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Quinteros platenses víctimas de robos y de racismo

“Disparos y tensión durante un robo a una familia de quinteros”, “Siguen los asaltos violentos en la periferia y los vecinos cargan armas”, “Por robos y hasta violaciones, productores cortan la ruta 36”, “Otro ataque a quinteros y mataron a sus mascotas”, “En un festival de robos en la región, una familia vivió una odisea en Olmos”, así se suceden los titulares del diario El Día de la ciudad de La Plata. Pero a pesar de estos reiterados hechos violentos que vienen atravesando sobre todo las familias bolivianas de barrios como Olmos o Abasto desde hace más de tres meses, el intendente Julio Garro se sigue negado a recibir a este grupo de ciudadanos que quieren ser escuchados. Red Eco Alternativo

Los robos a la zona de quintas vienen trascendiendo en los medios locales y alcanzaron cobertura nacional el 29 de enero cuando ocurrieron varios de ellos en casas y además los ladrones violaron a una adolescente de 14 años. Esto generó gran preocupación y el hartazgo generalizado de los residentes que en general son quinteros bolivianos, quienes comenzaron a pedir atención al gobierno municipal y también provincial, pero además denunciaron que en las comisarias de las zonas muchas veces no les toman las denuncias porque “no los entienden cuando hablan”, y por otros motivos.

Hace un año el primero de mayo de 2020 el intendente Julio Garro declaraba que “hoy es un primero de mayo distinto, único, donde reconocemos el esfuerzo de todos los trabajadores, pero fundamentalmente el de quienes están dando la vida por nosotros”. Ante estas declaraciones Néstor Villacorta, presidente del Frente Agropecuario Regional Campesino (FARC) indicó a Red Eco que “es una burla lo que nos hace el intendente, porque durante todo el año pasado y hasta el día de hoy por dar un ejemplo el Mercado Central nunca cerró y allí tenemos compañeros muertos por COVID-19, entonces solo esenciales, pero no se nos escucha al momento de querer una solución para este problema”.

Desde la Municipalidad de La Plata la única respuesta de un alto funcionario se dio a mediados de marzo cuando el secretario de Coordinación, Oscar Negrelli, en una radio platense indicó, al intentar minimizar un “Verdurazo” que los productores habían realizado en una plaza céntrica, que era una “movida del Kirchnerismo”. En esta visibilización de la problemática participaron organizaciones sociales tales como MTE (Movimiento de trabajadores excluidos), UTT (Unión de trabajadores de la tierra), FNC (Federación Nacional Campesina), UTEP (Unión de trabajadores y trabajadoras de la economía popular), MUP (Movimiento de Unidad Popular), Frente Agropecuario Regional Campesino (FARC) y de la Federación de Trabajadores de la Economía Social Rural (Fetraes).

Al momento de consultar a algunas personas que se movilizaron, manifestaron que no todas las organizaciones territoriales tienen una relación estrecha con el actual gobierno nacional. Además, denunciaron la existencia de “zonas liberadas por la policía”. Por otra parte, muchos productores - tanto en esta movilización, como en algunas declaraciones en las innumerables notas que están en los medios platenses desde el momento en que comenzaron aproximadamente en noviembre a ocurrir estos hechos de robos violentos – manifiestan que al momento de que ocurren los robos, existe poco interés por parte de algunos miembros de la policía por tomarles la denuncia o intentar tomar pruebas en los lugares del hecho. Los mismos campesinos atestiguan que existen alrededor de tres robos o intentos de robos diariamente, a lo que ahora se sumó que lo hacen de manera más violenta e incluso vienen sucediendo varias violaciones a niñas de estas familias, pero que existen muchas familias que por miedo o por no confiar en las instituciones no realizan las denuncias.

El partido de Mauricio Macri, al cual pertenece el intendente Julio Garro hizo uso del chivo expiatorio migrante durante los años que gobernó Argentina, al punto de sancionar el famoso decreto que perjudicaba los derechos humanos de la comunidad migrante, el DNU 70/17, recientemente derogado por Alberto Fernández. Julio Garro no ha tenido declaraciones de xenofobia, pero con su actitud claramente de negativa a concretar una reunión para poder dar solución al problema de este sector poblacional de su municipio, sigue la misma línea de abuso al sector migrante-campesino.


¿Quiénes son y cómo viven los trabajadores?
Desde que sabemos que existe la posibilidad de contagio y enfermedad del Covid-19 una de las recomendaciones de la medicina es “tener el sistema inmune fortalecido”. Una de las formas de llegar a este objetivo es contar en nuestra dieta con frutas y verduras frescas y en el caso de la provincia de Buenos Aires y de algunas zonas del resto de Argentina los responsables de que tengamos todos los días productos hortícolas frescos y sanos son en su mayoría trabajadores de origen boliviano. Según un trabajo de INTA Ediciones “el último Censo Hortiflorícola (2005) de la provincia de Buenos Aires registró 1.047 unidades productivas en La Plata, 232 en Florencio Varela y 177 en Berazategui. De ellas, un 78% se dedican a la horticultura. Sin embargo, desde este último registro se ha producido un proceso de expansión de la producción que no encuentra datos actualizados. Según datos no oficiales y de recolección no sistemática, se estima que para 2015 estas hortalizas eran producidas por alrededor de 4.000 productores (Cieza, et. al., 2015). En su mayoría son agricultores familiares migrantes de origen boliviano, no capitalizados, que producen grandes volúmenes que demandan altos costos en insumos y tecnologías”(1).

