Qué implica trabajar y ser mujer en el deporte

En esta nota recorremos algunas de las principales controversias y debates del injusto mundo de los deportes a nivel mundial. Cada día, más mujeres logran ocupar espacios de los que tradicionalmente fuimos expulsadas, pero aún queda mucho por hacer. Por Mica Gamuza para Red Eco Alternativo

El mundo o, mejor dicho, el negocio del deporte, es infinitamente más grande que los límites de una cancha, esto es evidente. Por eso cuando pensamos en las trabajadoras que lo componen no alcanza con la medida de quienes usan los botines, festejan los puntos o forman parte de una plantilla. Sabemos que los espacios para el deporte femenino son muy desiguales respecto de las ramas masculinas y que deportistas de distintas disciplinas como el básquet y el voley en Argentina (entre muchas otras) están luchando por la profesionalización de su deporte (en la rama femenina) ya que en la mayoría de los casos corren con, al menos, 50 años de desventajas respecto de los pares varones.

Estamos en un momento en el que celebramos a las pioneras en todo, podemos mencionar de los últimos meses: las primeras mujeres en formar un equipo de automovilismo, el Vitarti’s Girl’s Team; Mara Gómez, la primera mujer trans en formar parte del torneo del fútbol femenino; Lindsay Camila, la primera entrenadora en ganar una Copa Libertadores; Daira Marín, la primera nadadora de aguas abiertas en realizar la travesía de 70 Km. desde Itatí a Corrientes, entre otras.

Pero además de la inclusión de las disciplinas ¿Qué sucede con el cupo para las mujeres (y disidencias) en todos los otros trabajos que orbitan lo deportivo?
La respuesta, como siempre, no sorprende, pero intentaré hacer un pequeño recorrido por algunos espacios en donde las profesionales tienen el enorme desafío de romper con la estructura patriarcal de organización que las expulsa y les exige mucho más que el mérito y la capacidad laboral.

En los medios de comunicación, basta con prender la televisión o abrir los diarios para descubrir que son muy pocas las voces femeninas que cuentan, relatan, analizan los partidos. Y quienes se desarrollan en el periodismo deportivo optan por el camino de medios alternativos que permitan ponerle voz al deporte, pero además aportar una mirada crítica sobre la realidad desigual en la que se construye.

Cuando analizamos, por ejemplo, el deporte más popular de nuestro país es común escuchar argumentos sobre la capacidad o, mejor dicho, la incapacidad de generar negocios y ventas que se equiparen a los pares masculinos para justificar esa desigualdad. Como el fútbol femenino no vende, no lo ofrecemos. Sin embargo la semana pasada la selección de EE.UU, la mejor selección de la historia, dueña del torneo más relevante del fútbol femenino, hizo un reclamo a la justicia federal para exigir la igualdad en las condiciones laborales entre hombres y mujeres.

El reclamo de estas jugadoras deja de manifiesto que las respuestas a las desigualdades son meras discriminaciones por cuestiones de género y no tienen un correlato con ganancias o méritos deportivos. El seleccionado de Estados Unidos Femenino consiguió 4 copas del mundo (además de 8 podios) y 4 medallas doradas en los Juegos Olímpicos (contra 0 de la rama masculina) y tiene el récord en audiencia y en venta de camisetas. Sin embargo, la Justicia determinó que deben equipararse en relación a los viajes y personal en el cuerpo técnico, pero no así en los salarios y premios a alcanzar.

Según FIFPro (una organización internacional de futbolistas que tiene el objetivo de defender los derechos e intereses de jugadoras y jugadores) el 49% de las futbolistas profesionales no reciben salario y se estima que el 87% de ellas finalizará su carrera antes de los 25 años por baja o nula remuneración. (1)

En esta misma línea podemos repensar algunos de los otros trabajos donde no queremos más ver a nuestras representantes teniendo que romper el “techo de cristal” ni titulares que digan algo así como “a pesar de que es mujer, llegó”. Según un estudio publicado en 2019 por la FIFA, en el mundo hay 80545 árbitras que representan el 10% del total de árbitros. En nuestro país existen registrados 3700 árbitros varones y sólo 53 mujeres que además deben realizar un camino distinto al de sus pares, por el sólo hecho de serlo. (2)

Todas y todos tienen el objetivo de ser quienes imparten las reglas en los partidos más importantes, incluso podemos aclarar, en los partidos más importantes del fútbol masculino, por el simple hecho de que son los que mejor remuneración económica tienen.

