Trabajadores de la salud: esenciales, precarizados y en lucha

Agotamiento, desgaste psicofísico, falta de personal y de elementos de trabajo, pluriempleo, salarios adeudados, paritarias incumplidas son algunas de las problemáticas que atraviesan los trabajadores y trabajadoras de la salud de Argentina a más de un año del inicio de la pandemia por Covid 19. No son demandas nuevas, pero se han profundizado en un contexto donde a pesar de ser considerados esenciales, muchas veces se sienten descartables. Red Eco Alternativo.

(Red Eco) Argentina - “Comenzar el día haciendo malabares para que los pocos insumos con los que contamos en el hospital lleguen a cubrir las demandas de la jornada. Cuando hablamos de insumos, hablamos de medicamentos, equipos de protección personal, elementos de limpieza, camas, respiradores, trabajadores. Todos los días enfrentamos la atención como si fuera un rompecabezas, sabiendo de antemano, lamentablemente, que van a faltar piezas.
Somos considerados trabajadores esenciales, nos encontramos realizando extenuantes jornadas laborales sin descanso, sin fines de semana, sin tiempo para nuestras familias. Y con el miedo que no da tregua de enfermarnos, de contagiar a nuestros seres queridos y a los pacientes”.

Así relata a Red Eco, Natalia Aguilera, enfermera de la guardia de admisión del Hospital San Martín de La Plata, el inicio de un día de su vida, sus sensaciones y miedos, y las de sus compañeros y compañeras.

La misma escena seguramente se replica en otros hospitales de cualquier localidad del país. Tras más de un año de pandemia, los trabajadores y las trabajadoras de la salud están agotados, desbordados, llevando adelante además su tarea esencial en pésimas condiciones salariales y laborales.

Una realidad que tampoco es nueva, pero que se ha profundizado y quizás ha quedado en evidencia, para quien quiera verlo, en el actual contexto pandémico.

“Podemos decir que hoy los trabajadores y trabajadoras del sector salud están enfrentando esta segunda ola en mejor condición de conocimiento, mejor plantados frente a lo estrictamente científico relacionado a la pandemia, pero con un agotamiento y un desgaste psicofísico que realmente son alarmantes y preocupantes. Esto se ve claramente no sólo en las conversaciones con los trabajadores sino en la falta de trabajadores que es más acentuada que la del año 2020. Hoy cuesta sostener los planteles que teníamos en 2020 para enfrentar la pandemia, hay más trabajadores licenciados por el impacto del covid, hay menos disposición de profesionales a tomar cargos porque las condiciones de trabajo y los salarios realmente no sólo no son atractivos sino más bien enfermantes”, describe María Fernanda Boriotti, presidenta de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (Fesprosa) y secretaria general del Sindicato de Profesionales Universitarios de la Sanidad de Santa Fe (Siprus).

“Somos considerados esenciales para desarrollar cientos de tareas, para atender a cientos de pacientes cada día, incluso no siempre contando con los equipos de protección de calidad. Pero a la hora de los derechos somos descartables. Necesitamos un salario que nos permita tener un solo empleo, porque el pluriempleo al que nos vemos expuestos las y los trabajadores de salud, hoy es un factor de riesgo enorme para nuestras vidas, las de nuestras familias y la de nuestros pacientes. Y además nos agota física y psicológicamente. Nuestra salud y nuestras vidas también son importantes”, reafirma Aguilera.

 

Aquí, allá, en todas partes

Actualmente hay conflictos activos en muchas provincias argentinas. En la última semana de abril se desarrolló en Río Negro un paro de 48 horas en rechazo a un proyecto de ley que impulsa el gobierno provincial que, según denuncian los trabajadores y las trabajadoras, cercena aún más sus derechos. En el marco de esta medida de fuerza, exigen recomposición salarial del 75%; reconocimiento de la Asociación Sindical de Salud Pública de Río Negro (ASSPUR) como legítimo representante sindical; una ley de negociaciones colectivas democrática; la creación de una mesa paritaria sectorial; y la protección de la salud rionegrina.

