Red Eco Alternativo ***

Denuncia por violación del derecho humano a la salud

En esta nota abrimos espacio a Ana Analubert, para que pueda hacer su denuncia pública respecto a la violación de sus derechos, a la vida, al acceso a la atención en salud, al trato digno y equitativo, a la información, al acceso a sus datos personales, a ser oída, y además por ser víctima de la comisión de los delitos de abandono de persona, omisión de brindar ayuda, incumplimiento de funcionario público por parte de la Provincia de Córdoba (Capilla del Monte), durante Semana Santa de este año.

A partir de la entrada en vigencia del decreto 297/2020 que declaró el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) muchas personas que se encontraban a lo largo de nuestro país fuera de su domicilio quedaron absolutamente a merced de los gobiernos locales, que en muchos casos no tuvieron una actitud de humanitaria, sino todo lo contrario, la situación con el Distanciamiento Social Preventivo y Obligatorio (DISPO) tampoco cambió.

La radio Radio Cut en las últimas semanas recibió varias denuncias a https://ar.radiocut.fm/audiocut/entrevista-a-turista-luego-dar-positivo-covid-recibio-destrato-1/ sobre la violación de derechos humanos en contexto de COVID-19, una vez que el gobierno local sabe que el y/o la turista son  COVID-19 positivo. Estos testimonios señalan que el gobierno de Córdoba no cuenta con un protocolo efectivo de asistencia a turistas, una vez que al realizarse el test dan COVID-19 positivo. 

En Red Eco Alternativo recibimos la siguiente denuncia detallada de la situación desesperante que sufrió Ana Analubert quien se encontraba el jueves 1  de abril de 2021 en un Hostel en la Ciudad de Capilla del Monte, cuando empieza a sentir síntomas compatibles con los del COVID - 19 y por prevención, es  que al día siguiente se dirige al Hospital Américo Luqui de Capilla del Monte donde le realizaron el test, dando como resultado positivo y es allí donde comenzó su pesadilla, le toman todos sus datos personales, teléfono y lugar donde se encontraba hospedada. Sabiéndose con COVID-19 positivo comienza a buscar una habitación privada para aislarse, en otro hostel, así protegerse y proteger a su entorno. 

Recuerda Ana: “Todo sucedió en Semana Santa, en un intento de hacer mi último descanso, viajé para recoger algunos datos a los fines de ver la posibilidad de mudarme  y vivir allá, es un lugar que amo por su belleza natural, hace muchos años que vacaciono ahí. Así que debido a la pandemia decidí viajar en mi último descanso fuera de capital también para descansar. 

Salgo el martes 30 de marzo de capital federal y llego el miércoles 31 de marzo  a Capilla del Monte en micro y me pasó lo mismo de siempre…el frío tremendo del micro y luego la calefacción, cansada, dormí un poco en el hostel que había reservado con anticipación, después fui a caminar a “La Toma” y volví caminando al hostel, por la noche me empecé a sentir mal,algo raro me estaba sucediendo, pensé que era el cansancio del viaje o de la caminata.

A la mañana siguiente (1 de abril), decidí ir al Hospital Américo Luqui de Capilla del Monte, para consultar y hacerme un hisopado. Hablé por celular con una amiga que vive a unas cuadras del hostel, me dijo cómo ir, y eso hice. Traté de estar lo más alejada posible de la gente, por las dudas, me dijeron en informes del hospital que a las 17:00 horas tenían personal que atendía especialmente gente con síntomas similares, me preguntaron si tenía fiebre, le dije que no sabía, que sí sentía dolor de cabeza y dolor de cuerpo, también. No me tomaron la fiebre ni nada, sólo que volviera a esa hora y que fuera por un costado del hospital a un tráiler que tenían para atender estos casos.

Me pregunté qué haría hasta esa hora, así que me fui a caminar a La Toma nuevamente, sola y aislada, volví sintiéndome ya mal, me temblaba un poco el cuerpo, me dolían las articulaciones. Me quedé sentada un rato en la plaza en un banco sola, y me fui al hospital porque se acercaba la hora, me faltaban 30 minutos, así que me quedé afuera caminando alrededor del tráiler donde hacían el test. Tenía ganas de ir al baño, pero no quise entrar al hospital, por las dudas, me dijeron que en breve irían al tráiler a atender a la gente, por el momento era yo sola, hasta que llegó un matrimonio. 

