Red Eco Alternativo ***

Una semana que dejará su marca

La segunda semana de este mes no pasara al olvido fácilmente. La toma de tierras, los desalojos y la sublevación policial se superpusieron a un ciclo de ofensiva derechista sobre el gobierno nacional que de conjunto dejará huellas profundas a futuro.

(Eduardo Lucita*) Argentina- En un escenario político en el que aparecen entrelazadas la pandemia, la economía y la seguridad en sentido amplio se desarrollaron en forma vertiginosa acontecimientos que relegaron a un segundo plano a la pandemia -en momentos que los datos de contagiados y fallecidos están en una escalada- también a la situación económica -en el momento que dieron inicio formalmente las decisivas negociaciones con el FMI y que comenzará a tratarse el impuesto a las grandes fortunas. Hay que incorporar el escenario regional que también juega en la coyuntura (1),

Ofensiva de la oposición, debilidad en las respuestas

Toda la estrategia que desenvuelve la oposición tiene un tono destituyente, como no puede dar un golpe busca desgastar al gobierno pensando en las elecciones del 2021 (2), mientras que este solo atina a administrar la crisis y da muestras de debilidad, improvisación y carencia de reflejos.

El abanico de esta ofensiva es muy amplio pero puede sintetizarse en: definir a la extensa cuarentena como un dictadura de científicos que coarta las libertades individuales, a lo que el presidente oscila entre mantenerla y negarla al mismo tiempo; el rechazo a la expropiación primero y a la intervención del Estado después en la crisis/estafa de la cerealera Vicentín, el gobierno terminó declinando ambas iniciativas; la denuncia de la reforma judicial como un mecanismo que busca impunidad, supervisada por el propio presidente fue “retocada” y aprobada en el Senado y luego descalificada por Cristina Fernandez de Kirchner porque no es “…la reforma que se necesita”. Finalmente luego del culebrón en Diputados, que pudo leerse como un intento de vaciamiento de la cámara por parte de Juntos por el Cambio, el Frente de Todos cedió y terminó convalidando un nuevo protocolo de funcionamiento que satisface los requerimientos de la oposición y que lentificará el tratamiento de los proyectos considerados clave por el ejecutivo.

En esta disputa la oposición fue ganando las calles frente a un gobierno que  no puede disputarlas porque rompería la cuarentena pero también porque desalienta las movilizaciones (¿será así también a futuro?) y mantiene un férreo control sobre las organizaciones sociales que ha cooptado con cargos gubernamentales.

Limitaciones de la derecha

Sin embargo la oposición, sustentada en un fuerte antiperonismo de sectores medios, tiene sus límites. Salvo los medios de comunicación hegemónicos no tiene mayores apoyos. Al establihsment no le interesa por el momento volver a un modelo mercadocéntrico, sabe que en la coyuntura necesita de la intervención del Estado, se contenta con aprovechar las iniciativas de la oposición para intentar trabar todo intento que afecte su tasa de ganancias. El Poder Judicial esta cuestionado y resquebrajado, mientras que los banderazos/cacerolazos no tienen la magnitud que se comunica, muchas veces son amplificados por los medios... Al no  tener una propuesta para salir de la crisis toda su estrategia  remite a provocar una ruptura entre Alberto Fernandez y Cristina Fernandez de Kirchner. Pero esta  no se produce, por el contrario la alianza pareciera consolidarse sobre una base de un debilitamiento de los sectores progresistas y apertura a derecha.

Esto se muestra tanto en el plano de la seguridad, el gobierno ha hecho propia la estrategia de la derecha, incluida la que convive dentro del Frente de Todos (más patrulleros, más cámaras, mas presencia de fuerzas de seguridad, más policías bonaerenses); como cuando asume la defensa de la propiedad privada frente a las tomas (incluidos desalojos violentos como en Ciudad Evita); también en la economía donde hay indicadores que muestran que el ajuste ya está en marcha (señales al FMI).

Esto se acompaña con medidas progresistas como el IFE o las ATP, el DNU que declara Servicios Públicos a la Telefonía y a Internet, el Impuesto a la Riqueza, incluso la creación de un ente estatal que administre la Hidrovía del Paraná, la perspectiva de género en muchas medidas, entre otras.

Sublevación, motín, insubordinación

En este contexto la sublevación policial, funcional a la derecha aunque no necesariamente impulsada por esta, fue un punto de máxima tensión que puso en juego la gobernabilidad. No otra cosa estuvo presente cuando a partir de un reclamo salarial y por mejoras de aprovisionamiento y prestaciones de salud, también búsqueda de impunidad (casos Chocobar y Astudillo Castro), efectivos policiales armados rodearon y aislaron la residencia del gobernador de la Provincia de Buenos Aires primero y luego cercaron la residencia presidencial de Olivos. Ni el gobernador ni su ministro de Seguridad vieron venir la protesta y no supieron que hacer para contenerla. El gobernador porque está superado por la situación general y ve cuestionada su gestión, su ministro de Seguridad porque hizo la gran Casildo Herrera y se borró (3), pero a diferencia de este nuestro Rambo del subdesarrollo reapareció cuando ya el presidente, mediante concesiones a los amotinados, había “controlado” la situación.