En Tucumán, el Sindicato de Trabajadores Autoconvocados de la Salud (Sitas) realizó un paro con concurrencia desde el 26 al 30 de abril, además de actividades de visibilización en rechazo a la rebaja salarial, los descuentos ilegales en los sueldos, censura, persecución y abuso de poder. También hubo paro en Córdoba, convocado por la Multisectorial de la Salud.

“La relación con los gobiernos provinciales en muchos casos es altamente conflictiva. Tenemos conflictos activos en varias provincias con persecución, represión en relación a los salarios, descontando días de huelga, pero si hay huelga en el marco de una pandemia es sin dudas porque las condiciones de trabajo son pésimas. (…) El año pasado no sólo tuvimos un retroceso, una pérdida concreta de poder adquisitivo de nuestros salarios, sino que se avanzó en algunas jurisdicciones con sumas en negro que deterioraron las pirámides salariales; y en otras jurisdicciones como Tucumán ni siquiera se cumplió el acuerdo paritario 2019, así que hay conflictos con los gobiernos provinciales y municipales, y se reflejan en las condiciones de trabajo y en la sobreexigencia que traen aparejada violencia laboral hacia los trabajadores de la salud con persecución a todos aquellos que están en lucha y sosteniendo reclamos y conflictos (…). Unas provincias han desarrollado paritarias no sin conflicto con algunos aumentos negociados o en otras otorgados por decreto, pero en general son negociaciones que están muy al borde de la proyección de la inflación, así que no se descarta tener que reabrirlas en el transcurso del año. En Santa Fe por ejemplo hay acuerdo de volver a discutir la condición de los salarios en el mes de octubre”, detalla Boriotti a Red Eco.

 

Patagonia en lucha

hospitalzonalesquel laizqdiarioEn el sur argentino, además de Río Negro, están en conflicto los trabajadores de Chubut y Neuquén.

En Chubut, la situación en pandemia no hizo más que agravar las condiciones y reclamos por los que los trabajadores de la salud, y los estatales en general, vienen luchando desde hace meses, incluso años.

“Los principales reclamos que tenemos los trabajadores de la salud en la provincia, particularmente en la zona de la cordillera, que es Esquel y 14 hospitales rurales, son por cuestiones que acompañan al contexto general de lo que es el personal de salud esencial, que ya se veía disminuido años atrás, con poco personal en todos los sectores: enfermería, médicos, había un faltante muy importante. También está el reclamo edilicio en el caso puntual del hospital de Esquel. Se trabaja en condiciones precarias en muchos lugares. En lo estrictamente salarial no escapa a la realidad tremenda que soportamos los trabajadores estatales chubutenses; hace más de 3 años que venimos en una lucha feroz contra el gobierno de Mariano Arcioni”, afirma Fernando Macayo, médico del Hospital Zonal de Esquel, en diálogo con Red Eco.

“Ahora se vieron reflejados un montón de las miserias y los vicios que tiene nuestro sistema de salud, y yo diría que es una de las provincias que peor está en ese sentido porque a lo que son las dificultades nacionales e internacionales por la pandemia covid-19, hay una crisis profunda que no es sólo económica, política, sino que estamos teniendo una crisis moral”, agrega.

Macayo es muy crítico de la gestión de Arcioni, no solo en cuanto a su proceder con el sector de la salud: “Renovó su mandato por voto popular después de realizar una campaña fraudulenta, porque la realizó en base a su negativa a la megaminería, al extractivismo metalífero en la provincia del Chubut, hizo una campaña diciendo que estaba en contra de esa situación, y en realidad al asumir se puso a trabajar para las compañías multinacionales mineras, por ese motivo se dice que realizó una estafa electoral. Ha maltratado a los trabajadores estatales de una manera terrible, empezó con un pago escalonado a todos, incluyendo a los de salud obviamente. Por más de 2 años nos encontramos en las calles realizando todo tipo de actividades, cortes de ruta, medidas de fuerza, paros; reclamos de todo tipo hemos realizado en una batalla durísima contra este gobierno nefasto”.

