Debate entre editoriales independientes y alternativas. En el ring: Tinta Limon y Ediciones Godot

El viernes 23 de enero en la tercera edición de Radio FLIA se llevó acabo un debate entre dos editoriales independientes. Las editoriales invitadas a tratar distintos temas, entre ellos qué editar y cuáles son derechos de autor, fueron Tinta Limón y Ediciones Godot. La entrevista se dio con la dinámica de un ping-pong de literatura.

Radio Flía: ¿Cómo definirían a sus editoriales?
Tinta Limón: Yo soy Andrés de Tinta Limón. En nuestro sitio web tenemos una definición que fue escrita hace como 10 años, en la que escribíamos que éramos una editorial militante; creo que podemos seguir diciendo lo mismo. Aunque haya cambiado un poco, persiste la idea de que es una propuesta política, política cultural, política en el sentido de construir en común. Es muy básico esto, pero tratamos de que oriente tanto la selección de los textos como la forma de organizarnos dentro de la editorial. Pensamos que cada título tendría que iluminar una red concreta de problemas y una red concreta de personas interesadas en ese texto. Creo que con esto damos una pista.

Ediciones Godot: Yo creo que Godot desde el primer título que sacamos que, si mal no recuerdo, fueron Las 12 pruebas de la Inexistencia de Dios, siempre lo que nos guió en la selección del catálogo fue buscar textos que de alguna manera nos hayan tocado alguna fibra como para decir: ¡Uy! este autor o este texto , que fue publicado hace muchísimo tiempo -porque la mayoría de los textos son de la década del ’30 o ’40- nos tocó una fibra, nos resultó trascendente en cuanto a la mirada que podemos tener de la realidad y es un texto que aún hoy sigue produciendo sentido y sigue diciendo algo sobre lo que está pasando.
Claro en ese sentido compartimos con los chicos de Tinta Limón cierta puesta ideológica, no sé si sería militante, sino que creemos que estos títulos, así como transformaron en nuestra cabeza la percepción de la realidad, deberían hacer lo mismo con los lectores y quitarles cierta ingenuidad sobre la lectura sociopolítica actual.

RF: ¿Cómo realizan la selección de títulos?
EG:
Nosotros editamos bastante poco de lo que son autores vivos. Casi todos, siguiendo esta línea de la que hablábamos antes, son profesores de la facultad que con alguna línea de pensamiento, probablemente muy influida por filósofos que sí veníamos editando, intentan acceder al pensamiento que tenés en la cabeza y cambiarlo. Esta línea se llama “Colección crítica”, generalmente es fruto de una investigación en la facultad y es complementamente financiada por la editorial como puesta ideológica, en el sentido de decir que nosotros ponemos plata como inversión económica para poner en funcionamiento y difusión ideas políticas.
Por otro lado, con las reediciones de autores que ya no viven pasa esto que decía Hernán: transforman la realidad política sociocultural porque quizás a veces no es tanto la militancia, sino que son las concepciones que uno tiene sobre la sociedad y la forma de organizarla. Lo que nos pasa de interesante con esto no es solo que nos cambiaron la cabeza sino que no estén editados y no se consigan. Entonces lo que hacemos en esa nueva edición es tratar al libro un poco más como objeto, cuidar la tipografía que se elige, los márgenes, el papel, la forma en la que está encuadernado y demás detalles que para nosotros hacen que esos libros tengan para nuestros lectores un diferencial.

TL: En el caso de Tinta, gran parte de nuestro catálogo está conformado por autores con los que tenemos alguna relación, que conocemos, en su mayoría filósofos, sociólogos o docentes latinoamericanos. Esto nos permite invitarlos a Argentina a hacer una serie de presentaciones para difundir con ellos. La mayoría son tipos o colectivos que están en vínculo con problemas o investigaciones muy completas, o metidos en algún problema.

RF: En la presentación del programa se habló de Aron Swartz, el joven estadounidense que decidió liberar la biblioteca virtual que tenía una universidad de su país, bajo el argumento de que el conocimiento lo generó la humanidad, es de la humanidad y tiene que ser libre. El tema de los derechos de autor es un debate que nunca termina. ¿Cómo se ubicarían en este debate?
EG:
En el tema de los derechos de autor hay dos discusiones: una es si tienen que existir o no, y la otra es la ley que tenemos en la Argentina.
El debate sobre si tienen que existir o no es muy extensa y también depende de un montón de contextos de creación de ese productor cultural. En cuanto a la ley que tenemos, desde Godot, te podemos decir que nos parece una locura lo de los setenta años porque lo único que logra es que las editoriales grandes pisen libros -no editen- que tendrían una edición muy chica porque son muy específicos mientras que otras editoriales como nosotros estaríamos encantados de editar y poner al alcance de nuestros lectores. Hay un cierto amparo al respecto, si hace 10 años que no se edita un libro hay ciertos intersticios legales por dónde meterte, pero es una locura porque lo único contra lo que atenta eso es a salvaguardar. La idea del derecho de autor está en que los herederos puedan usufructuar todo el laburo que hizo su padre o quien sea directamente, pero generalmente lo que pasa es que nadie usufructúa nada y los derechos se quedan anclados por la editorial y nadie edita. Entonces, en ese sentido, hoy por hoy me parece que la extensión de tiempo no tiene ningún sentido, sobre todo por como circulan hoy los textos en la Argentina, y ni hablar de la inserción digital. Sería de hecho más lógico hacer como en Canadá que se liberan los textos a treinta años desde la muerte del autor.  

