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Ferrocarriles de carga: el gobierno decidió no renovar sus concesiones

Esta medida, según Eduardo Lucita, no la habrían hecho por convicción sino por necesidad. “Porque en poco tiempo más los ferrocarriles de carga desaparecían, no podía renovarlas bajo ningún punto de vista. Esa es la realidad que hay hasta hoy. La solución que ha encontrado el gobierno es híbrida, no es ni una estatización ni tampoco una privatización”, asegura el economista integrante de EDI (Economistas de Izquierda), en esta entrevista realizada por Mario Hernandez.

Mario Hernandez: Quiero tratar algunos temas contigo, uno te toca muy de cerca porque fuiste parte de Ferrocarriles Argentinos y el Estado decidió no renovar las concesiones a las empresas que explotan los ferrocarriles de carga que circulan por las vías de los ferrocarriles Sarmiento, Roca y Mitre. ¿Qué reflexión te merece esta decisión del gobierno nacional?

Eduardo Lucita: Primero que en las últimas tres décadas, desde que esto se privatizó en los 90 con el auge del neoliberalismo y en Consenso de Washington, bajo la administración de Menem, se privatizaron todos los servicios públicos, principalmente los ferrocarriles. Una empresa estatal monopólica que tenía déficit de servicio, que explotaba más de 40.000 km, que tenía 95.000 trabajadores en menos de dos años fue convertida en 14 empresas de derecho privado, quedaron 18.800 km de vía en actividad, de los cuales cerca de 13.000 km fueron transferidos a los trenes de carga, pero de los que solo están en explotación 7.500.

Hay un gran deterioro de toda la infraestructura, el sistema de vías, señalamiento, telecomunicaciones, el parque tractivo y remolcado tiene una antigüedad de 40 años, acumula mantenimiento diferido y todo esto sumado hace que los descarrilamientos se hayan producido seguido.

Ese es el balance de 30 años de administración privada de los ferrocarriles. La comisión especial de renovación de contratos que funciona en este gobierno bajo el ministerio de Transporte, detectó estas anomalías y a partir de ahí determina la no renovación.

Pero estas anomalías fueron denunciadas muchas veces, hace 20 años atrás, incluso por el que era mi gremio en la sección en la que yo trabajaba, la Asociación del Personal de Dirección de Ferrocarriles Argentinos (APDFA).

Y sin embargo, cuando todo eso era evidente, ningún gobierno, desde aquella época hasta ahora, hizo nada. Recién toman nota de esto. También es cierto que los trascendidos dicen que el hoy fallecido ministro Meoni, en su momento, cuando las empresas privatizadoras le pidieron la renovación, les planteó que sí, siempre y cuando se hicieran cargo taxativamente de una serie de inversiones para recomponer el sistema ferroviario de cargas, a lo cual las empresas se negaron.

Por lo tanto, al Estado no le quedó otra opción que tomar esta medida. Digamos que no la han hecho por convicción sino por necesidad. Porque en poco tiempo más los ferrocarriles de carga desaparecían, no podía renovarlos bajo ningún punto de vista. Esa es la realidad que hay hasta hoy. La solución que ha encontrado el gobierno es híbrida, no es ni una estatización ni tampoco una privatización. Se marcharía a lo que es la ley 27.132 que fue aprobada en 2015.

M.H.: La Ley de Ferrocarriles Argentinos.

E.L.: Sí, en el último período de Cristina Kirchner y ratificada bajo el gobierno de Macri en 2018. Hay que decir que cuando se votó, los diputados de Cambiemos en ese momento la votaron a cuatro manos, porque es una ley que permite la intervención de los capitales privados en el sistema ferroviario, entonces entraba en línea con las principales definiciones de Cambiemos en ese momento.

Significa que el Estado se hace cargo de la vía, que tiene el material rodante y que va a correr los servicios pero, además, puede permitir que servicios privados corran en las vías que mantiene el Estado a cambio de un cánon, en el caso que esos privados tengan material rodante propio. Y sino que le alquilen material rodante al Estado y éste les va a cobrar por ese alquiler, el cánon, etc.

Es un sistema híbrido, hay que ver si funciona porque de las empresas que tienen los ferrocarriles de carga acá, por ejemplo, el grupo Techint compró alguna locomotora y algunos vagones. O sea, tendría material rodante propio pero las otras empresas no, o sea que no sé hasta dónde les va a convenir invertir en eso o utilizar lo del Estado.