Al rato llegó una persona vestida con todo el protocolo de bioseguridad, empezó a  hablar con la pareja y ellos le contaron que estaban con los mismos síntomas que yo tenía, entonces esa persona , que supongo sería doctora o paramédico, nos tomó los datos y nos hizo pasar, primero a la señora que tenía los síntomas, y luego a mí, no tardó ni tres minutos y nos dio el resultado a las dos...positivo…, y me dijo que tenía que volver a capital federal, que ese era el protocolo de la Provincia de Córdoba, le dije que había llegado en micro, y que siendo COVID-19 positivo no podía volverme en micro, qué cómo hacía, no me dijo mas nada, solo que lugar para aislar no tienen, pasó la siguiente persona y me tuve que ir, ni me dijeron que podía tomar para aliviar mi malestar, tampoco me indicó nada para tomar o que hacer por si me sentía peor, si me dijo que seguramente por protocolo el hostel me iba  pedir que me vaya, así que me volví al hostel, y pensé en comprarme un ticket de micro de vuelta, aunque no era lo correcto, pero no tenía opción, como el último se había ido recién, el próximo era al otro día. 

Muy preocupada volví al hostel y empecé a retirar mis cosas, desinfecte todo con alcohol, avisé a la recepción que me había dado positivo y pregunte si tenían un lugar aislado para ofrecerme, la empleada llamó al dueño y me dijeron que no me podía quedar, me vió tan angustiada; me dijo que nadie se hisopa en Capilla del Monte, porque nada cambia; lo único que hacen es tratar de sacar a los turistas contagiados lo más rápido posible de la zona, así que me ayudaron a buscar hostel y me recomendaron no decir nada porque sino iba a tener que dormir en la calle y era una noche muy fría. Yo salí con la valija por la calle y sentía que la espalda se me partía, pasé por la plaza y pensé que si me iba a la casa de mi amiga la iban a volver loca, y si me quedaba en la plaza corría el riesgo de sufrir una neumonía.

En el camino al hostel me llamó la Dra Ramos, que tenía mis datos porque se los había dado el hospital, a ella le habían asignado llamarme para hacer un seguimiento de mi estado, me preguntó cómo estaba, qué pensaba hacer y cómo pensaba volverme, le conté que había llegado en micro y que no sabía cómo, ni qué hacer, luego le dije que me iba a ir a lo de una amiga y quedarme allí , porque sentía que me presionaba y lo que quería era sacarme información. Y yo no quería comprometer a mi amiga, por lo que decidí ir al hotel sin decir nada y tomar una habitación privada, la reservé y me fui con las valijas para allá, me tomaron el pago entré y apenas entré empezaron las lluvias de llamadas telefónicas, que me dieron miedo contestar, me llamaba la doctora Ramos, me llamaban de Cruz del Eje, de distintos lugares cercanos, creo que todo el valle de punilla me llamó. 

Yo entré a asustarme, empecé a salir de la habitación ya que adentro no tenía señal, y afuera conseguía señal, pero hacia mucho frio, mis amigos me empezaron a llamar y mi amiga me cuenta que seguridad ciudadana me había ido a buscar a la casa de ella, que habían ido dos personas y que dijeron que me habían sacado del hospital, me habían llevado al hostel y me habían dicho que me quede ahí pero que yo no había hecho caso. Mi amiga se estaba bañando porque recién llegaba de trabajar, así que atendió el marido, la policía y la seguridad ciudadana mintieron. 

Luego de hablar con mis amigos y sin saber qué hacer, me sentía ahora amenazada, como una delincuente, porque me sentía acorralada y desesperada como si fuera una prófuga, decido atender a la doctora Ramos que me decía en uno de los audios que me había mandado, que por favor la atienda porque tenía mucha presión del Secretario de Salud, que ella era solamente una doctora, que había tratado de ver en mi caso en particular cómo hacer para no dejarme durmiendo en la calle y que querían ver de ubicarme en algún lugar, yo no quería decir que estaba parando en el hotel, porque tenía miedo de que también me fueran a buscar y me sacaran sin poder dormir bien, yo sentía que ya mi cuerpo me pedía descansar, y me empezó a presionar que le diga dónde estaba, que me iban a ir a buscar, y me presionó tanto que le termine diciendo la verdad, pero le pedí que me dejen dormir esa noche, que necesitaba descansar. Una amiga me dijo que apagara el celular, que no me asustara tanto y que me acostara a dormir, y descansar ... y eso hice, porque me sentía realmente mal. 