Pero durante una carrera en el arbitraje tanto los varones como las mujeres deben ascender de categoría para conseguir este objetivo. El problema está en que este camino no es igual para las árbitras que para los árbitros. Ambos pasarán por categorías Infantiles, Juveniles y Reserva. En el caso de los varones continúan en Primera D, Primera B, Nacional B y Primera; sin embargo, no se contempla ese mismo recorrido en las mujeres que deben permanecer en las categorías menos relevantes, y por lo tanto peores pagas, por al menos 8 o 9 años.

Retomando lo de ser pioneras, y tener que enfrentarse a todo un sistema de exclusión por motivos de género, podemos poner sobre la mesa el caso de Florencia Romano, la tucumana que fue maestra mayor de obra, boxeadora y hoy se desarrolla como árbitra internacional, que en 1996 le envió una carta documento a AFA para solicitar su incorporación a la nómina de árbitros profesionales y tras no obtener ninguna respuesta se encadenó en la puerta y se dispuso a una huelga de hambre por discriminación laboral. La respuesta del ex presidente Julio Grondona fue: “No es sensato que una mujer dirija un partido de fútbol entre hombres”. Pero esa sensatez tendenciosa y poco fundamentada fue ratificada luego de una audiencia ante la Cámara de Diputados Nacional, donde se aceptó que Florencia sea probada en igualdad de condiciones que sus pares masculinos y la historia tiene un final feliz: Romano fue, en 1998, la primera mujer en arbitrar un partido de Primera D (masculina) entre Victoriano Arenas y Muñiz.

Y hablando de primeras veces, la semana pasada se anunció, en conferencia de prensa, que la árbitra israelí Sapir Berman, que dirige encuentros de la Premier League de Israel desde 2019, será la primera mujer trans en impartir justicia en un torneo masculino profesional. Sapir había dejado de ser convocada tras iniciar su transición a través de un tratamiento hormonal que estima que durará 3 años, pero retomará su tarea en la misma categoría a la que ya había ascendido, en una justa decisión de la federación de Israel que marcará un precedente para la historia.

Además, en la última semana recibimos la noticia de que la terna argentina de Laura Fortunato y Mariana Almeida, árbitra principal y asistente respectivamente fue convocada para impartir justicia en los Juegos Olímpicos de Tokio 2021. La misma terna que 2 años atrás fue elegida para representarnos como juezas en el Torneo Mundial de Fútbol Femenino de Francia, el torneo femenino con mayor audiencia de la historia con más de 990 millones de personas en todo el mundo, que sienta un precedente para romper el argumento del negocio como excusa.

Son muy pocas las que en esta labor llegaron a ser representantes en el fútbol masculino, el caso más emblemático de la actualidad es la francesa Stephanie Frappart que en 2019 fue la primera mujer en arbitrar una final masculina de la Supercopa de Europa, que se disputó entre Liverpool y Chelsea. A fuerza de un excelente desempeño, con exigencias muy superiores a sus pares masculinos, por tener la mirada del mundo en el suceso histórico, demostró con altura que no hay fundamentos que justifiquen la desigualdad en su trabajo. Entre los poco válidos argumentos solemos escuchar que deberían tener una actitud demasiado predominante para plantarse frente a un varón enojado; esta afirmación, en primer lugar, deja de manifiesto que los estereotipos respecto de los géneros no están siendo revisados, no se entendería por qué una mujer que decide arbitrar no tendría la actitud pertinente y, por otro lado, responsabiliza a la mujer en vez de juzgar la violencia de los varones (en el fútbol y en la vida).