Para Macayo, el destrato hacia los trabajadores estatales, tanto docentes, judiciales, salud, fue “feroz”: “Pagos escalonados llevando a una deuda de hasta 3 a 4 meses de sueldos más los dos últimos aguinaldos. Es una barbaridad lo que pasó con el gobierno y lo que ha sufrido la provincia en estos últimos dos años”.

Respecto a los trabajadores de la salud específicamente, Macayo afirma que además de la falta de profesionales en el actual contexto de pandemia y de los problemas edilicios, se encuentra la cuestión salarial, que implica un atraso y una deuda que ha llegado a ser de tres sueldos: “Actualmente es de dos, más una deuda por pago parcial de paritarias 2019. Estamos hablando de un pago parcial de sueldos por paritarias incumplidas del año 2019, más las recategorizaciones adeudadas que por el Convenio Colectivo de Trabajo, que conseguimos en 2012, tenemos cada tres años”.

En cuanto al Convenio, Macayo destaca que fue consecuencia de una de las organizaciones más importante de los trabajadores que se dio de manera autoconvocada: “En 2012 se consiguió un Convenio Colectivo de Trabajo que surge de las asambleas de autoconvocados. En ese momento fue acompañado por el sindicato ATE, que con el transcurso de los años se hizo un sindicato burócrata con secretarios generales nefastos, lo que llevó a que la mayoría de los compañeros se alejara. Después seguimos en lucha como autoconvocados y realizamos, por ejemplo, una ocupación pacífica del área programática Esquel por 35 días y también de la de Puerto Madryn, y se consiguió en forma autoconvocada el pase a planta de casi 800 compañeros trabajadores que estaban en negro”.

autoconv neuquen elzumbidoHoy los autoconvocados también son protagonistas de la lucha en Neuquén. Se trata de uno de los conflictos de trabajadores y trabajadoras de la salud que más se ha visibilizado en los últimos días. Si bien tomó difusión nacional en el marco de los cortes de ruta en distintas localidades del país, en particular frente a Vaca Muerta, la protesta se inició a comienzos de marzo.

“Todo comienza con un reclamo salarial, después de que ATE Verde y Blanca, UPCN y el gobierno cerraran el acuerdo por un 12%, que después fue un 15% más sumas en negro y demás. Concretamente el reclamo tiene que ver con una recomposición salarial, considerando también la inflación del año pasado y la que se prevé para este año (…). Nosotros exigimos el 40% de recomposición salarial. Otro de los puntos es el pase a planta de los compañeros y compañeras eventuales, dado que son ellos también un poco los que han sostenido la pandemia. Hay muchísima cantidad de enfermeros y enfermeras que han ingresado al sistema de salud de manera eventual que es una modalidad que, si bien está en nuestro Convenio Colectivo de Trabajo, es súper precarizada. Otros puntos son el tema de la devolución de los descuentos por días de paro o el no descuento de los días de paro, y que no haya causas judiciales, ni penales”, enumera Verónica Castro, trabajadora social del Servicio Social del Hospital Complejidad VI Cutral Co Plaza Huincul.

Según relata Castro a Red Eco, en un principio las asambleas fueron bastante maniobradas: “A fines de febrero se hicieron algunas en algunos lugares, y se pusieron solamente las actas de aceptación de ese 12% inicial; así es como a principios de marzo empezamos a organizarnos con el resto de los hospitales para poder manifestar nuestro rechazo a este acuerdo de ajuste a los bolsillos de los trabajadores”.