TL: Pasa que los derechos de autor se pisan con otro concepto que es el de propiedad intelectual y que es mucho más complejo: algo inmaterial, una obra, puede ser propiedad de una persona que no es la que la realizó. Ahí es donde entra que cualquier empresa lo puede comprar. De hecho es un gran negocio y el más importante de todos, porque es más importante saber cómo se fabrica un auto que el auto fabricado que hoy se diseña en Alemania y se fabrica en China. Este es un tema tremendo porque uno se puede meter con las editoriales y que no sea un dique, porque si vos tenés un libro y no lo imprimís lo que estás haciendo es garantizar que no circule.
Nosotros, un poco contagiados por una editorial madrileña que es Traficante de Sueños que tienen una política muy seria, muy constante, muy fundamentada de publicar bajo licencia creative commons y contagiados también por otras experiencias como una editorial mexicana que ya no existe y que se llamaba la Tortillería Editorial, publicamos también bajo este tipo de licencia y lo cargamos en nuestro sitio que está un poco desactualizado, pero el 50 % o el 70% del catálogo está subido. Nuestra propuesta es la de difusión en primer lugar porque consideramos que lo primero que necesitamos son lectores, sobre eso después se montan las distintas estrategias para hacer sobrevivir la editorial: proyectos que necesitan dinero para circular, la cooperación. Pero un poco la base es hacer que el lector interesado esté volviendo al libro, al texto, que sean textos ante todo. Para mí son temas sobre los que no hay una posición taxativa, sino en la medida en la que somos prácticas abiertas que mezclan la cuestión política, la difusión cultural, con una cuestión económica y cultural me parece que hay como índices para ir midiendo estos problemas concretos y no hacerlo sólo un tema ideológico.  

RF: Conceptualmente uno puede entender que hay que liberarlos, pero al mismo tiempo teniendo una editorial hay que poder vivir de eso. ¿Pensaron en subir todo el catálogo?
EG:
Nosotros eso lo resolvemos con una política de precios. Lo que suele pasar en la editorial es que escribe un estudiante que no puede pagar el libro entero, entonces con que le alcance para pagar los derechos de autor y el costo de impresión ya está, no hay problema. El tema no va a pasar por la cantidad de plata sino que el tema es que sea accesible y que esa persona tenga interés. Más allá de la política de precios sobre un objeto, esto demuestra el interés de la persona. Nosotros tuvimos ante de la editorial una revista que se llamaba “Esperando a Godot” en donde los primeros números eran gratuitos y estaban en los centros culturales. Y lo que sucedía era que había gente que pasaba y se agarraba varios números, sin tener ni idea de lo que se llevaba, solo por ser gratis. Entonces tenemos cierta cosa de que si el objeto tiene cierto valor de producción, no solo por el papel, más allá del costo de impresión, sino por el proceso intelectual que hay detrás, las elecciones, pensar la revista, armarla, por estas cuestiones le ponemos cierto costo. Lo que son libros digitales, solemos regalar un montón y también se comercializan. El libro objeto no está mal que tenga un costo. Sí está mal que se inaccesible, como pasa con las traducciones que viene del exterior. Eso sí es una locura. Eso está atado a como están hechos los derechos y la retención de años.

TL: El hecho de tener todos los libros subidos, como hacen ustedes, no creo que les vaya a sacar venta de los libros vendidos. Entonces me parece que no pasa por una cuestión económica, sino por darle el valor al libro impreso para que circule y esto que decía Víctor: que no haya una barrera económica.

EG: En las ferias en las que participamos siempre hacemos descuentos.

TL: El tema de la ley de precio único ¿hasta qué punto no puede tener un resultado negativo? En Argentina el editor fija el precio. Un precio razonable. Pero no es que el librero elige. En otros lugares si. En otros lugares sí pasa y una cadena puede bajar los precios porque tiene capacidad de compra y funde a todos los otros libreros más pequeños. En España pasó esto.

EG: Nos pasa todo lo contrario. Cuando una librería grande hace promociones de 2x1 yo no lo veo como algo grave, nosotros por nuestro tipo de libros no figuramos en las grandes cadenas. “El marxismo y la filosofía del lenguaje” de Voloshinov en una cadena de Yenny no lo vas a encontrar. Nosotros laburamos mucho mas con librerías en las que el trato es más flexible.

TL: claro, pero el precio único puede repercutir hasta en la venta de textos escolares.

EG: en nuestro caso, seguimos la ley.
Va mucho con los casos y los usos. Es como el libro digital, muchos dicen “va a arrasar con todo” pero hay títulos para los que esta buenísimo, como cuando publicas muchas ponencias o tesinas específicas… tener la posibilidad de mandarlas a la punta del planeta con costo cero es ideal. Y hay otros libros que son más cuidados, que los vas a querer impresos.
 
AUDIO programa completo aqui
Our website is protected by DMC Firewall!