Posporno en Sociales - “La intervención tuvo la intención de generar un hecho político”

Dialogamos con María Alicia Gutiérrez, docente de la Carrera de Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA e integrante del Área Comunicación, géneros y sexualidades acerca de la actividad en la que se enmarcó la performance de posporno el pasado miércoles en dicha facultad y la posición de la izquierda tradicional a la hora de poner en discusión el género y las sexualidades en relación con el arte y la política(RNMA).

La actividad se dio en el marco del Área de Comunicación, géneros y sexualidades, un área generada hace unos años al interior de la carrera de Comunicación Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Está constituida por docentes, graduados y estudiantes. La entrevistada afirma que la conformación de áreas en la facultad “ha sido estratégicamente interesante en la incorporación de graduados. Se propuso un programa de trabajo y fue aceptado por la carrera. El mismo incluye actividades, hay grupos que trabajan en territorio, en extensión, hay un programa de formación de posgrado, hay otra serie de actividades, un concurso de ensayos y Los miércoles de Placer. Actividad que se realiza un miércoles por mes. Se invita gente de afuera y se pone en cuestión el género, la sexualidad y su relación con el arte y la política. Han pasado poetas, músicos, actores de teatro, presentaciones de libros, como fue el caso del último miércoles. La actividad es abierta, la idea es discutir sobre nuestro campo de investigación y de estudio, el campo académico que tiene que ver con el arte enfocado en el género y las sexualidades y a su vez, en relación a la dimensión o la proyección política. La actividad nunca tuvo publicidad. Esta vez, era la presentación del libro de Milano”.

Gutiérrez dijo que “la intervención del grupo español, que vino invitado para hacer performance en otros centros culturales, no fue financiada por la facultad en absoluto. Fue financiada por las organizaciones que financiaron el festival de posporno. No es una actividad que organizaron las autoridades de la Facultad. No la organizó ninguna secretaría de género, como los medios decían, que no existe esta secretaría en la Facultad. Es una actividad que organizó esta área. Y tenemos la absoluta libertad, como criterio lógico de lo que es una Universidad, en relación a los contenidos, y de hecho tenemos asignado un espacio cada vez que lo queremos hacer”.

Sobre las manifestaciones del centro de estudiantes y el desencuentro de la izquierda más tradicional con estos debates afirmó que “las declaraciones del centro de estudiantes me preocuparon bastante porque se puso en escena un ángulo del debate que no me parece que sea central y que tenía un dejo, por lo menos, de dos dimensiones: una cuestión política relacionada con periodos electorales, que la verdad desconozco, pero por otro lado, había una cuestión ideológica o más bien teórica, que para mí tiene que ver con un desencuentro entre ciertos sectores de la izquierda y este campo temático de trabajos. En el sentido de que les cuesta muchísimo incorporarlos como una dimensión política, y la intervención tuvo esa intencionalidad, de producir un hecho político. Lo que no se puede negar más, y esa es una dificultad de ciertos sectores de la izquierda, es la aceptación de una serie de dimensiones de la opresión, que van conjuntamente con la de clase, que no la niegan, sino que, digamos, no se subsumen en esa sola dimensión. Ahí podés tener las cuestiones de género, las cuestiones de la sexualidad, las cuestiones de raza, las cuestiones de identidades diversas, étnicas, generacionales, hay una serie de dimensiones, no es sólo el género ni la sexualidad. De algún modo, estas permiten comprender mucho más los procesos políticos actuales, permiten dimensionar las propuestas emancipatorias o de cambio, desde una perspectiva que amplifica e incluye a otros sujetos sociales a este proceso. Ahí hay una incomprensión, que por otro lado es histórica. Siempre ha sido muy dificultoso para ciertos grupos de izquierda incorporar estas dimensiones y lo que me parece grave es que no haya un pensamiento crítico desde la Facultad de Ciencias Sociales sobre todo en el campo de los estudiantes. Repito, no sé si hubo algún incidente particular con las organizaciones, que lo pudo haber habido, pero nada de eso avalaba la acción que tuvo el centro, que yo en este caso en particular estoy muy en desacuerdo, sobre todo con el tipo de formulaciones que hace, como negando, o renegando de un desarrollo teórico que es muy importante, que ha sido muy difícil introducirlo en la Facultad, nos ha costado años, que tiene un desarrollo global, desde los estudios de género en los años 70. La verdad es que me parece que como poco, es un gesto de incomprensión”.

La actividad tuvo una repercusión inesperada en los medios y las redes sociales, al respecto Gutiérrez declaró: “quien convocó a los medios cometió un error político groso, porque obviamente iban a tomar recortado, fraccionado, el aspecto que permitiera poder publicitar una cuestión amarillista total. Lo que me preocupa, por lo que leí en algunos post (redes sociales) es finalmente la denostación a la UBA, a la cual uno tendría muchísimas críticas para hacerle, y por carácter transitivo una denostación a las Ciencias Sociales como producción de conocimiento científico y válido. Había post que decían ´con nuestros impuestos se financian este antro…´ esto es histórico. Siempre nos trataron de alguna cosa despreciable, o excluyente del orden social normal y siempre intentaron poner una traba al desarrollo de lo que yo considero que debe ser, y que no quiere decir que necesariamente sea, dentro de esta facultad que es el pensamiento crítico”.

Ante la pregunta en relación a si imaginaron la repercusión de la actividad, María Alicia aseveró que “no hubo una dimensión que esto iba a tomar esta propagación, tan recortada, fraccionada y amplificando toda una cosa amarillista. El posporno lo que hace es una crítica profunda a la pornografía, al uso de la pornografía, desde la perspectiva de una mercantilización de los cuerpos, de una opresión sobre los cuerpos de una objetualización de los cuerpos de las mujeres. Que nada de esto se haya puesto en el debate me parece una pena”. En consonancia con lo planteado anteriormente María Alicia afirmó “yo sí tengo una preocupación, y una preocupación que es política, y es trabajar con el alumnado conjuntamente respecto de lo que esto produce a nivel de las subjetividades. Lo interesante es generar el debate donde algunos puedan estar de acuerdo y otros en desacuerdo. Que la comunidad universitaria pueda reflexionar acerca de la cuestión. Lo que me parece una barbaridad es que se haya desplegado una performance de tanta pacatería y moralina, que no conduce a ningún debate serio, a ningún debate de ideas, ni a la posibilidad de una reflexión en torno a lo positivo o negativo que esto pueda tener”.

Surge la discusión de si la performance de posporno en el pasillo de la facultad aporta al debate al que apunta María Alicia, con respecto a esto nos dice que “eso bien vale un importante debate. Yo tengo una posición con respecto a esto, pero no importa mi posición, lo que importa es que esto se pueda aceptar con una mínima tolerancia, y no con una devastación como la que vino después, y que sea una instancia que pueda provocar un debate político: ¿Sirve hacer esto en una facultad? ¿Sirve hacerlo en el pasillo central? ¿Produce algún efecto político la posibilidad de reflexionar acerca de cuestiones emancipatorias? Ese es el debate. Es un debate político. Pero como me preocupa la posición de los estudiantes me preocupa también la posición de la izquierda. Porque yo tengo una tradición de izquierda, porque yo soy de izquierda, y porque evidentemente pienso la emancipación desde otros lugares. Entonces, creo que es un espacio que se debería abrir para otros debates”.

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