A la mañana siguiente tipo 7:55 horas me llama a la puerta la dueña del hotel diciéndome que por protocolo tenía que hacer el check out a las 8:00 horas, así que tenía que dejar la habitación, les dije que nadie me había informado sobre eso y que me dieran unos minutos para vestirme y salir, a los 5 minutos vuelve diciéndome de muy mal humor que ya no me podía ir de la habitación porque la policía había ido a buscarme, y que yo le había mentido, que no había avisado, y que había puesto en riesgo a todos estando yo contagiada, le dije que yo no había estado en contacto con nadie, cosa que era cierta y me dijo que la policía dejo dicho que no podía salir de la habitación hasta que ellos vinieran, que me tenía que quedar aislada ahí. 

A partir de ahí empecé a contactarme con amigos, a ver si podían conseguirme un lugar donde quedarme, un hotel, algo, ya que lo más sano era hacer el aislamiento en un lugar tan abierto como ese y luego que me dieran el alta volverme, era lo más sano para todos y es el protocolo que los médicos en Capital Federal prescriben, porque así no exponía a nadie.  Al rato llega el móvil policial y vienen dos personas, una de seguridad ciudadana y la otra de la comisaría, me dicen que yo  al haber entrado sin informar que tenía COVID-19 positivo, había roto reglas, leyes, y que tenía que irme que lo único que pueden hacer por mí es buscarme  un remis a mi cargo, que me deje en Córdoba capital. Les digo que a mi interpretación lo que hacen es dejarme en otro lugar para sacarme rápido de Capilla del Monte y que me dejan desprotegida ahí dando vueltas con las valijas, me dicen que de ahí llame a algún pariente o amigo para que me vaya a buscar.

Después de estar hablando con la dueña y el policía les digo que no me pueden dejar en Córdoba con un remis, a la buena de Dios, ¡que después qué hago!, ellos me vuelven a repetir que es lo único que pueden hacer, les pedí que me dejen buscar por mi lado, así que me dijo la dueña que me daba hasta las 16:00 horas; les pedí que me den algún teléfono de algún auto como para que me pueda llevar hasta Capital. 

Les dije también que me habían ido a buscar a la casa de mi amiga diciendo mentiras, me lo negaron, que nadie había dicho tal cosa de mí, incluso uno de los de seguridad ciudadana, que supuestamente estaba a cargo, dijo que no me conocía, era su palabra contra la mía. En eso saltó la dueña del hostel diciendo que iba a hacer la denuncia al hostel que me echó y quería saber el nombre de mi amiga para denunciarla. 

Luego de que les dije que pensaba que ellos me veían como a una delincuente y que en realidad yo era una ciudadana como cualquiera, que estábamos en pandemia hace más de 1 año, cómo puede ser que no tengan un lugar para aislar a la gente, y que esto que me pasaba era una enfermedad que estaba pasando en el mundo, y le podía pasar a cualquiera de ellos también, que no era una psicópata que había ido a contagiar a la gente y me divertía con eso, y que me sentía totalmente desamparada y al deriva, sin ayuda de nadie. 

La dueña me acusó de que puse en riesgo a todos en el hotel, le aclaré que no era así, porque nunca estuve cerca de nadie, y no fui a ningún recinto cerrado como el comedor, ni nada por el estilo. Entonces, cuando se fueron todos, tomé la decisión de llamar a uno de los números, y resultó ser el Secretario de Salud. Hablé con él y me dijo que me habían estado tratando de comunicarse conmigo, pero que yo no contestaba hasta que me comuniqué con la doctora Ramos. Le conté mi situación y le pedí ayuda, me dijo que no me iban a dejar en la calle para nada.

Un amigo me contactó con un abogado amigo de él, otro hizo lo mismo mientras yo trataba de buscar autos por mi parte, pero en cuanto contaba mi situación se negaban a llevarme, en medio de la desesperación, un amigo me ofreció prestarme la plata del remis, porque yo no la tenía, pero seguía sin conseguir auto que me llevara. 

Pasaron dos horas y volví a llamar al Secretario de Salud, ya su voz era de desinterés, y total relajación, realmente me dí cuenta que no había contactado a nadie, así que ahí me empecé a sentir derrotada, sin saber qué hacer, totalmente acorralada por la situación, fue cuando le pedí al abogado de un amigo que hablé por mi porque la situación definitivamente me había ganado. Se hizo la hora, seguí llamando al Secretario de Salud que me seguía dando la misma respuesta, el teléfono del remis que habían prometido llevarme los de la comisaría no lo habían llevado, y fue cuando le pedí al abogado que llame al Secretario de Salud y le diga todo lo que ya me había dicho:  que no podían hacer abandono de persona estando enferma y en momento de emergencia nacional, que debían procurarme un lugar donde aislarme o un auto para viajar.  

