"Cuba, revueltas, independencia y Revolución"

La imagen con varias decenas de residentes cubanos en Miami en su mayoría jóvenes, reclamando intervención militar en Cuba, trasmitida hace solo unos minutos en el noticiero de uno de los canales "cloaca" del sur de La Florida me ha dejado casi sin aliento.

(Orestes Hernández *- Especial para Red Eco) Cuba - Frente a un reconocido restaurante de esa urbe en la que tantas veces se ha planeado el fracasado sueño de derrotar la Revolución Cubana en los últimos 60 años, y ante la mirada de agentes del orden la escena es un ejemplo de los niveles de paroxismo a los que puede llegar la siembra del odio.

Y no es cualquier odio, es un odio en muchachos de apenas 20-25 años, muchos de los cuales de haber nacido en Cuba como seguramente ha ocurrido y bajo la cobertura del Esquema Nacional de Inmunización (ENI) forman parte de los beneficiados por la administración de vacunas simples o combinadas que protegen contra 13 enfermedades al nacer, las cuales sr producen en Cuba.

Entonces ¿por qué esa casi exclusiva adicción al odio?

Se revuelve otra vez "la saguesera" y se preparan otra vez maletas, las mismas que han hecho y deshecho tantas veces. Esta ocasión con la reconocida pretensión de "dar aliento" a quienes en Cuba "darán el golpe final a la dictadura".

Todo esto pareciera un "remake" de aquella escena cuando en tiempos de Jorge W. (Ayyy...Negro Fontova), en Miami se desfiló por esas mismas calles al entone de "Iraq ahora Cuba después" en un desesperado reclamo para que el sanguinario presidente gringo desviara bombarderos y portaviones hacia la isla revolucionaria.

Toda esta nueva "intentona veraniega" se produce a raíz de los acontecimientos que tuvieron lugar ayer en varias localidades cubanas cuando algunos centenares de personas salieron a protestar en episodios inéditos en Cuba, que han llenado los sedientos titulares en medios en todo el mundo.

Los más de 16 meses batallando contra los efectos de una pandemia que tiene al mundo de rodillas, en condiciones de una economía golpeada y con ejemplos de burocratismo reconocidos autocríticamente por el gobierno, han llevado a Cuba a un escenario de cierto agotamiento que no puede negarse.

Pero, ¿qué hay realmente detrás de estos acontecimientos?

Cuba, la rebelde isla del Caribe no ha cesado de pagar el precio por su empeño de construir un proyecto independiente, soberano, martiano, fidelista y socialista.

Existe la percepción incluso entre amigos de la Revolución, de que la génesis del "calvario" cubano por su posición antiimperialista comenzó en 1959 con el triunfo de las fuerzas rebeldes, y por tanto a Fidel le asiste cierta cuota de responsabilidad.

Nada más alejado de la realidad.

Dejemos que sean la propia élite estadounidense la que hable.

En abril de 1823 (136 años antes del triunfo de enero de 1959), el entonces presidente norteamericano John Quincy Adams formuló su línea de política exterior referente a Cuba, generalmente conocida como “Política de la Fruta Madura”, la cual planteaba que:

"...hay leyes de gravitación política, como leyes de gravitación física, y Cuba, separada de España, tiene que gravitar hacia la Unión, y la Unión, en virtud de la propia ley, no iba a dejar de admitirla en su propio seno. No hay territorio extranjero que pueda compararse para los Estados Unidos como la Isla de Cuba. Esas islas de Cuba y Puerto Rico, por su posición local, son apéndices del Continente Americano, y una de ellas, Cuba, casi a la vista de nuestras costas, ha venido a ser de trascendental importancia para los intereses políticos y comerciales de nuestra Unión".

¿Alguien puede dudar que esta política está en la base fundacional de la aspiración "inconclusa" que inspira y educa a ese sector del Miami anexionista que explica la imagen de hace solo unas horas de jóvenes pidiendo intervención.?

Sigamos pues el camino que traza la historia:

En 1897 (62 años antes de 1959), J.C. Breckenridge, Subsecretario de Guerra de los Estados Unidos envió el siguiente memorando al Comandante del Ejército de los EEUU, el Teniente General Nelson A. Miles.

Departamento de guerra
Oficina del Subsecretario
Washington DC
24 de diciembre de 1897

La isla de Cuba, (...) con un población de blancos, negros, asiáticos son una mezcla de razas. Los habitantes son generalmente indolentes y apáticos. En cuanto a su aprendizaje, van desde los más refinados hasta los más vulgares y abyectos. Su gente es indiferente a la religión, y la mayoría es por lo tanto inmoral y al mismo tiempo tienen pasiones fuertes (...) Como solo poseen una noción vaga de lo que está bien y lo que está mal, la gente tiende a buscar el placer no a través del trabajo, sino a través de la violencia. Como consecuencia lógica de esta falta de moralidad, hay una gran indiferencia por la vida.
Es obvio que la anexión inmediata de estos elementos perturbadores a nuestra propia federación en grandes cantidades sería una locura, así que antes de hacerlo debemos limpiar el país. (...) Debemos destruir todo dentro del rango de fuego de nuestros cañones. Debemos imponer un duro bloqueo para que el hambre y su constante compañera, enfermedad, socaven a la población pacífica y diezmen al ejército cubano..."