Y justamente en el marco de la organización de lxs autoconvocadxs, una de las herramientas que se logró recuperar fue la de las asambleas como espacios de debates y definiciones: “La verdad que en todo este tiempo desde nuestro hospital hemos logrado recuperar las asambleas, porque antes no era un espacio muy favorable para expresar una opinión. Ahora las recuperamos como una herramienta de los trabajadores y trabajadoras que es decisiva, allí definimos en conjunto, con respeto, cuáles son las acciones a seguir, como debería ser. En función de eso nos organizamos también en una asamblea interhospitalaria, hay delegados por cada hospital y nos organizamos en reuniones de delegados con el resto de los hospitales de la provincia, que a veces son presenciales, y a veces por algún medio virtual. En las asambleas interhospitalarias llevamos los mandatos y vamos organizándonos de esa manera como para poder tener algunas acciones coordinadas, más allá de lo que salga por cada localidad”, describe Castro.

Para la trabajadora social toda esta situación vivida ha sido muy fortalecedora y gratificante. Volviendo a la valoración del espacio asambleario, comenta: “A partir de todo este conflicto hemos logrado organizarnos en asambleas, que es un espacio que para nosotros nos parece súper importante sostenerlas, los ánimos a veces están muy arriba, a veces están muy abajo, pero siempre las sostenemos en determinados horarios, las hacemos si hay que definir cuestiones importantes sobre la marcha, es como un espacio que hemos tratado de respetar donde tienen que surgir los debates y eso es algo que está bárbaro porque es una herramienta que no teníamos. El año pasado nos hemos tenido que organizar para poder pedir los elementos de protección personal, nuestro hospital es uno que está muy caracterizado por el modelo médico hegemónico, entonces todos los sectores por ejemplo psicosociales como los nuestros, u otros como fonoaudiología, administración y demás han estado como relegados y hemos tenido que pelear en ese momento por los recursos, por la información. Como psicosociales elaboramos un protocolo de 15 hojas para poder atender de la manera más cuidada a la gente y también a los trabajadores y trabajadoras de los otros sectores, todas esas cosas han surgido de la auto organización más que nada durante la pandemia”.

En el marco de este conflicto, los trabajadores y las trabajadoras autoconvocadxs vienen realizando 21 días de cortes de ruta para visibilizar el reclamo que está cerca de cumplir dos meses: “En Cutral Co bloqueamos la ruta 22, los portones de refinería, porque consideramos que son puntos estratégicos, hemos dejado pasar o salir camiones que estaban destinados al abastecimiento de nuestras localidades, porque era una problemática que surgió en estos últimos días, así que nos hemos organizado de esa manera, pero consideramos que bloquear la refinería fue como una acción estratégica y un modo de ejercer presión”.

En cuanto a las propuestas recibidas por parte del gobierno provincial, Castro señala que lo que intentó el Ejecutivo desde un primer momento fue dilatar todo tipo de negociación y jugar con el cansancio de los trabajadores y trabajadoras. Finalmente, la semana pasada se ofreció un bono primero de 30.000 pesos y luego de 40.000 a pagar en cuatro cuotas como sumas no remunerativas ni bonificables. “Consideramos que no nos sirven, rechazamos todo eso en asambleas, y mandatamos también la necesidad de poder discutir sumas o porcentajes que sean al básico”, explica Castro a Red Eco. “Para nosotros, como autoconvocados, ha sido un logro que el gobierno nos llame a tener una instancia de negociación”, agrega, mientras continúan las conversaciones con el Ejecutivo provincial.

La última propuesta del gobierno neuquino fue de un aumento del 53% del básico diferido en seis cuotas hasta marzo, y aunque fue aceptada por ATE, recibió el rechazo de las asambleas y piquetes de trabajadores y trabajadoras autoconvocadxs.
"La propuesta es un arranque para hacer una contrapropuesta, pero es tramposa porque no tiene en cuenta lo perdido en 2020, por lo cual los aumentos acordados no pueden superar las dos cuotas. Además, los aumentos deben ser acumulativos hasta totalizar entre ambos el 53% y a partir de enero de 2022 debe regir un nuevo acuerdo. Por último, debe incluir la anulación de sumarios iniciados y cualquier sanción o causa administrativa o penal para quienes sostuvimos esta lucha”, explica Gabriela Suppicich, trabajadora del Hospital Plottier.

