Causa Garachico: Nueva prisión perpetua para Miguel Etchecolatz

Este viernes 13 de mayo, el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata condenó al exdirector de Investigaciones de la Policía Bonaerense, Miguel Osvaldo Etchecolatz, y al ex policía de la misma fuerza, Julio César Garachico, a la pena de prisión perpetua por los crímenes de lesa humanidad cometidos en perjuicio de siete víctimas, una de ellas es Jorge Julio López, por cuyo testimonio judicial de 2006 se inicio esta causa. Se trata de la décima condena a perpetua que recibe Etchecolatz, y la segunda para Garachico, quien por decisión de los jueces continuará gozando de prisión domiciliaria en su residencia de Mar del Plata.

Compartimos crónica de la Agencia Andar:
“Mantener la modalidad de prisión domiciliaria de Garachico que fuera solicitada por su abogado defensor Julio Beley…”, dijo el presidente del Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, Andrés Basso, al promediar la lectura de la sentencia y desde ese momento la jornada final del juicio pasó a estar enfocada en los cantos del público, sobrevivientes y familiares víctimas, que esperaban el rechazo de aquél pedido y el cumplimiento de la condena a perpetua en una cárcel común como la mayoría de los condenados por crímenes de lesa humanidad.

“Justicia, basura, ¡Vos sos la dictadura!”; “Cárcel, común, perpetua y efectiva…”; cantaban a medida que la sala principal de audiencias se vaciaba a modo de protesta. “¿O sea que el chabón como que sigue de vacaciones, no? ¿Sigue como quiere?”, gritó alguien como si realmente estuviera esperando la respuesta. “Que digan dónde está Julio López, dónde está clara Anahí…”, gritó otro.

Este viernes 13 de mayo se realizó la jornada final del juicio conocido como “Causa Garachico” -que indica el nombre de uno de los imputados- con las palabras finales durante la mañana y con la lectura de la sentencia desde las 15 en un marco de plena ocupación de la sala de audiencias del TOF 1 además del hall de esa misma sala.

El regreso de una sentencia por crímenes de lesa humanidad en la modalidad presencial bajo la órbita de la justicia federal platense llegó con mucha expectativa: desde el mediodía hubo personas aguardando y cuidando su lugar en los bancos de la sala principal. Y Al frente del escritorio de las querellas, sobre un vidrio colocado como parte del protocolo de cuidados frente al COVID 19, había fotos de Jorge Julio López, Nilda Eloy, Chicha Mariani y Adriana Calvo. Y la consigna: ¿Dónde está clara Anahí?

Ni Garachico ni Etchecolatz estuvieron presentes en la sala, sino mediante conexión por la plataforma digital de zoom: el primero, desde su casa en Mar del Plata donde ya cumplía una condena a prisión perpetua en la modalidad domiciliaria, y que ahora acaba de sumar su segunda pena de igual monto; el segundo siguió la jornada desde un hospital y a la espera de una nueva y máxima condena penal: la décima hasta el momento.

En un momento, las imágenes aleatorias de naturaleza y paisajes que se reproducían automáticamente en el televisor colgado en la pared detrás del estrado judicial dejaron de aparecer, y en su lugar apareció el reconocido fondo negro y las celdas de cada usuario conectado a la aplicación de zoom: en instantes comenzaría la lectura de la sentencia.

Una vez que ingresaron los magistrados, los cantos y las consignas compartidas a viva voz entre el público se detuvieron. El juez Basso leyó la primera parte del resolutorio que reconoce a los hechos investigados como constitutivos de crímenes de lesa humanidad, y que rechaza los pedidos de prescripción de la acción penal así como el de irretroactividad de la ley penal.

Finalmente, llegó el turno de los imputados: Miguel Osvaldo Etchecolatz, el inefable y multicondenado exdirector de Investigaciones de la Policía Bonaerense, fue condenado a prisión perpetua, más accesorias legales y costas del proceso, por ser coautor del delito de homicidio calificado por alevosía y por el concurso de dos o más personas en dos casos. También por la privación ilegal de la libertad agravada por amenazas y por la aplicación de tormentos por parte de un funcionario público a los presos que guarde, así como por la condición de las víctimas de haber sido perseguidos políticos.

En cuanto al expolicía bonaerense Julio César Garachico, también recibió la pena de prisión perpetua, más accesorias legales y costas del proceso, por ser coautor del delito de homicidio calificado por alevosía y por el concurso de dos o más personas en tres oportunidades. También por la privación ilegal de la libertad agravada por amenazas y por la aplicación de tormentos por parte de un funcionario público a los presos que guarde, así como por la condición de las víctimas de haber sido perseguidos políticos, todos ellos en concurso real.

Hasta allí la reacción de las más de 70 personas presentes había sido de satisfacción. Pero el siguiente punto de la sentencia fue el que provocó la decepción y bronca, cuando Basso aclaró lo de la continuidad de la medida de prisión domiciliaria de la que ya gozaba Garachico por su condena anterior.

Además de los reclamos contra el tribunal, el público comenzó a retirarse de la sala en clara señal de rechazo a la decisión de los magistrados, y el presidente del cuerpo tuvo que continuar la lectura casi en soledad, con apenas un par de periodistas y fotógrafas, y en un simbólico cuadro general que dejaba a la justicia hablándose a sí misma, mientras que las puertas que separan el hall de la sala de audiencias ejercían de barrera con respecto a la demanda de justicia plena y efectiva.

En cuanto a los fundamentos del veredicto –entre los cuales se consignará el motivo por el cual se sostiene la prisión domiciliaria para Garachico-, se darán a conocer el 13 de julio desde las 13.

Datos sobre los hechos ventilados
Esta causa se inició luego de la declaración ante el TOF 1 de Jorge Julio López en 2006, en la que el sobreviviente y testigo reconoció y mencionó a Garachico como uno de sus torturadores en el Centro Clandestino de Detención de Arana, además de detallar el paso de varias víctimas por aquél centro clandestino.

Al momento de los hechos ventilados en el juicio, Garachico cumplía funciones como jefe de calle de la Unidad Regional La Plata y acaba de ser juzgado por el secuestro y tormentos contra las siete víctimas de la causa, y por los homicidios agravados de Patricia Dell’Orto, Ambrosio De Marco y Norberto Rodas.

Por su parte, Miguel Osvaldo Etchecolatz, condenado por los casos de López, Dell’Orto y De Marco en 2006, fue juzgado en este juicio que hoy terminó por los secuestros, tormentos y homicidios de Rodas y Sánchez.

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