Se hizo la hora y conseguí que el abogado hable por mí, que me represente porque yo ya no me podía defender más. El abogado me dijo que llamó dos veces y el Secretario de Salud le cortó, que intente llamarlo yo. Salgo de la habitación y llamo al Secretario de Salud y me dice que me había buscado algo, que me fije, que me lo mandaba por whatsapp, cuando me fijo me había pegado la página oficial de restaurantes y hoteles de capilla, lo cual no me ayudaba, porque estaba todo lleno por  semana santa y nadie quería hospedar a un infectado de COVID-19 positivo, en fin, nadie me daba una mano, cuando salí había dos autos de policía esperándome, como si me fuera a escapar como una fugitiva, la dueña del hotel me alcanza un papelito con un número de un remis, llamé y traté de llamar a algunos lugares, pero estaba tan cansada que cuando hablé con el remis decidí volverme, pedir la plata prestada a unos amigos y salir de ese lugar.

Yo estaba sentada en un árbol en la entrada del hotel, y uno de los policías me decía que yo no podía permanecer ahí, le dije, que no pensaba quedarme sentada ahí, que estaba llamando para solucionar el tema, que no era una vagabunda, él llamó al intendente para preguntarle qué hacer conmigo y luego se quedaron esperando mirando lo que hacía, creo que porque había hablado un abogado no hicieron nada, luego la dueña del hotel me sacaba fotos, y le gritó a un inquilino que yo no le había avisado y que tenía covid, y empezó a decir que yo había pasado por el hall de entrada del hotel, como que le había infectado el lugar. 

Al final arreglé con un chofer de remis y me dijeron que me iban a buscar. Entendí que algo había ahí, como conectados con ellos, me vinieron a buscar a los pocos minutos, y cuando me subí, desde los móviles policiales me miraban cómo me iba y recién ahí se subieron y se fueron. Sentí mucho alivio cuando el remis salió del hotel.

Luego los conductores, uno para ir y otro para volver, me dijeron que era un lujo lo mío, que otras personas habían salido con custodia hasta La Cumbre, previo a pasar vejámenes, tanto mujeres como hombres, y que algunas mujeres no aparecieron más, también me dijeron que seguro me seguían por GPS. Me contaron que otros turistas le estaban haciendo denuncias al intendente por maltrato. Estuvieron hasta La Cumbre mirando para todos lados, cada vez que me bajaba del remis en alguna parada que hacíamos, había cierta tensión. 

Cuando llegué a Capital después de casi 9 horas casi ininterrumpidas, me mandó un mensaje Gerardo Guerra el Secretario de Salud y me preguntó qué había resuelto hacer, le dije que ya estaba en Capital, me mandó saludos y así se despidió. 

Todo el tiempo estuvieron viendo la manera de sacarme de Capilla del Monte, tanto La doctora Ramos, Gerardo Guerra el Secretario de Salud, la policía, seguridad ciudadana. 

Fue una presión impresionante lo que viví, un hostigamiento constante, una pesadilla…una película de terror. Todavía no logré conseguir que me envíen el resultado del test que me hicieron, a pesar que me tomaron los datos y email. No contestan nunca el teléfono del Hospital como para reclamarlo, se lo pedí a Gerardo Guerra que es el Secretario de Salud, pero no me contestó el mensaje a la fecha. 

Así tras mi experiencia puedo vivir en carne propia el abandono por parte del gobierno de Córdoba, no tuve acceso a un centro de salud para aislarme, un paracetamol para aliviar mi malestar, solo obtuve hostigamiento, persecución y burla de todos, sentí que violaron mis derechos humanos, en especial mi derecho a la vida, ante la omisión al pedido de ayuda podría haber muerto.

Doy este testimonio, a los fines de que a ningún humano le pase lo mismo, ya sea en Capilla del Monte (Córdoba) o en cualquier lugar del país y del mundo, yo solo fui una humana que por desgracia me contagie de COVID-19, que no fue atendida en un hospital, aislada en un lugar preparado para ello, que no recibió ni un paracetamol, que fue acosada hasta expulsarme de Capilla del Monte, para eso si aunaron esfuerzos todos, pero no para tratarme como lo que era, una humana enferma que necesitaba atención por tener el derecho humano a la Salud, a la vida”.

 
DMC Firewall is developed by Dean Marshall Consultancy Ltd