El feminismo palestino como una lucha anticolonial

Las mujeres palestinas sostienen dos luchas esenciales para su pueblo: reivindican igualdad en sus derechos políticos, económicos, sociales y culturales y, además, defienden sus libertades fundamentales en un contexto colonial de apartheid.

(Claudia Yarur Thys – El salto) Palestina - Las mujeres palestinas son fundamentales en la historia de la lucha del pueblo palestino por su liberación frente a una larga y prolongada ocupación militar por parte del Estado de Israel, que roba impunemente sus tierras, sus aguas, sus alimentos, sus formas de vida y sus culturas, instaurando un contexto colonial de apartheid criminal y genocida. Ellas son invisibles a pesar de ser las que sostienen dos luchas esenciales, igualdad en sus derechos políticos, económicos, sociales y culturales y, además, sus derechos de autodeterminación y libertades fundamentales en el contexto colonial de apartheid. Es por ello que la relación entre la liberación nacional y la liberación de las mujeres es impulsada por el Movimiento de Mujeres Palestinas actualmente, no sin arduas y pacíficas protestas, utilizando una variedad de métodos para denunciar las violaciones de los derechos humanos, exigiendo responsabilidades mediante protestas pacíficas semanales, investigando y denunciando, además de ser fortalecedoras comunitarias y claves en la pervivencia de la memoria viva que sostiene al pueblo palestino.

Al igual que los hombres, ellas son sometidas a detenciones, torturas, encarcelamientos sin juicios ni cargos y son asesinadas en flagrante violación al derecho internacional por el sólo hecho de ser palestinas, crímenes que Israel busca ocultar muchas veces bajo campañas como el pinkwashing, o la imagen de que es una democracia que también da espacio para que las mujeres disfruten de las mismas libertades que los hombres.

Los sistemas de opresión que sufren las mujeres palestinas están entrelazados con la violencia que ejerce el Estado de Israel y sus consecuencias en el patriarcado palestino. Son conscientes de que no podrán conseguir igualdad de derechos sociales y políticos respecto de los hombres si no se liberan además de la opresión que ejerce el Estado de Israel contra toda la población palestina. El proyecto sionista que se originó en el siglo 19, primero con los misioneros cristianos y luego con la ideología de la supremacía judía desarrollada por Herzl, se basa en la misma narrativa de superioridad racial que se utilizó por las potencias europeas para justificar la colonización en todo el mundo. Bajo el sistema de colonización y de apartheid israelí, los territorios palestinos están completamente separados unos de otros, segregando las comunidades y en muchos casos también separando familias, lo que produce una sociedad fragmentada en distintos territorios y diferentes estratos sociales. Esta parcelación tiene un efecto específico sobre la vida de las mujeres porque al estar igualmente vulneradas con la violencia militar y segregación racial de Israel, se refuerzan los comportamientos patriarcales de su sociedad, reflejados en el control que ejercen los hombres sobre la vida de las mujeres, muchas veces explicado como forma de protección.

El Estado de Israel, a su vez, explota este modelo patriarcal a su favor, ya sea en interrogaciones con amenazas y torturas para obtener información de los detenidos, o bien ejerciendo una violencia contra las mujeres específicamente en base a su género. Según la organización para los prisioneros políticos palestinos, Addameer, en los últimos 50 años se han arrestado o detenido alrededor de 10.000 mujeres. Al igual que sus compañeros, las mujeres son encarceladas prohibiéndoles recibir visitas de sus familias, en violación a la Cuarta Convención de Ginebra, y la mayoría son sometidas a agresiones específicas en base a la violencia de género, como torturas, golpes, insultos, amenazas, registros corporales vejatorios y acoso sexual. Y al igual que sus compañeros, en su mayoría son detenidas bajo lo que Israel denomina “detención administrativa”, es decir, un sistema de encarcelamiento donde no se imputan cargos ni se llevan a cabo juicios, y por períodos de seis meses que pueden renovarse por un tiempo indeterminado de veces.

Nota completa: https://www.elsaltodiario.com/palestina-resiste/el-feminismo-palestino-como-una-lucha-anticolonial

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