Red Eco Alternativo ***

Cantidad no es calidad

Desde Red Eco Alternativo compartimos la crónica de una profesora de la escuela "Julio A. Roca" de la Ciudad de Buenos Aires, sobre sus vivencias, sentires y experiencias al dar clase, en medio de las llamadas pasantías educativas de aproximación al trabajo que impulsan desde el gobierno porteño, una muestra más de una gestión que ajusta y vacía la educación pública.

Yendo a la escuela pienso “ya tengo su atención, es ahora”. Soy suplente desde hace dos meses en una escuela pública de Buenos Aires y estos chicxs, que desde marzo no tenían profe, realmente me costaron.

En general empiezo con un diagnóstico de saberes previos e intereses, pero luego hay que encontrar las lecturas que los apasionen. La semana pasada, lo logré. Es el momento de una ola maravillosa. Tengo sus ojos, y la devolución de sus palabras.

Estos chicxs que son como todos, vivieron la pandemia de la apatía, y tienen que volver a reconectarse con la vida, la lectura, el estudio. El año que viene salen al mundo, y este es para disfrutar, porque después de todo estamos vivos, y es una gran oportunidad para volver a desear y vivir plenos la juventud, como la merecen vivir, como muchxs de nosotrxs la hemos vivido. Es un derecho reír, gozar, aprender; para eso es la adolescencia.

Entro a la escuela con una mochila cargada de libros y opciones, con lecturas y ofertas de conocimiento, pero en las primeras dos horas de mi jornada, las que están destinadas al taller de educadores, me entero de que lo que se aproxima no es lo que yo tengo planificado. Se vienen las ACAP (Actividades de aproximación al mundo del trabajo) y aunque todavía no lo sé, son mucho peor de lo que suenan.

Una semana antes de las vacaciones de invierno mis alumnxs se empiezan a ir. Tengo un quinto numeroso y de acá en más por aproximadamente dos meses nunca tendré al curso completo. Está dividido en dos grupos, y un día tengo a unos y al siguiente tengo a otros. El tema que estaba dando, que nos llevaba al proyecto de un libro antología con todas las producciones de lxs alumnxs se empieza a convertir en un pastiche. Cada clase es la primera clase. Unxs escucharon lo anterior, otrxs lo ven por primera vez, otrxs no están, pero ¿dónde están? ¿A alguien le importa?

Haber vuelto a la educación pública luego de un 2020 sin trabajo y un 2021 en la educación privada me llenaba de emoción, sin embargo el Gobierno de la Ciudad tenía planificado un alto nivel de cinismo, ajuste y vaciamiento para toda la comunidad educativa. Fueron hábiles en pergeñar un elaborado plan electoral. Un dispositivo social de dos caras totalmente diferenciadas, amparadas y avaladas por los medios de comunicación hegemónicos.

Para la opinión pública, se sostienen días de clase, se contemplan capacitaciones, se descuentan los días de paro, se tiene a lxs chicxs en la escuela, y se recupera lo que se perdió en 2020 y 2021. Pero hacia adentro nada de eso importa. Los alumnxs no están recuperando contenidos, mucho menos las ganas de vivir y estudiar, y tampoco se les plantea la posibilidad de un futuro universitario. En las ACAP se los trata de adaptar a un sistema de trabajo precarizado y decadente en el que no importa con qué armas o habilidades cuentes. Parece que los docentes dentro de la escuela ya no cumpliéramos con el trabajo que teníamos asignado: Transmitir conocimientos para la vida, el trabajo y la universidad. La secundaria allá lejos y hace tiempo, era para eso.

Di mi tema, a mis quintos, lo mejor que pude en pequeñas ráfagas de lucidez y atención con cursos que iban y venían a las pasantías que comenzaron en la Facultad de Economía. Curioso enfoque porque las orientaciones que ellos tienen en la escuela son Arte y Ciencias Sociales. En esa facultad, les enseñaron a armar un CV, a administrar dinero y les dieron un panorama de las carreras económicas que pueden estudiar en el establecimiento. Yo que estaba enseñando la estructura del cuento clásico y moderno aún no sabía que ni siquiera lo iba a poder terminar de dar.

Tiempo después, otra tarde, temprano y comenzando mi jornada, me enteré, en el taller de educadores, que durante todo septiembre tendríamos que hacer un super PIA. Sin ánimos de ponerme kafkiana explico las siglas: Período de Intesificación de Aprendizajes. Es una semana previa al cierre de bimestre o trimestre en la que se toma recuperación a todos aquellxs alumnxs que tengan baja la materia. Esto se viene realizando desde hace muchos años, no es novedad, sin embargo “el super PIA”, así lo llamaron, implicaba algo más: una promo que no se puede despreciar, atractiva y marketinera porque los números, sinceramente no dan.

Parece que un puñado de mentes lúcidas ha decidido revisar las estadísticas de las escuelas secundarias y encontraron una gran cantidad de alumnxs que adeudan contenidos 2020/2021, como por supuesto no pueden decir “apruébenlos sin más”, ni mucho menos buscar una solución verdaderamente sustancial al problema educativo, fabricaron este super PIA en el que a modo de combo nada despreciable, no solo se recupera el tercer bimestre de 2022 sino también, completos, los años 2020 y 2021 de cada materia.

La teoría de la estructura del cuento es un recuerdo ya, hasta aquí llegó mi tema deforme, un Frankenstein de contenido salpicado y para quien lo quiera oír. Tuve que detener las clases 2022, dejar el tema por la mitad y ponerme a explicar contenidos de otros años, que dieron otros profes, armar evaluaciones y TP´s.

Hacia afuera la cantidad: hora extra para primaria, escuelas que se vuelven doble jornada, chicxs retenidos en las aulas, clases que no se pierden porque las recuperan los docentes con capacitaciones los sábados. Sin embargo, la comunidad educativa no necesita cantidad, necesita calidad; internet en los establecimientos, materiales, estufas en invierno, viandas saludables y en buen estado, docentes pudiendo realmente tomar los cargos que no están asignados a nadie y rebotan en el sistema de actos públicos durante meses, nadie entiende por qué.

Somos un número para ellxs, somos los votos de una sociedad que desprecia al docente por creer la construcción que los medios de comunicación hicieron sobre nuestra figura. ¿Cómo se solucionan los problemas de la comunidad educativa? Con más números pero sin contenido ni profundidad. Ese es el lema, contrario a las buenas intenciones que se quieren publicitar.

La escuela pública es una trinchera, el aguante de una sociedad y una estructura que se cae a pedazos. No hay una verdadera voluntad de cambio, nos han elegido como sujetos a disciplinar, empezaron por los docentes y ahora siguen con los estudiantes. Hace falta dejar de creer lo que nos quieren mostrar, usar el pensamiento crítico, y si hay dudas tan solo preguntarle a un docente. Somos un montón, y estamos más cerca de lo que piensan.

Mientras tanto lxs chicxs que nosotrxs acompañamos todos los días en el aprendizaje y en todo lo que ellxs en general nos piden (sostén emocional, empatía, consejo) siguen desconectados del placer del conocimiento. Y así muy pronto también lo estarán de la posibilidad de un trabajo digno, en el que se puedan desenvolver con saberes y habilidades.

Imagen: La Izquierda Diario

 
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