El pasado día 6 de este mes, el Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, se reunía en París con el nuevo comisario de Migración y Asuntos de Interior de la Unión Europea, Dimitris Avramopoulos, y declaraba tras la reunión aquel jueves: “Es evidente que entre esas avalanchas de inmigrantes irregulares se cuelan también terroristas yihadistas, vamos a decirlo claramente”, en referencia a quienes tratan de entrar en España a través de Ceuta y Melilla.

(Xoán Perillán – Diagonal) UE – Las declaraciones, que no dejaron a nadie indiferente, se hicieron eco en las noticias rápidamente, ya que además de la gravedad de la acusación, el ministro no aportaba la más mínima prueba al respecto.
No tardaron en llegar las reacciones y, al ser preguntado al respecto, el presidente de Coalición por Melilla (CpM) y líder de la oposición en la ciudad autónoma, Mustafa Aberchan, ha dicho no creer que los terroristas yihadistas “se suban a la alambrada para llegar a Melilla”, ya que a su juicio utilizan “otros sitios” para pasar a la ciudad autónoma “con más garantías”.
Las palabras del político melillense sonaban lógicas ya que, desde un punto de vista táctico, cuesta imaginarse a un hipotético yihadista entrando en un país para atentar de una manera tan visible, y sobre todo tan arriesgada. Pero ¿por qué iba entonces el ministro a decir tal cosa públicamente? Una acusación de tal nivel sobre los migrantes que saltan la valla no puede ser gratuita, y está claro que no lo es. Veamos.
Esta reunión era muy esperada después de que la anterior comisara de Interior, Cecilia Malmström, hubiese dado un toque de atención a España respecto de la violencia en la valla de Melilla antes de dejar su cargo. Por entonces, el Gobierno reaccionó diciendo que iba a esperar a que el nuevo comisario tomara posesión del cargo para responder. Un aspecto a destacar, si tenemos en cuenta que el nuevo comisario europeo de Migración y Asuntos Internos es griego y pertenece al partido derechista Nueva Democracia, que en los últimos años se ha destacado por desplegar una política claramente xenófoba en su carrera electoral con intención de robar votantes al partido neonazi Amanecer Dorado, que ya es la tercera fuerza en intención de voto en el país heleno.
El nuevo Parlamento Europeo, de claro corte derechista y xenófobo, y el ejecutivo resultante del mismo, parece tener muy claro qué clase de Europa pretende construir. Y el PP se muestra en plena consonancia con tales ideas, ya que van en la línea del gobierno, que en los últimos años ha venido diseñando una estrategia propagandística de criminalización del proceso migratorio.
En Melilla este tipo de declaraciones no suenan extrañas a nadie. A principios de mes la Asociación de Sin Papeles de Madrid lanzaba una campaña para que la fiscalía impute al diario El Faro de Melilla por “incitación al odio” contra los inmigrantes en una de sus portadas. El listón esta alto en la ciudad autónoma.
El pasado 25 de octubre el presidente de la ciudad, Juan José Imbroda, alertó del “riesgo que conlleva” la inmigración ilegal, advirtiendo del auge del yihadismo y del fundamentalismo en una zona no lejana como el Sahel y relacionándola con la supuesta violencia con la que los inmigrantes intentan cruzar la alambrada.”Nosotros no sabemos quiénes son los que vienen, no sabemos quiénes son los que están saltando la valla, no lo sabemos”, dijo.
Otro de los grandes puntales de esta estrategia, además del yihadismo, son las “mafias”, ya muy recurrentes. Hace un mes, el presidente de Melilla seguía señalándolas como principal causante del “drama de la inmigración” y las acusaba de convencer a los subsaharianos de atravesar países y saltar la valla, aprovechándose de la miseria ajena. Hace un año, Rajoy las utilizaba para justificar la colocación de concertinas en la valla.
El pasado 4 de marzo, tras el intento de 1.500 subsaharianos de cruzar la valla de Ceuta, el ministro Fernández Díaz aseguraba: “Es evidente que las mafias criminales que trafican con seres humanos están detrás de todo este movimiento”. Días después recalcó: “Las mafias se están alimentando de los debates generados en España para organizar futuros asaltos masivos a las fronteras”.
Curiosamente ese mismo mes el jefe de Brigadas de Estranjería y Fronteras de Ceuta era destituido de su cargo tras decir en una entrevista que los intentos de entrada en grupo son “un movimiento impulsivo de los inmigrantes” y no de las mafias, conocedor de la situación sobre el terreno. Conscientemente o no, se había desviado del discurso oficial.
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