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Reactivación económica con deterioro sociolaboral

Compartimos e Informe realizado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) con los datos de la situación del Mercado Laboral al 4to. Trimestre de 2020. Este último trimestre del año confirma que la recuperación del empleo es lenta y precaria. Un cuarto trimestre que sostiene prácticamente 3 millones de personas sin trabajo, más changas de subsistencia (medio millón más en el último trimestre) y más empleo informal (680 mil más).

La hostilidad que la crisis impone al mercado laboral continúa presente y no parece revertirse sólo con crecimiento económico, y menos aún con un crecimiento lento, acotado en pocos sectores cada vez más oligopolizados como las ramas industriales de la automotriz, insumos básicos para la construcción y aquellas orientadas al mercado mundial como las actividades ligadas al complejo agroindustrial y las productoras de insumos de uso difundido.

Sin la recuperación del entramado productivo de las Pymes, cooperativas de trabajo y fundamentalmente del mercado interno, la mayor producción no se traduce en mayor empleo. El escenario laboral de hoy no es otra cosa que el resultado de las estrategias de subsistencia de la fuerza laboral.

Síntesis del Informe

- El empleo se recupera gracias al dinamismo de las opciones laborales informales y precarias. Así como en el peor momento de la pandemia (2do trimestre 2020) el empleo había caída de manera significativa porque se destruyeron las inserciones laborales más endebles (2 millones de asalariados informales y -1,1 millones de cuentapropias), en la segunda parte del 2020 son las que explican la módica recuperación del empleo. Durante el tercer trimestre, el mayor aumento vino de la mano de la recomposición del autoempleo (la conocida changa) que había recuperado los niveles de la pre-pandemia. Ahora, en este 4to trimestre 2020, la recuperación más importante se dio por un mayor número de puesto de trabajo asalariados informales, categoría que ya había restaurado 1/3 durante el trimestre anterior y en el actual, recuperó otro tercio.

- De todos modos, el autoempleo de subsistencia volvió a aumentar en el último trimestre y en el año, superando incluso los niveles anteriores a la emergencia en casi 530 mil personas más develando el cuadro de crisis y expulsión de mano de obra del segmento formal de trabajo asalariado. Al finalizar el 2020 el conjunto de asalariados registrados fue inferior -324 mil en relación con lo verificado a comienzos de año.

- Lo anterior explica el salto en la proporción de ocupados que demandan un empleo, que pasó del 14,8% al 18,4% en el último trimestre. El aumento de este fenómeno que es en realidad desempleo encubierto (porque mantienen un trabajo de subsistencia hasta tanto encuentren otro de mejores condiciones) nos permite sospechar que los niveles de ingresos laborales que logran realizar estas categorías son francamente bajos, de subsistencia. Cuestión que no debe sorprender al analizar categorías laborales que dependen directamente del mercado interno y deben sortear las trabas de un contexto económico que durante el año 2020 restringió el consumo privado incluso por debajo de la caída experimentada del PBI (-13,1% vs 9,9%). 

- La caída de la tasa de desocupación fue mínima en el trimestre, del 11,7% a 11%, pero a pesar de este marginal descenso hay que destacar que no se refleja efectivamente en una menor cantidad de personas desocupadas que se mantiene cercana a los dos millones de personas. De todos modos, la población que continúa sin trabajo rebasa los límites de la desocupación y se encuentra hoy también en lo que estadísticamente se considera población inactiva. Más aún, si consideráramos la actividad prepandémica, la tasa de desocupación en este trimestre sería del 14,9% y esos 2 millones se convierten en casi tres millones de personas. En suma, si agregamos todas las situaciones linderas al desempleo, incluyendo la desocupación oculta dentro de las fronteras del empleo, la tasa de presión efectiva sería del orden del 33,3% afectando a nada menos que 6,6 millones de personas.

- El transcurso del año 2020 devuelve un cuadro laboral con menor empleo (un millón de personas ocupadas menos) y un cambio de composición que refleja un mundo laboral con menores oportunidades de incorporación de la fuerza de trabajo en relaciones salariales estables y formales (que cayeron en -331 mil) y como contrapartida la proliferación del autoempleo, de la autogestión de la cesantía laboral y la invención por parte de los mismos trabajadores de un ingreso laboral que les permita la subsistencia. La hostilidad que la crisis impone al mercado laboral continúa presente y no parece revertirse sólo con crecimiento económico, y menos aún con un crecimiento lento, acotado en pocos sectores cada vez más oligopolizados como las ramas industriales de la automotriz, insumos básicos para la construcción y aquellas orientadas al mercado mundial como las actividades ligadas al complejo agroindustrial y las productoras de insumos de uso difundido. Sin la recuperación del entramado productivo de las Pymes, cooperativas de trabajo y fundamentalmente del mercado interno, la mayor producción no se traduce en mayor empleo. El escenario laboral de hoy no es otra cosa que el resultado de las estrategias de subsistencia de la fuerza laboral.

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