financiera 19 años de PBI y medio año más?”
Belluzzo nos trae otros datos, interesantes para observar el país, que tiene como Ministro de la Hacienda a un banquero. La carga impositiva llegara al bolsillo de los trabajadores, afectando de forma  indirecta, a los sectores más débiles de las economías sociales, son lo que  tienen muy poco o nada.
Según estas informaciones: “En 2011, la carga tributaria bruta alcanzó 35,31% del PBI. En los impuestos indirectos de Brasil como IPI e ICMS, son los que representan 49,22% de la carga fiscal total. Como sabemos, estos impuestos llegan a la población, que gasta en la adquisición de bienes y servicios, con independencia del nivel de ingresos. Ricos y pobres pagan la misma tasa para la compra de la estufa y el refrigerador, pero el león "democráticamente" devora una mayor fracción, de los ingresos más bajos”.

El malabarismo del equilibrista Emir Sader
Ahora les toca a las críticas de la izquierda. El malabarismo Emir Sader, diciendo "Porque la extrema izquierda falló y terminó aislada" (texto que salió en Carta Maior, fecha de 11 de enero de 2015) pone el PSOL en "extrema" –izquierda, sólo porque no ha abandonado, las partes básicas del reformismo radical PT, en la década de su fundación. A continuación, el bloguero y experto en ciencias políticas, que todavía creen en el "gobierno en disputa", determina el resultado de la elección como muestra de aislamiento; hay que ver que cualquier que entiende algo de política, sabe que el resultado de las urnas refleja la voluntad popular sólo de forma indirecta.
Por último, poner en la fosa común de la  "extrema"- izquierda teniendo como referencia a las agrupaciones trotskistas, es algo muy cínico. Pues con eso, Sader ignora solemnemente todo un universo, que se masifica y convive en Brasil, a un universo de perfil libertario, siendo este difuso o específico, como con la CAB.   Que asistimos al triste final de un sociólogo crítico, que se convirtió en malabarista de las palabras, y que sus propuestas son cada vez más confusa. Para la tesis absurda de Emir Sader, en Brasil, Argentina, Uruguay, Venezuela, Bolivia y Ecuador, la extrema izquierda se aísla de la sociedad, al no darse cuenta de la contradicción fundamental, entre los objetivos del gobierno central, en la orientación del Estado para el desarrollo y la producción y  la necesidad de combatir el neoliberalismo, poniendo así fin (para el restante de la izquierda) a aislarse de la masa por no publicar a su lado.

Apuntando a una conclusión
Ahora, antes de que el paquete de Levy y co. Genere destrozos, entiendo que la extrema izquierda debería estar más bien organizada y con capacidad de respuesta, posicionándose lejos de la "estrategia" electoralista (esta, entiendo, sería una táctica ciega y cruel como siempre….),  y cada vez más cerca a las demandas más urgentes de la población brasileña. El 2013 demostró que no hay aislamiento cuando la convocatoria es justa y es capaz de popularizar la causa superando el bloqueo mediático y el sabotaje oficialista. Que 2013 sirva a la militancia brasileña como una bella lección.
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