Anótese que la palabra bloqueo ya estaba en el Manual de Instrucciones.

Menos de dos años después los marines norteamericanos desembarcaban en Cuba y arrebataban a los cubanos la independencia constituyendo una República vejada, que les sirvió para intentar establecer en Cuba el gran garito de Las Américas y someter al pueblo a índices de salubridad, analfabetismo y falta de atención médica que nunca antes se habían conocido.

Pero el pueblo latía, llegaron los rebeldes y como dice Carlos Puebla en su antológica canción: "Llegó el Comandante y mandó a parar".

La Revolución vino y lo cambió todo y quitó a los gringos y sus esbirros el sueño de adueñarse de Cuba y la pretensión de la "fruta madura".

Por eso conspiraron desde el principio para derrotarla y emplearon todas las variables posibles: invasión, guerra biológica, bloqueo, campañas de descrédito y algún que otro etc.

Volvamos a su propia letra.

En 1960, el Subsecretario Asistente para Asuntos Interamericanos del Departamento de Estado, Lester D. Mallory, escribía el siguiente Memorando:

"....hay que emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba (…) una línea de acción que, aun siendo la más mañosa y discreta posible, logre los mayores avances en privar a Cuba de dinero y suministros, para reducirle sus recursos..."

Con la muerte de Fidel y el retiro de Raúl del escenario más activo, la élite norteamericana incrementa sus ilusiones y para ello emplea sus armas más tradicionales:

1. Un sector en Miami educado en el odio y cuyos representantes al Congreso compiten en odio y deseos de venganza.

2. Un sector de la población cubana que aunque menor es heredera de los anexionistas del siglo XIX.

3. Un bloqueo instaurado y bien anclado, generalmente con un consenso bipartidista bajo secuestro del ala más reaccionaria de republicanos y demócratas.
Ya con el Presidente Díaz-Canel al frente de Cuba, apuestan por seguir cerrando el grifo de las medidas de estrangulación económica (más de 240 medidas tomadas por Trump y que Biden no ha tocado a pesar de sus promesas durante la campaña electoral) y campañas permanentes de descrédito al proceso revolucionario.

En ese escenario llega la pandemia por coronavirus que ha tensado la situación económica.

EEUU aun en este escenario arrecia el bloqueo e intensifica la aplicación del manual de guerra y golpe suave ya ensayado en Venezuela.

Incrementa y diversifica el financiamiento de grupúsculos en los que prima el desprecio que también piden invasión alentados para el uso de la violencia contra instituciones y personas, instituciones sociales, etc.
Desacreditando al gobierno intentan generar terror y caos con el uso intensivo de las redes sociales y la complicidad de algunas celebridades, intentando crear caos que provoque reacción para crear escenario que justifique una intervención de EEUU.

Llega el 12 de julio y ante un escenario de contagios y decesos por COVID en un par de provincias, el laboratorio de guerra cree que llegó el momento.

No es casualidad que las protestas en las que había personas decentes pero guiadas en la confusión por delincuentes se hagan en localidades por varias ciudades del país a la misma hora, con los mismos mensajes y con acciones de vandalismo y violencia hacia las fuerzas del orden.

En esas circunstancias el Presidente Díaz-Canel llama al pueblo a defender como dice un colega amigo y a su policlínico, su círculo infantil, su escuela, su cuadra, su vida.
Es entonces que al imperio le falla el plan, porque sus huestes no son ideológicas, su única motivación es el mérito para la visa o el dinero.

Se produce ahora la segunda fase: el llamado a una intervención de EEUU. Almugre, el desacreditado SG OEA es el primero en apuntarse y con él algunas celebridades e incluso amigos de izquierdas y progresistas.

Es obvio que Díaz-Canel sea objetivo prioritario para el descrédito, como lo es la Revolución misma.

Pero otra vez se equivocaron porque la inmensa mayoría de los cubanos saben lo que es la contrarrevolución de vuelta, y porque la historia está ahí y no es por gusto.

Claro que tenemos que rectificar errores. ¿Qué proceso como el nuestro no los tiene?

Pero la Revolución no puede perderse, no dejaremos que eso suceda y eso lo tiene claro la mayoría que la sigue cuidando.

A los amigos les decimos gracias por el acompañamiento, siempre agradecido.

A los gringos desde Adams a Biden les recordamos que "Patria o Muerte" no es un slogan, es una actitud centenaria.

 

*Diplomático cubano

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