  

Juegos de guerra en las alturas

Desde las elecciones del 2019 dos amplias coaliciones hegemonizan el cuadro político del país. Por un lado la oficialista Frente de Todos. Una coalición conservadora de centro muy heterogénea -combina rasgos progresistas con salidas más a derecha- compuesta por distintas tribus –que hace que los ministerios estén loteados- que no conjugan ideológicamente -lo que le impide una identidad definida, salvo el acuerdo por mayor producción, mayor intervención regulacionista y un Estado que arbitre entre las clases. Por el otro la coalición opositora de derecha, mucho más homogénea ideológicamente que se asienta en las ideas del libre mercado, en el individualismo y en un republicanismo vacío, que desde la derrota electoral  tiene una crisis de dirección y una disputa por el liderazgo.

La resolución del conflicto policial reasignando recursos de la Ciudad a la Provincia, más allá del debate retórico acerca de si es una quita de recursos coparticipables o un ajuste de fondos asignados en exceso, impacta sobre este cuadro de situación. Lo que algún periodista calificara como la polarización de los moderados.

El desbordamiento de la cadena de mandos, la insubordinación frente a las jerarquías políticas, el amotinamiento a las puertas de la residencia presidencial, desplantes públicos a la figura del presidente, son todas muestras, no las únicas, de que una crisis de autoridad se está gestando. ¿Tal vez resabio del 2001? ¿Tal vez expresión de una anomia social subyacente o de un malestar que comienza a extenderse? (4) Sobre esto hay que colocar la carta que Mauricio Macri publicara el domingo. Sintetiza allí una serie de acusaciones al gobierno actual, pero está dirigida también al interior de JxC. Su objetivo principal es deslegitimador ¿al gobierno actual? ¿a las próximas elecciones?...

Por ahora el resultado es una derechización del conjunto sin que aparezca una tercera voz (5). La de los que no disputan en las alturas sino en la intemperie del llano, donde la pandemia, la crisis y la falta de alternativas se hacen sentir.

*Integrante del colectivo EDI –Economistas de Izquierda

(1) Los resultados electorales en EEUU, Bolivia, Ecuador y el plebiscito en Chile pueden fortalecer o aislar a la derecha local. El reciente nombramiento en el BID obviamente la favorece.

(2) Las elecciones de medio camino del año próximo son decisivas para el rumbo a seguir por el gobierno hasta el final de su mandato. La oposición pone en juego más bancas que el oficialismo. JxC 60 sobre 116,  al FdT 51 sobre 119, con el agregado que al oficialismo le faltan 10 bancas para alcanzar el quórum propio.

Así son comprensibles las confusas declaraciones de Eduardo Duhalde primero y de Patricia Bullrich después, también el contenido de la carta de M.Macri.

(3) Esta actitud de Berni frente al amotinamiento puede leerse como que no quiso enfrentarse con la bonaerense y lo dejó solo a Kicillof (quedó desdibujado subordinado a lo que resolviera presidencia), o bien que lo dejó correr para en algún momento, con algún acuerdo previo con los comisarios, ser el quién lo contuviera. Al quebrarse la cadena de mandos se le fue todo de las manos y prefirió el perfil bajísimo de esos días.

Es indudable que las actitudes y provocaciones de Berni descolocan tanto a Kicillof, como a Frederici y a Alberto Fernández. Fue puesto por CFK y ella lo sostiene. Aquí puede estar también jugando lo electoral. Berni contenido en el FdT puede aspirar a presidir el PJ provincial o bien a una diputación no mucho más. Pero por fuera podría ser el nuevo Massa, presentarse con lista propia en la provincia y restarle votos claves al FdT. Según encuestas, no se con que validez, dicen que su figura y su “mano dura” es bien vista en los barrios. Seguro CFK registra estos datos y sus consecuencias políticas.

(4) Sobre este estado de ánimo de las masas he consultado a varios amigos sin tener demasiada respuesta, tal vez porque no le dan importancia o porque tienen las mismas dudas.

Sin embargo creo hay que prestarle importancia. No solo por la viabilidad de la resistencia al ataque a las condiciones de vida y existencia a las masas populares, sino también porque puede jugar un papel en las próximas elecciones. Si la anomia o el malestar social se generalizaran podría crecer el abstencionismo, es decir el voto a derecha no crecería pero disminuiría el de centro, algo así pasó en Venezuela en un contexto diferente...

(5) Reitero lo que señale hace semanas: En la coyuntura hay solo dos campos: el del gobierno y el de la oposición. No hay un claro campo de intervención para la izquierda –sea el FIT o la izquierda no partidaria- sus iniciativas que no son muchas caen en el vacío, no tienen mayor repercusión. El escenario actual nos presenta muchas dificultades en este sentido.

 
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