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"El capitalismo está poniendo a prueba a la especie"

Con seis respuestas el profesor Fernando Hugo Azcurra recorre las principales preocupaciones mundiales sobre los efectos sociales de la pandemia que sufre el mundo.

(Modesto Emilio Guerrero - ADN) Mundo - La perspectiva marxista de Azcurra, le sirve para auscultar en las causas y las víctimas sociales, más allá que sus efectos mediáticos.

¿Cómo evaluar esta pandemia en términos sociales y económicos? ¿Cómo definiría su dimensión económico-social?

Es preciso decir que esta situación mundial no es el resultado de una evolución biológica microbiana, digamos “natural”. Tampoco es resultado inmediato de graves carencias socio-económicas (carencias de red hídricas; hacinamiento ambiental; falta de cloacas, desnutrición, hambrunas, etc.) que afectan desde siempre a la población de más bajos recursos de vida.

Es resultado de la biotecnología desarrollada en laboratorios, para el caso no importa si en China, los EE.UU. o Inglaterra (todos están en la misma “carrera”), basado en la estrategia de “guerra bacteriológica” que tampoco no es tan nuevo como podría creerse. Su antecedente es la “guerra química” desatada en la Primera y Segunda guerra del siglo XX, sobre todo por el nazismo.

Como sea la dimensión económico-social de su impacto es colosal tal como ahora mismo se puede ver. La recuperación de la vida cotidiana y de la economía no será inmediata a la superación de la pandemia y la importancia de las políticas públicas en los mercados probablemente se mantenga por años.

¿Le parece una prueba para la especie, para el capitalismo? ¿Dónde terminaría la primera y dónde comenzaría la segunda?

Podría decirse que es una prueba para ambas pues están entrelazadas. Es una prueba para la especie por sus dimensiones planetarias. Y lo es para el capitalismo por la exigencia de una respuesta que, como se puede ver, no es uniforme en regiones y países; están los que la enfrentan preservando el aspecto sanitario de la población como primordial, y aquellos que argumentan como necesario mantener (y aún acentuar) el predominio de los negocios económicos financieros. Los primeros advierten que para evitar un mayor deterioro de la economía, la población trabajadora es el primer y mayor bien a resguardar para luego encarar una recuperación; los segundos, con un típica mentalidad de mercachifleros vulgares, creen que los negocios son lo primero y decisivo, porque al fin y al cabo algunos millones de muertos no dañarán la macroeconomía, y esta posición se entiende desde su óptica: ¡siempre habrá trabajadores buscando empleo y luego de una crisis con bajos salarios! El capitalismo está poniendo a prueba a la especie.

Esta es la novena pandemia desde la Gripe Española de 1918, que dejó 15 millones de cadáveres. Pero esta aparece en un momento particular de la decadencia capitalista. ¿Cuál es su visión?

Tomo como “momento particular de la decadencia capitalista” aquel en el cual los EE.UU. están siendo desplazados de su carácter de Primera Potencia Mundial y de la limitación de sus políticas agresivas comerciales y militares, pero no de su “poder de fuego” financiero, nuclear y misilístico. Lo que desnuda esta pandemia es un EEUU en el cual el capital financiero no puede funcionar ya sino con el respaldo inmediato y abundante del Estado para evitar los descalabros sociales y económicos que se producirían inevitablemente librado a las supuestas “bondades” del mercado; mercado inexistente ya que llaman así al dominio omnímodo de 20 gigantescos “holdings” (corporaciones financieras diseminados en el mundo pero con su “comando” en los países centrales), con su dominio sobre los países periféricos de Asia, África y América Latina. Esta estrecha conexión Estado-Holdings se acentúa en los momentos de crisis pero está de manera permanente en las decisiones de inversión y funcionamiento del capital.

Ha resultado útil el debate abierto por un grupo de pensadores hace una semana (Zizek, el coreano Byung-Chul Han y otros tres occidentales). Ellos someten el debate a un dilema de tipo armagedónico, bipolar: Final o continuidad del capitalismo. Reconozco el valor de poner a prueba el modo dominante de producción y organización social de la vida. ¿Cuál es su postura en este debate?