Entonces ¿Por qué se produce un desinterés respecto a un grupo que de no realizar su trabajo implicaría una afectación a toda la ciudadanía? Cuando consultamos a miembros de la Municipalidad de La Plata se nos negó la posibilidad de cualquier entrevista, solo se nos indicó que “era una cuestión política”. En varios trabajos de investigación que existen sobre estos trabajadores, por ejemplo, uno del profesor Ramon Cieza - de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales - indica que “el Cinturón Hortícola Bonaerense es el núcleo de producción de hortalizas frescas más importante de la Argentina abasteciendo diariamente a más de 13 millones de habitantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Conurbano Bonaerense. La zona sur del mencionado cordón representa el 62% de la producción abarcando a los Partidos de La Plata, Berazategui y Florencio Varela. En esta región coexiste la producción empresarial, con la producción familiar; siendo aquellas de mano de obra predominantemente familiar, superior al 70 %. Son productores que producen para el mercado, utilizando el grupo doméstico como principal fuente de mano de obra. El origen de estos productores familiares corresponde, en su gran mayoría, a antiguos medieros que han realizado una acumulación previa de medios productivos a partir de la fuerza de trabajo familiar, accediendo a la tierra vía el arrendamiento” (2). “El sur del Área Metropolitana de Buenos Aires (Argentina) (La Plata, Florencio Varela y Berazategui) constituye la estructura hortícola más importante del país, su producción tiene como destino el mercado interno y abastece a 15 millones de personas de la Región Metropolitana de Buenos Aires y de otras provincias (Benencia et al., 2009)”(3).

Otro investigador, Juan Manuel Villulla explica que “en la zona se producen todas las especies hortícolas que se ofrecen y demandan en el mercado (tanto en verano como en invierno), siendo éstas alrededor de 50 especies. “Entre noviembre y marzo, Argentina consume productos frescos de La Plata”, manifiesta Héctor Vázquez, presidente de la Asociación Hortícola de La Plata (4).

Otra cuestión preocupante en el sector, pero que tampoco está en vías de ser resuelta desde el Estado, es que al recorrer varias quintas pudimos observar la precariedad de esta actividad. Generalmente las familias de origen campesino de varias provincias de Bolivia viven en casas que están construidas en los mismos terrenos donde se encuentra la quinta; son casas algunas de ladrillos muy antiguo, otras de madera, muchas incluso aún tienen piso de tierra o solo alisado de cemento, a lo cual se agrega que no cuentan con buen cerramiento ni de puertas ni de ventanas, mucho menos rejas, lo cual los pone en situación vulnerable a los robos violentos, aunque ellos se encuentren dentro de su hogar. Esta situación de desprotección también se evidencia en enfermedades varias que pueden adquirir algunos integrantes de estas familias.

Generalmente es un trabajo familiar, por lo tanto, casi ninguna de estas familias realiza aportes jubilatorios o puede acceder a una obra social, además que la condición de migrante - donde muchas veces no tiene regularizada su situación de documentación - hace que deban aceptar condiciones precarias de trabajo. Esto se da principalmente en quintas grandes de la zona de ruta 36, Olmos. En “la quinta”, es común que la mano de obra ocupe la totalidad de la fuerza de trabajo familiar. Cada miembro de la familia se ocupa de diferentes labores dentro del proceso de producción. En consecuencia, a diferencia de otras agriculturas familiares, según datos del censo citado, la pluriactividad no representa una estrategia de aumento de ingresos para estas familias. Solo el 10,7% de los productores declaraba tener una actividad laboral fuera del predio (5). En las quintas grandes también se evidencia un mayor uso de químicos, pero en la mayoría de los casos los trabajadores y sus familias no tienen la suficiente capacitación para poder hacer el trabajo de fumigación protegido. “Hace años que tengo dolor de cabeza y ningún doctor me encuentra nada”, dijo a Red Eco Arnaldo, quien trabaja en una quinta super moderna de la zona de Olmos quien además nos cuenta que tiene diferentes problemas de salud desde hace aproximadamente 10 años, momento en que empezó a trabajar sobre todo “curando” las verduras, es decir en contacto estrecho con productos químicos que son necesarios para una producción a gran escala.

Estos trabajadores tienen jornadas de lunes a domingo al mediodía, o sea solo tienen “libre” el día domingo después del mediodía, por lo cual se les dificulta realizar trámites de documentación o que tenga que ver con su salud. Se trabaja hasta el domingo porque ese día se prepara la verdura para el día lunes que es uno de los días que los productores llevan la mercancía al Mercado Regional de La Plata (los días de mercado son los lunes, miércoles y viernes). Una de las características que hace tan pesada y precaria a esta actividad es que el día que no se “prepara la verdura” (martes, jueves, sábado y domingo), se realiza el trabajo de sembrado, sacado de hierbas nocivas, arreglo de tierra, riego, entonces es un trabajo contante que demanda actividad diaria.

Notas:
(1) La agricultura familiar en el Área Hortícola de La Plata, Berazategui y Florencio Varela Diversas formas )dedependencia y el camino de construcción de su autonomía Luciana Fingermann (compiladora) https://inta.gob.ar/sites/default/files/agricultura_familiar_areas_horticilas_-_inta.pdf

(2) https://www.mundoagrario.unlp.edu.ar/article/download/v12n24a13/2240

(3) Roberto Benencia, Germán Quaranta y Javier Souza Casadinho (coord.) (2009) Cinturón Hortícola de la Ciudad de Buenos Aires: cambios sociales y productivos, CICCUS, Buenos Aires.

(4) Villulla, Juan Manuel, Cambios sociales y degradación de la producción en el cinturón hortícola platense [en línea]. http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/tesis/te.484/te.484.pdf Cambios sociales y degradación de la producción en el cinturón hortícola platense

 

 

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