Este último miércoles, lxs trabajadorxs autoconvocadxs decidieron en asamblea interhospitalaria continuar con el plan de lucha, levantar los cortes en Vaca Muerta y reforzar el de Villa La Angostura. A su vez, el paro se mantiene. Adelantaron que no van a permitir el descuento de los días y los sumarios a compañeros y compañeras, y reiteraron el reclamo del pase a planta de todos los trabajadores precarizados y eventuales, que el aumento salarial sea del 53% en 2 veces, con mesa de negociación en julio y que se resuelvan otros puntos que quedan pendientes.

“Quedó demostrado que si nos organizamos podemos conseguir; no era lo que queríamos, porque nosotros planteábamos un 40%, que es lo que nos deben nada más y nada menos, pero se consiguió algo, y no se consiguió solamente para nosotros, se consiguió para todos los estatales, para todos los trabajadores, y eso me parece que hay que celebrarlo porque esto fue nuestro. (…) Fue un trabajo de conjunto. Neuquén tiene que sentirse importante como actor principal de esto que logramos, la unidad de los autoconvocados (…). Queremos que el sistema de salud esté a la altura de las circunstancias que se nos presentan y la población tenga garantizado el derecho de acceso a la salud. Es criminal lo que ha hecho el gobierno durante todos estos días en salud pública: se jugó a dilatar, al cansancio del equipo de salud en la ruta y acá estamos, de pie, más firmes que antes”, fueron algunas de las palabras de los trabajadores y trabajadoras de la salud autoconvocadxs al informar el levantamiento de la mayoría de los cortes esta semana.

 

Ser escuchados

“A más de 1 año de iniciada esta pandemia y con las repercusiones trágicas que se ven reflejadas en las cifras al final de cada día, aún hoy no se han centralizado todos los recursos del sistema público y privado de salud en manos del Estado y bajo control de los trabajadores, para así dar respuesta en serio a la pandemia. Tampoco se han liberado las patentes de las vacunas, para realizar una masiva vacunación a la población. Para que la salud en forma general sea un derecho y no un privilegio. Toda esta situación nos da muchísima bronca, porque hace semanas que veíamos que la segunda ola se aproximaba y no se tomaron las medidas a tiempo. El gobierno es responsable de este desastre sanitario. Desde la primera línea exigimos ser escuchados. No queremos que nadie hable ni 'negocie' en nuestro nombre sin consultarnos. Incluso la pasividad que vienen teniendo desde los sindicatos, parece que defienden al gobierno en vez de nosotros. Es importante que esas organizaciones sean nuestras, que podamos pelear en forma independiente, gobierne quien gobierne”, manifiesta Natalia Aguilera.

La enfermera de La Plata no fue la única que criticó el accionar de los sindicatos, otros trabajadores y trabajadoras consultados por Red Eco hablaron en el mismo sentido. Es el caso de Fernando Macayo: “Hay una desmovilización bastante importante de los trabajadores de la salud por el tema pandemia, es un aspecto realmente importante porque la gente está muy cansada, muy podrida, y nosotros veníamos en Chubut de dos años anteriores de una lucha bastante fuerte, entonces por un lado la gente se cansó muchísimo, y por el otro la burocracia sindical fomenta que esa desmovilización ocurra”, señala.

 

¿Cuánto valemos?