En 30 años el servicio ferroviario de carga se descapitalizó totalmente

El problema es que en 30 años el servicio ferroviario de carga se descapitalizó totalmente. Quién va a pagar esa descapitalización es el problema, porque hay que restituirlo, eso lo va a hacer el Estado. ¿No le van a cobrar nada a los privados?  Porque ellos hicieron este desastre. Se les transfirieron 187 locomotoras y 11.800 vagones, solo renovaron 25 locomotoras y 104 vagones, que es un porcentaje de un 25% en las locomotoras, pero en los vagones no llega a ser un 1%. Es decir, no invirtieron nada.

Olvidémonos de la infraestructura que está totalmente destruida. Lo que pasa es que acá se perdió el carácter de servicio público de los servicios ferroviarios de carga, porque en estos 30 años los concesionarios no trabajaron a la oferta, no ofrecían servicios, solamente cumplían servicios para sus mandantes, para sus propias empresas, que en el caso de Nuevo Central Argentino es la Aceitera General Deheza, en el Ferroexpreso pampeano era Techint y en el Ferrosur Roca Loma Negra y la brasilera Camargo Correa. O sea, transportaban sus propios productos, carnes, granos, cemento y minerales y no mucho más.

Por eso cuando se les entregó el material rodante y la infraestructura los trenes de carga corrían en promedio a 80/100km por hora y ahora corren a 30 km porque esa pequeña velocidad para esas empresas resulta funcional, no necesitan invertir para correr más rápido porque no compiten en el mercado del transporte, el resto se lo dejan todo a los camiones.

Esa es la realidad y a partir de ahora qué pasa, cuánto invierte el gobierno cuando tenga que reconstruir todo eso. La verdad es que no lo podemos saber. Tampoco con qué lo van a financiar. Si entrarán los chinos para financiar todo eso. No se sabe nada.

M.H.: Otra medida que se tomó paralelamente es que afecta a la Hidrovía.

E.L.: La cuestión de la Hidrovía tomada junto con los ferrocarriles y los puertos es un punto central, porque si el Estado manejara esos tres componentes, manejaría buena parte del comercio exterior de la Argentina y de esa manera se recompone buena parte de la soberanía nacional que se ha perdido a manos de las grandes corporaciones exportadoras.

Es muy importante lo de la Hidrovía. La solución por ahora es también híbrida. Vence la concesión, llama a una licitación por tiempo corto y, mientras tanto, va preparar una licitación grande, tal vez por unos 25 años más, pero que va a ser abierta, donde van a poder intervenir empresas internacionales. Se supone que hay empresas chinas interesadas, aparte de las europeas y además que puede haber empresas nacionales.

Esto ha despertado una serie de críticas porque tanto desde el sector de Administración General de Puertos, como el Sindicato de Dragado y Balizamiento plantean que las dragas que están trabajando para la empresa belga Jan De Nul son de capital nacional, el Estado se las cedió y los que las operan son trabajadores argentinos, etc.

Aparentemente habría capacidad para que el Estado se haga cargo de esto y no lo deje en manos de las corporaciones internacionales, o sea, que la moneda también está en el aire. Va a haber esta licitación corta pero habrá tiempo para nuevas disputas alrededor de todo esto.

 

Biden está siguiendo la línea de Trump, aumentó la asfixia a Cuba

M.H.: Quiero apelar a tu carácter de analista internacional respecto de dos situaciones: Haití y Cuba.

E.L.: La situación de Haití es verdaderamente dramática, el asesinato del Presidente, que además parece que estaba relacionado con sectores de la mafia, con actividades dolosas de su pasado pero, de todas maneras, da la sensación de haber una injerencia extranjera, que tal vez esté EE UU metido en todo eso para condicionar el próximo proceso electoral que se venía pronto en Haití.

De todas maneras Haití es un país en descomposición, un pueblo que tiene un sufrimiento tremendo y que no se le ve la salida a todo eso. La responsabilidad de las tropas de ocupación, donde hubo de Argentina, Brasil, pero capitaneadas por EE UU. Que ahora están volviendo a propósito del asesinato del Presidente para buscar controlar la situación. Pero esas tropas tienen mucha responsabilidad sobre lo que está sucediendo y sucede en Haití.

