Red Eco Alternativo ***

Nuevo ataque policial al joven que el año pasado perdió un ojo durante un allanamiento por error

Este lunes, por una discusión con un vecino, policías bonaerenses llevaron detenido a Ignacio Seijas a la Comisaría Villa Centenario, Lomas de Zamora. En la celda, mientras estaba esposado, al menos cuatro agentes le pegaron con golpes de puño y la tonfa. Ante la inexistencia de delito, lo dejaron rápidamente en libertad; cuando estaba volviendo a su casa con su novia, un patrullero comenzó a seguirlo, un agente se bajó, lo obligó a ponerse contra la pared y volvió a golpearlo hasta darle un culatazo con el arma reglamentaria en la cabeza. Hace diez meses, Ignacio perdió un ojo por un impacto de una bala de goma durante un allanamiento erróneo: los policías debían allanar la casa lindera pero ingresaron en su domicilio. Por Agencia Andar.

“Nacho era un pibe tranquilo, trabajaba con mi marido, pero desde que le pasó esto hace diez meses, él está muy mal, derrumbado, no se puede mirar ni al espejo. Me dice que ya no tiene posibilidades de nada. Estoy tan indignada, trato de no derrumbarme por él, pero no es justo, no es justo su sufrimiento”, dice Marina, la mamá de Ignacio Seijas.

A casi diez meses del episodio en que perdió un ojo, cuando un policía le disparó con postas de goma durante un allanamiento erróneo, Ignacio sufrió un nuevo episodio de brutalidad policial. El lunes pasado, tras discutir con un vecino, el joven fue detenido por agentes de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y trasladado a la Comisaría de Villa Centenario, Lomas de Zamora.

“En la comisaría, lo meten en un calabozo, esposado, y comienzan a pegarle entre varios agentes, al menos 4 ó 5. Le pegan golpes de puños en la cara, el estómago y también le pegan palazos con la tonfa en la cabeza. Todavía tiene la marca de los palazos en la cabeza”, describe Marina.

Ignacio estuvo menos de dos horas en la comisaría; ante la inexistencia de delito, lo dejaron en libertad. Afuera de la dependencia, lo esperaba su novia. En el recorrido a la casa de ella, notaron que un patrullero los seguía; en ese momento, un oficial se bajó del móvil, lo obligó a ponerse contra la pared y comenzó a golpearlo. “Cuando se cansa de pegarle, le dice ‘tomátela, ahora’, Nacho se da vuelta, empieza a caminar y de atrás el policía le pega con la culata del arma en la cabeza”.

Marina recién ve a Ignacio el martes a la mañana, lo encuentra desfigurada por los golpes y llama al fiscal Sebastián Bisquert, que interviene en la causa por la herida en el ojo; el miércoles por la mañana, en sede de la fiscalía, le tomaron esta nueva denuncia. Y ayer, funcionarios judiciales junto a personal de Gendarmería y Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense allanaron la dependencia policial.

“El hostigamiento por parte de la comisaría involucrada en los hechos que provocaron la pérdida de la vista del adolescente no es casual y exigimos una vez más al sistema judicial una rápida reacción y a los responsables institucionales de la fuerza una profunda investigación y sanción contra estos abusos policiales”, remarcó en un comunicado la APDH Lomas de Zamora, que viene acompañando a la familia de Ignacio desde el primer momento.

El 20 de junio del año pasado, alrededor de las 9 de la mañana, una comitiva de la Policía Bonaerense irrumpió en la casa donde vive Ignacio con su familia, en ese momento tenía 17 años. Alertado por los ruidos, el joven abrió la puerta de su habitación con un cuchillo como lo hacía habitualmente porque no tenía picaporte; sin mediar ningún peligro ni amenaza, el agente Daniel David Antonio a dos metros de distancia realizó un disparo con posta de goma a la altura de la cabeza.

En el hospital Gandulfo, los médicos concluyeron que Ignacio perdió la totalidad de la capacidad visual del ojo derecho, donde se produjo el impacto.

El operativo se había fundado en una orden de allanamiento solicitada por el fiscal Carlos Román Baccini en una causa por el robo a un establecimiento educativo, pero el domicilio al que debían allanar era el de una casa lindera.

El disparo, que le produjo una lesión y discapacidad permanente, pudo haberle producido la muerte: el fiscal Bisquert había imputado al policía Daniel Antonio por intento de homicidio, pero la titular del Juzgado de Garantías N° 5 de Lomas de Zamora, Marisa Salvo, cambió la calificación legal y dispuso su libertad. Para la jueza, no hubo intención de matar porque no disparó con balas de plomo.

 

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