El filósofo eslavo Zizez, conocido por sus declaraciones desopilantes y su colega surcoreano Byung-Chul Han, considerado por Azcurra más sensato en sus opiniones.

Conozco parte del llamado debate que, en rigor, es más bien una reafirmación de ideas ya tomadas por cada participante; entre ellos no se escuchan. El dilema armagedónico es de Zizek y de nadie más.

No es este el medio para extenderse demasiado sobre el tema. Sólo diré que lo manifestado por Zizek: "Barbarie o alguna forma de comunismo reinventado", como conclusión es sólo comprensible en un cómico como él. Zizek ha dejado de ser un intelectual serio (si alguna vez lo fue), hace apreciaciones genéricas, rimbombantes, sin reflexionarlas. No habrá barbarie capitalista, en todo caso habrá las que son conocidas desde sus inicios, ni tampoco, pero muchísimo menos, un incierto “comunismo reinventado”, ¿reinventado por quién o por quiénes? Zizek no tiene la menor idea de la lucha de clases actual bajo el capital financiero y el estado real del capital financiero. En un fragmento de la nota que publica las afirmaciones de Zizek dice que “inspeccionó la forma de los inodoros para acercarse a la ideología de los países”. ¿No habría que inspeccionar su cerebro para ver si tiene la forma de inodoro que lo ha llevado a un comunismo “reventado” no “reinventado?

Byung-Chul Han al menos no incurre en semejantes tonterías, categóricamente dice que: "Zizek afirma que el virus ha asestado al capitalismo un golpe mortal y evoca un oscuro comunismo. Cree incluso que el virus podría hacer caer el régimen chino. Se equivoca. Nada de eso sucederá". Tras la pandemia, el capitalismo continuará con más pujanza. La revolución viral no llegará a producirse. Ningún virus es capaz de hacer la revolución. Sin tanto estruendo verborrágico à la Zizek, es más sensato. Se podrá rechazar su afirmación de que el capitalismo continuará con más pujanza, pero nadie puede estar en desacuerdo con que los cambios sociales no lo hacen los virus sino las poblaciones en rebeldía que ya no quieren vivir como hasta el momento transformador. ¡Pequeño olvido de Zizek!

Desde un punto de vista económico, ¿Cuál es la tendencia y qué posibles resultados dejará la pandemia/cuarentena de la mitad de la población mundial tantos días?

Dejará más empobrecimiento de la población trabajadora; más desconocimiento de sus derechos sociales, laborales, sindicales, donde los hubiere; más conflictividad de clase; aumento de las tasas de desempleo; persistencia y crecimiento del trabajo “en negro”; informalidad laboral. En síntesis la explotación del trabajador se agudizará, sus niveles de ingreso y de vida se reducirán. Es posible augurar entonces, ante este probable agravamiento la resistencia de las poblaciones, explosiones populares, rebeliones, etc. Dura realidad; dura lucha.

La sociedad mundial soportó dos guerras mundiales, nueve pandemias en 120 años y sistemas de despojo humano imperialista a escala global. ¿Cuál puede ser la dimensión de esta pandemia desde una visión marxista?

Pues el agravamiento del tramo contractivo de su funcionamiento cíclico. El capitalismo no funciona de un modo “equilibrado” y siempre ascendente “derramando” riqueza y bienestar al conjunto social. No es así, nunca ha sido así, no lo será ahora tampoco. Su proceso productivo y distributivo se despliega cíclicamente: tramo expansivo del ciclo, tramo contractivo. El capitalismo financiero global está pasando desde la primera década de este siglo por el segundo tramo, lleva ya tres lustros; esta situación lo hará prolongar y no debería llamar la atención que se dirija a una recesión como puerta de entrada de una depresión mundial. ¿Es inevitable? No, pero tampoco es improbable.

 

 
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