“No a la Minustah” es un lema que se generalizó en América Latina. Así que hay que ver qué pasa, es una situación muy difícil. Yo no conozco bien el interior de la política haitiana para decirlo, pero lo que sí he leído mucho es que la intervención militar capitaneada por EE UU agravó las cosas mucho más que solucionarlas.

No me animo a decir mucho más porque no estoy convencido de muchas cosas y otras no las conozco. La vida me ha enseñado a ser prudente en algunas cosas.

Cuba también es una situación difícil y delicada, camina al filo de la navaja, así que hay que ser muy cuidadoso en lo que se plantee frente a esta situación que es la más importante luego de cuando en 1994 se dio la movilización del Malecón, cuando Fidel bajó a hablar con la gente.

Hay una base material muy objetiva, hay una gran disconformidad en el pueblo y no solo de parte de los contrarrevolucionarios, porque faltan alimentos, hay problemas epidemiológicos con el tema de la vacunación y la pandemia y también está el tema de los cortes de luz que son cada vez más seguidos, son horas y horas sin energía eléctrica en la isla.

Por supuesto que esto que tiene una situación de arrastre, se agravó con la pandemia, porque la pandemia cortó totalmente el turismo internacional que es la principal fuente de ingresos en Cuba. Por lo tanto, si no tenés ingresos tenés dificultades para romper el bloqueo, porque si bien hace 60 años que hay un bloqueo inhumano como todos sabemos, Cuba había elaborado una guía de triangulaciones que le permitían apropiarse de los bienes que necesitaba, los paga más caros porque necesitaba hacer esa triangulación, pero los conseguía. Ahora no tiene recursos para pagarlo.

Y el tema de la electricidad estaba suplantado por el petróleo que mandaba Venezuela, que ahora está cortado también por la situación crítica en Venezuela. Además la intervención de EE UU, si con Biden se pensaba que iba a haber una vuelta a la política de Obama, que fue un aflojamiento de las relaciones con Cuba, Biden está siguiendo la línea de Trump, aumentó la asfixia de Cuba, hace poco bloqueó el ingreso de un barco chino cargado de elementos sanitarios para combatir la pandemia, y no lo dejó desembarcar.

La están asfixiando por todos lados, también por el lado de evitar las remesas de los residentes cubanos a la isla. Ahí recortan otra gran fuente de ingreso, entonces la están ahogando económica y materialmente a Cuba.

Esto provoca mucho malestar en la gente, ante la situación objetiva, más allá de que hay un sector de contrarrevolucionarios que están alentados por EE UU. Pero no todo es esto y no todo es el bloqueo.

Hay una serie de intervenciones del Presidente Díaz Canel, que el domingo 11 planteó algo que me parece bastante desgraciado, que la gente salga a combatir a la contrarrevolución, como si fuera una invasión extranjera. Pero al día siguiente, el propio Díaz Canel desanda ese camino cuando dice que en estas movilizaciones masivas hay contrarrevolucionarios pero también revolucionarios confundidos, reconociendo que hay gente que apoya la revolución que también está en las calles. Sobre todo hay muchos sectores juveniles que salen a protestar porque faltan alimentos, pero al mismo tiempo vivan a Fidel Castro. Díaz Canel en la segunda intervención da cuenta de esto. Yo creo que refleja una discusión interna, en la primera intervención ganaron los sectores más duros dentro de la dirección cubana y, en la segunda, los sectores dialoguistas.

Hay un tercer elemento, a último momento Canel bajó a la ciudad de Baños, donde surgió el movimiento, anduvo por las calles hablando con la gente. Un poco emulando a Fidel con el tema del Malecón.

Hay otra cuestión que ha surgido por todos lados, la consigna “socialismo sí, represión no” es una consigna muy válida, porque ante estas cuestiones el Estado revolucionario cubano ha contestado con represión. Eso se rechaza ampliamente. No se justifica la represión a los cubanos. La presión ha hecho que liberaran a los presos. Si bien a Hernández lo liberaron y está con prisión domiciliaria. Que es uno de los dirigentes más claros de las distintas organizaciones marxistas que están surgiendo en Cuba.

De todas maneras yo digo que es una situación difícil, no se puede enfrentar con una política totalmente pro gobierno, pero tampoco con una política como algunos sectores de la izquierda acá que son totalmente anti gobierno de Cuba, porque camina al filo de la navaja, la salida de todo esto puede ser por derecha y que Cuba termine siendo Haití o cualquier otra cosa.

 
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