Juicio por torturas a Luciano Arruga. Las voces luego de la sentencia: Vanesa Orieta, Mónica Alegre y Pablo Pimentel

Estas fueron sus palabras en el marco del acto que se desarrolló en la calle, tras conocerse la sentencia que condenó al policía Julio Diego Torales a 10 años de prisión por torturas contra Luciano Arruga, ocurridas el 22 de septiembre de 2008, unos meses antes de su secuestro, desaparición y muerte. Por RNMA

Pablo Pimentel, presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza
Lo que ha pasado hoy tiene que ver con un veredicto justo e imparcial que tiene que marcar que en la Argentina no es lo mismo torturar que no torturar, y el que tortura tiene que ser condenado. Y esto es lo que ha pasado en el día de hoy. Desde el primer momento que Vanesa vino a la APDH, a los 45 días de que Luciano no estaba, jamás vimos un acto de venganza; lo primero que se pidió es que aparezca Luciano y después Justicia.

Mónica Alegre, madre de Luciano
Acá se vino a pedir justicia, nuestra justicia, porque nosotros sabíamos y decíamos la verdad. Esta justicia, este pedacito de justicia que hoy logramos, va también para todos los pibes que no la tuvieron, porque también es de ellos. Para Daniel Solano, para Kiki Lezcano, para Facundo Rivera Alegre, para Otoño Uriarte, para Gonzalo Rivera, para Atahualpa Martínez Vinaya. Y si me olvido, porque son tantos, pero tantos, sepan muy bien que los tengo presentes a todos. A cada uno. Porque todos, todos, son Luciano. Gracias por estar acá y hacer el aguante. Justicia por todos nuestros pibes y no nos olvidemos de Julio López.

Vanesa Orieta, hermana de Luciano
Es importante para avanzar con esta otra causa que todavía sigue investigándose que esperemos también tenga un castigo porque durante 5 años y 8 meses Luciano estuvo desaparecido y fue encontrado como NN en el cementerio de la Chacarita. Lo que creo que para todos y para mi familia es importante es que acá demostramos que lo que decíamos era verdad. Cuando empezamos a denunciar, Luciano era el líder de una mafia, era un pibe vinculado con drogas, era lo peor. Estábamos solos tratando de batallar esta causa, visibilizarla, lograr justicia. Y avanzamos. Pero siempre hay que tener en cuenta que nosotros empezamos solos y que nos costó muchísimo llegar hasta acá. Y que fue el esfuerzo que fuimos aunando entre todos lo que logró que esta causa se hiciera visible y que no la pudieran ocultar. Que no pudieran seguir hablando de un pibe de 16 años como si fuera él el responsable de su propia desaparición. Y pudimos sacarles la careta a funcionarios políticos y judiciales que lo único que hicieron fue manchar la imagen de Luciano. Pudimos ganarle al discurso de los grandes medios de la incomunicación. Y es imposible cada vez que uno está en un proceso como este no recordar las caras de miles de pibes que son la misma cara que tenía Lu; la misma ropa, la misma forma de andar, la misma forma de hablar. El mismo sufrimiento, la misma persecución, la misma discriminación, la misma criminalización. Es imposible que no pensemos en todos esos pibes. Esta causa uno la batalla a modo personal, porque cuando mi hermano desapareció prometí que no iba a parar hasta visibilizar la causa, limpiar su imagen y después condenar a las basuras que lo hicieron sufrir. Y ahora vamos por más. Que esta causa sea el ejemplo de que existe una problemática, que se llama violencia institucional, que tiene que ver con la policía que mata y desaparece a nuestros pibes. Que sirva este ejemplo. Acá podemos recriminar los años, pero se ha condenado una tortura y esto marca un precedente para todos los que denunciemos y todas esas causas que hoy están estancadas puedan tomar este ejemplo. En esta causa donde se ha condenado al Teniente Primero Diego Torales, el que ese día nos atendió en la comisaría, el que nos hizo sufrir, el que nos verdugueó y el que probablemente fue el que golpeó a Luciano o le agarró las manos o como carajo sea. Fue el que colaboró para que Luciano sea torturado. Y ahora vamos por el resto, porque otros policías ya se ubicaron en la escena.     Ya hablaron de que Luciano estuvo ahí, ya dijeron que estuvo más de 10 horas, dieron cuenta de los gritos de la familia. Vamos por ellos ahora. Todos tienen que ser condenados.
Quería agradecer con fuerza, con todo el corazón, a todos los familiares que vinieron hoy, a todos los que nos acompañaron en este momento. Es importante su presencia para nosotros. Un abrazo también para todos los medios Populares, Alternativos y Comunitarios que, como les digo yo, siempre están desde el primer momento. Que son los que nos ayudaron también a visibilizar esta lucha. Y un abrazo muy fuerte y un gracias que no va a tener final a los tres abogados que participaron de este proceso: a Juan Manuel Combi, Maximiliano Medina y María Dinard. Y por una cuestión de género resaltar con fuerza la figura de María Dinar. Gracias, Mari.
 

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