Red Eco Alternativo ***

Tercer juicio contra integrantes de la comunidad mapuche

Desde este miercoles 15 y hasta el viernes 17 de septiembre se lleva adelante en Esquel el tercer juicio contra integrantes de la comunidad Mapuche y solidaries, que entre el 10 y 11 de enero de 2017 en territorio Mapuche de Cushamen recuperado a la multinacional Benetton, sufrieron la represión de la Gendarmería, autorizada por el juez federal de Esquel-Chubut Guido Otranto, siendo además víctimas de hostigamientos y torturas durante los dias que duraron sus detenciones.

Mirta Curuhuinca, Nicolas Hernandez, Ariel Garzi, Ricardo Antihual, Vanesa Millañanco y Ailinco Pilquiman fueron procesados por defender el territorio Mapuche recuperado a la multinacional Benetton.

Esta represión fue la antesala del otro hecho de accionar violento de Gendarmería ocurrido el 1 de agosto de 2017, día en que desapareció Santiago Maldonado.

Se pueden enviar a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Contactos: Mirta Curuhuinca 297-414-8036 / Ariel Garzi 294-469-1492.

Compartimos crónica de la primera audiencia (15 de septiembre) realizada por la Revista Cítrica:
UN NUEVO MONTAJE JUDICIAL CONTRA LA DEFENSA TERRITORIAL MAPUCHE: PRIMER DÍA DE AUDIENCIA “EN CASTELLANO, EL IDIOMA DEL PAÍS”

La violencia de la fuerza represiva para asustar y la cruz para domesticar los espíritus rebeldes. Cinco siglos de distancia no han modificado demasiado el lugar de opresores y oprimidos en el territorio americano.

La cruz católica estuvo presente hoy en el tribunal presidido por el Dr. Enrique Jorge Guanziroli, al frente de un nuevo juicio contra integrantes de comunidades mapuche. Son seis las personas imputadas. ¿De qué las acusan?

Hay que viajar al 10 y 11 de enero de 2017 y situarse en la Lof en Resistencia de Cushamen (Chubut). Cebadas por el desparpajo autoritario de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, las fuerzas de seguridad desataron por aquellos días una serie de operativos represivos y cacerías humanas que fueron la antesala de la desaparición forzada seguida de muerte de Santiago Maldonado, el 1 de agosto de aquel año.

De esos dos días surgieron varias causas contra miembros de Pu Lof y personas solidarias con la causa mapuche, que el Poder Judicial fue identificando. Han tenido que desfilar por tribunales provinciales y federales durante 4 años, siendo absueltxs en todos y cada uno de los juicios donde quedó demostrado el armado de las causas, las contradicciones de los agentes que participaron de los operativos, la ilegalidad y falta de cumplimiento a los derechos humanos, el abuso de poder en uso de la fuerza y los episodios violentos que antecedieron a la desaparición de Santiago.

Hoy fue la primera audiencia en el último juicio oral que les toca enfrentar (una de las pesadas herencias macristas que suele ser barrida bajo la alfombra) a Mirta Curuhuinca, Nicolás Hernández Huala, Ariel Garzi, Ricardo Antihual, Vanesa Millañanco y Ailinco Pilquimán. A los varones se laos acusa por supuestos "daños a la propiedad del Estado" por una lesión producida en una yegua de Gendarmería en medio del operativo. Las otras tres personas, mujeres todas ellas, fueron quienes resistieron la represión dentro de una casa en la comunidad con sus niños; están señaladas, sin embargo, por daños, lesiones y resistencia a la autoridad.

El juez federal Guanziroli (desde la virtualidad en la que se desarrolla el proceso judicial) les exigió a lxs imputadxs mapuche que hablaran “en castellano”, por ser “el idioma del tribunal” que preside; el mismo que custodia la cruz en la pared. La advertencia se repitió para la abogada Sonia Ivanoff: “Que hablen en castellano porque es el idioma del país”.

El desfile de testigos comenzó con Mario Reinaldo Quintana (policía). No recordó nada, solo que cumplía órdenes de despejar la ruta (aquel día no hubo corte de ruta). Sobre el desalojo violento sufrido por las mujeres y niños que se encontraban en una casa, lxs agentes participantes no recuerdan quién dio la orden de ingresar. Tampoco pueden reconocer a ninguna de las imputadas.

Noemí Gerónimo (gendarme) ingresó con varios agentes más a la ruka (casa) donde se refugiaban las mujeres y les niñes; recuerda escuchar los llantos infantiles… y no mucho más. No vio nada, recibió golpes y la sacaron del operativo. La otra testigo, gendarme Elisa Castellano, dijo haberse desmayado cuando estaba saliendo de la ruka donde se encontraban las mujeres y despertarse recién en el hospital.

El médico de Gendarmería, Juan José Tripicchio, recordó vagamente haber asistido alguna vez a tres personas civiles y un gendarme. No recuerda diagnósticos ni puede precisar lo ocurrido, pero afirma que es su firma la que se encuentra en los informes médicos de los tres hombres detenidos (Antihual, Hernández Huala y Garzi).

Como en los juicios anteriores, se sucedieron relatos ambiguos e imprecisos. Los testigos de la fiscalía en estas causas son, por lo genetral, agentes de las distintas fuerzas represivas del Estado: redundan en que no recuerdan casi nada, que recibieron “órdenes” pero no saben de quién, ni tampoco pueden reconocer a ningún acusado.

Mañana seguirán los testimonios y luego se podrán exhibir los videos presentados como material probatorio por las partes. Después llegarán los alegatos finales y las declaraciones de las y los imputadxs, previstos para el día viernes.

Imagen: Dalel de Haro

 

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