América Latina: ¿PIB, sinónimo de desarrollo social?

En muchas naciones, el aumento anual de su Producto Interno Bruto (PIB) no es proporcional a los resultados de los índices de pobreza ni del bienestar social de sus poblaciones.  

(Hedelberto López Blanch – Rebelión) América Latina - Aunque el PIB representa la forma más importante para estimar la capacidad productiva de una economía, tiene varias deficiencias como la de ofrecer datos imprecisos sobre el nivel de bienestar y de equidad entre la población pues calcula la producción de bienes y servicio sin determinar su finalidad. Si una nación aumenta sus producciones de equipos y armamentos militares, también lo hace su PIB aunque como es lógico, y en sentido opuesto, se reduzca el bienestar social.
En este comentario analizaré en específico a una nación de la región, Perú, y en sentido general, a la América Latina. El Perú ha crecido en 8 % como promedio su PIB de 2001 a 2006. En sentido general esas cifras son halagüeñas para cualquier país, sobre todo los clasificados como subdesarrollados. Pero los datos sociales echan por tierra esos números. En ese país, el 10 % de la población adinerada es 50 veces más rica que el 20 % más pobre; cerca del 60 % de sus habitantes están catalogados como pobres.
Asimismo, uno de cada tres niños sufre desnutrición lo que aumenta a uno de cada dos en las zonas más menesterosas del país como Huancavelica; el 40 % de la población carece de acceso al agua potable y el 70 % a los servicios sanitarios.
Ahora veamos a Latinoamérica. En el 2004 el PIB de la región aumentó 6 %; en 2005 fue de 4,5 %, y en 2006 de 5 %, según datos del Banco Mundial. José Graziano da Silva, representante latinoamericano de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), manifestó recientemente a la prensa que 224 millones de personas viven bajo la línea de pobreza en América Latina y el Caribe, y de esos, el 25 % sufre desnutrición.
Mientras eso sucede con el grueso de la población latinoamericana, la revista norteamericana Forbes publicó que en 2006 otras tres personas de la región (ya son 36) acumularon fortunas por más de mil millones de dólares y se incorporaron a la lista mundial de los más ricos (estos suman 946). El mexicano Carlos Slim Helu, encabeza la nómina con una fortuna de 49 mil millones de dólares, mientras que Anacleto Angelini de Chile, Gustavos Cisneros y Lorenzo Mendoza de Venezuela y José Safra de Brasil, aparecen con sumas de 6 mil millones de dólares cada uno.
Por si esto fuera poco, el BM y el FMI han revelado que en poco más de dos décadas, América Latina transfirió a sus instituciones y a los centros de poder de las naciones desarrolladas, 2 600 billones de dólares para cubrir el pago de la deuda externa, por fugas de capitales y por el diferencial de precio en las ventas de materias primas.
En muchos países de la región, el PIB aumenta por las exportaciones de minerales, materias primas y productos del agro que en la mayoría de los casos son explotados o comercializados por compañías privadas y transnacionales que a la vez extraen del país enormes ganancias.
Los beneficios de esas bonanzas no son compartidos con el grueso de la población que en los últimos 25 años ha visto disminuir su calidad de vida con menos acceso a la obtención de la canasta básica, servicios de salud, educación, agua y otros.
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