En cuanto a la relación con las autoridades nacionales, María Fernanda Boriotti manifiesta que recién hace pocos días volvió a funcionar después de cuatro meses el Comité Operativo de Emergencias de Gestión de Crisis: “Es el ámbito de reglamentación y cumplimiento de la ley Silvio que es la ley de protección de los trabajadores de la salud. Esto realmente muestra una deficiencia en la preparación para esta segunda ola. Si bien tenemos como Federación contacto continuo con el Ministerio de Salud, hemos estado planteando desde el mes de enero la continuidad del bono estímulo para salud que se ha definido durante estas semanas, hemos estado planteando la situación con las vacunas informando los relevamientos que se hacían en cada una de las provincias y el Estado de los conflictos y de las condiciones de trabajo en cada jurisdicción. Es decir, hay diálogo con relación sin que esto implique que los problemas se estén abordando y solucionando desde la mirada de condiciones de trabajo y salarios; de hecho, no se ha terminado de resolver la situación de los trabajadores del Hospital Posadas, ni la paritaria sectorial de Salud a nivel nacional que es la 1133, donde tampoco han sido convocadas las representaciones de los profesionales de la salud para discutir aumento salarial y condiciones de trabajo”.

Natalia Aguilera, en tanto, es muy crítica sobre la respuesta recibida tanto desde el gobierno nacional como el bonaerense: “Pretenden que sigamos arriesgando Nuestras Vidas por unos simples bonos, como si pudiéramos vivir así, de bono en bono. Necesitamos un salario de esencial, igual a la canasta familiar, que hoy ronda casi los 90.000 pesos. Nuestro salario actual es de 48.000/50.000. Valemos muy poco”.

Aguilera remarca además que las condiciones de los pacientes no están ajenas a la de los trabajadores de la salud: “Falta de servicios esenciales como agua potable; el hacinamiento en que viven la mayoría de las familias. Estas condiciones no son solo alarmantes sino las que generan este propio caldo de cultivo, propicias para el desarrollo de Covid 19 y distintas enfermedades ligadas a la pobreza, es decir, enfermedades evitables. La falta de inversión en salud no se expresa solo en los hospitales y centros de salud, también en las condiciones de vida de las enormes mayorías con la falta de acceso a los nutrientes necesarios, a los calendarios de vacunación, al sistema educativo, a las condiciones de higiene básicas; que no fueron importadas de china ni provienen de murciélagos, sino que dan cuenta que gobierno tras gobierno, se ha privilegiado en los intereses de empresarios y al FMI, y no en las necesidades de la población. Por eso hay que decir, plata hay, hay que dar vuelta las prioridades: Plata para Salud, Educación, Vivienda y Trabajo, No al FMI y sus amigos empresarios. Además de un IFE de emergencia de 40.000 pesos que permita una respuesta al pueblo trabajador, para quienes se han quedado sin trabajo y sin techo producto de la pandemia”.

 

Poner el cuerpo

“Tener arriba de un 90%, 95% ya de personal de salud vacunado al menos con una dosis y más del 60 con dos dosis, realmente cambia el panorama respecto al Covid en los trabajadores de salud, da un alivio y mejora obviamente el cómo nos paramos frente al virus”, destaca Boriotti, aunque reitera que el agotamiento y el desgaste psicofísico son alarmantes: “Hemos tenido que estar realmente peleando en cada provincia, en cada jurisdicción, para poder tener el descanso necesario que no lo tuvimos, en algunas provincias apenas 10 días de vacaciones porque no querían pagar reemplazos por ejemplo, y eso ha tenido un impacto de no recuperación más allá de lo que es la vivencia de los contagios, la vivencia de la muerte de compañeros de trabajo, atravesar los procesos de gravedad de covid-19 con pacientes aislados sin poder ser visitados en muchos casos por sus familiares, ha sido una pandemia que ha dejado secuelas muy importantes en los trabajadores de salud”.

Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo 129 trabajadores y trabajadoras de la salud fallecieron por Covid en 2020. En el informe que elabora el Observatorio Basta de Asesinatos Laborales se menciona a 399 trabajadores, mientras que la Fesprosa contabiliza 500. Los contagiados en tanto superaban a comienzos del mes de abril los 80.000. Situación a la que se suman condiciones laborales precarias, falta de aumento salariales. Poco para festejar este 1 de mayo, mucho para seguir luchando.

 

 

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