Para pasar por algunos otros trabajos en el mundo de los deportes, y resaltando que sólo estoy mencionando los de mayor “jerarquía” (dejando de lado cuerpos médicos, utilerías, cancheras, analistas de videos, entre un montón que podríamos mencionar). En las últimas elecciones de AFA, donde se renovaron 33 cargos entre presidencia, vicepresidencia, vocales titulares y suplentes, sólo uno de esos cargos fue ocupado por una mujer: Lucía Barbuto, presidenta de Banfield, que consiguió un lugar como vocal suplente.

Según un estudio de la Coordinadora de Fútbol Feminista, el promedio de representación femenina en las Comisiones Directivas es del 6.1%, lo que se ve reflejado en las elecciones de la máxima dirigencia del fútbol argentino ya que los cargos ejecutivos sólo son ocupados por presidentes y vicepresidentes de clubes. (3)

También podemos mencionar el caso de las directoras técnicas del fútbol, que hace poco menos de un mes también contó con la hazaña de las primeras veces, cuando Lindsay Camila, entrenadora de Ferroviaria de Brasil se convirtió en la primera DT en conseguir una Copa Libertadores de América femenina (2020 que se desarrolló en 2021) certamen en el que también participó Paula Navarro, DT de Santiago Morning de Chile, lo que da un total de 2 entrenadoras mujeres dentro de 16 equipos participantes (12.5%).

Algo parecido sucede con el torneo nacional compuesto por 19 equipos de los cuales solo 2 cuentan con cupo de entrenadoras: Roxana Vallejos, en Rosario Central y Karina Medrano en Lanús. Y algunas participaciones en otras categorías como Indiana Fernández, ex jugadora y campeona con UAI Urquiza que actualmente dirige a Banfield y Yanina Gaitán, ex selección nacional y la primera argentina en convertir un gol en un Mundial FIFA, que esta temporada comenzó a entrenar al equipo del club Camioneros.

Según la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino de 16 mil egresados sólo 150 son mujeres (0.93%) (4)

Nuestra representante pionera fue la mendocina Silvana Villalobos que en 2016 se convirtió en la primera mujer Latinoamericana en dirigir un equipo de varones: Boca de Bermejo, de su provincia.

Para llevar estos números al ámbito internacional, el último mundial de fútbol femenino (Francia 2019) contó con 9 entrenadoras de 24 equipos, el porcentaje más alto de la historia con un 37.5 % donde se destacaron: Jill Ellis, campeona con EE.UU. Martina Voss-Teckenburg de Alemania, Shelley Kerr de Escocia, Corinne Diacre de Francia, Milena Bertolini de Italia, Sarina Wiegman en Holanda, Asako Takakura- Tekemoto de Japón, Nuengruethai Sathongwien de Tailandia y Desiree Elis de Sudáfrica.

La actuación de todas ellas, con enorme trayectoria y desempeño laboral, sumado a el incremento de la televisación masiva del torneo que llegó a muchos países del mundo incentivaron a la FIFA a incluir un programa de formación que intentará aumentar la cantidad de entrenadoras que participen del próximo mundial, en 2023, donde jugarán 32 selecciones como medida y afán por masificar el fútbol femenino en otros países.

Este es solamente un recorrido por lo que podríamos considerar los puestos de trabajo más relevantes del deporte, enfocados en el fútbol, para resaltar que no es una cuestión de negocios sino una estructura desigual de acceso a esos puestos. Por supuesto que no alcanza sólo con pensar en relación a los cupos o con reivindicar a aquellas mujeres que han podido afrontar la tarea de abrir caminos y convertirse en las primeras en el desarrollo de una disciplina donde entremos las mujeres. Es fundamental reflexionar sobre la enorme diferencia salarial, las condiciones de acceso e incluso los requerimientos en relación a las capacidades laborales que se distinguen entre hombres y mujeres para dar cuenta de la profunda desigualdad.

Fuentes:
(1) https://www.instagram.com/p/CN-UR5zgFNp/
(2) Abran cancha: las árbitras argentinas - Revista Cabal
(3) https://www.elciudadanoweb.com/patriarcado-a-full-de-los-33-puestos-del-comite-ejecutivo-a-renovar-en-afa-apenas-figura-una-mujer/
(4) https://www.pagina12.com.ar/337843-futbol-femenino-el-desafio-de-las-entrenadoras

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