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España: el futbolista Dani Alves en prisión o para qué sirven los protocolos de violencia sexual

La discoteca tenía como referencia un protocolo del Ayuntamiento de Barcelona y su personal había recibido formación. La mujer quiere renunciar a la indemnización que le correspondería es caso de que llegara a ser condenado el futbolista, que tiene un sueldo de 300.000 euros al mes.

El futbolista Dani Alves, de 39 años y 300.000 euros de salario mensual, ingresó el viernes 20 de enero en la prisión catalana Brians 1, donde se encuentra en prisión provisional sin fianza por orden de la magistrada del juzgado de Instrucción número 15 de Barcelona. Alves debe responder a la acusación de una mujer de 23 años que denuncia haber sido violada por el exfutbolista del FC Barcelona en la discoteca Sutton.

La jueza ordenó el ingreso en prisión, como pedían la abogada de la acusación y la Fiscalía, porque considera que existe riesgo de fuga —se presentó a declarar procedente de México, donde jugaba hasta que el Pumas rescindió su contrato tras la entrada en prisión del jugador—. La gravedad de los hechos, por los que puede ser condenado hasta 12 años de prisión, el alto poder adquisitivo del denunciado y la falta de arraigo en España han contribuido a que la jueza tome esa decisión.

Alves primero negó los hechos e incluso envió un vídeo a un programa de Antena 3 donde decía no conocer a la mujer. El acusado ha dado luego otras dos versiones mientras que testimonio de la denunciante es coherente y está respaldado por el de varios testigos y las grabaciones de las cámaras de seguridad de la discoteca.

La denunciante comunicó a la jueza su intención de renunciar a la indemnización económica que le correspondería en concepto de indemnización por las lesiones y los daños morales sufridos. Sin embargo, según informa El País, ella rechazó esa opción ya que alegó que lo único que quiere es que se haga justicia.

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Para que esto haya ocurrido, ha sido clave un protocolo al que el local donde se produjeron los hechos denunciados estaba adherido. Según explica a El Salto el Ayuntamiento de Barcelona, el local tenía como referencia el  Protocolo “No callamos” contra las agresiones y los acosos sexuales en espacios de ocio nocturno privado.

Este protocolo cuenta con un total de 39 locales adheridos. Y, si en un principio se dirigía exclusivamente a locales de la ciudad con programación musical nocturna ya festivales, recientemente también se han incorporado nuevos equipamientos como centros cívicos. Entre los locales adheridos se encuentran salas emblemáticas como Razzmatazz, Sidecar, Sala Apolo, Luz de Gas, Arena o Plataforma. También están adheridos ocho festivales de música, entre ellos el Primavera Sound, el Sónar o el Cruïlla, y seis equipamientos diversos como el Palau Sant Jordi, el Estadi Olímpic, el Poble Espanyol, el Parc del Fòrum o el Centro Cultural Albareda, según fuentes municipales.

La Federación Catalana de Locales de Ocio Nocturno (Fecalon) explica que fue un controlador —el personal responsable de los accesos a las salas— quien activó el protocolo contra las agresiones sexuales en la discoteca Sutton en la noche del 30 al 31 de diciembre. Las instrucciones de actuación con una persona agredida indican que se debe atender a la víctima cuando antes, acompañarla a un espacio habilitado para estos casos, preguntarle si necesita que se avise a alguna persona de confianza e informarle de que puede recibir asistencia médica y denunciar los hechos.

Estos fueron los pasos que siguió el controlador de la sala Sutton que atendió a la denunciante, según Gloria Cabrera, responsable de comunicaciones de Fecalon, que explica que estos protocolos instan a otorgar “presunción de veracidad” y a llamar al 112. Tras esta llamada acudieron los Mossos, quetomaron declaración a la mujer. Dos díasdespués, ella decidió interponer denuncia.

El personal de Sutton había recibido formación 

Este tipo de protocolos —en Catalunya, existen otros municipales, además de uno del Departamento e Interior de la Generalitat—, se empezaron a elaborar antes de la pandemia con la participación de los propios locales. Uno de los aspectos que contemplan es la formación al personal de los locales, algo que ha sucedido también en el caso de Dani Alves, ya que el personal de la sala Sutton había recibido una formación del Ayuntamiento de Barcelona en atención a las violencias sexuales en entornos de ocio, según indica Fecalon.

“Empezamos con las formaciones en 2019 y luego se vieron interrumpidas por la pandemia, así que hemos reactivados las formaciones y además muchas salas los están repitiendo porque ha cambiado todo el personal”, explica Cabrera.

Otro aspecto que destaca esta federación es que estos protocolos no alcanzan solo a locales privados, sino que son de aplicación en espacios públicos, por ejemplo, durante fiestas populares.

El protocolo indica cómo actuar a los controladores de acceso, vigilantes de seguridad y cuerpos policiales. Además, no solo contempla la intervención en casos de delitos contra la libertad sexual sino que, especifica casos de ilícitos que constituyen infracciones administrativas y ante las cuales el personal debe también intervenir.

Los hechos denunciados

El Periódico de Catalunya tuvo acceso a la denuncia, que recoge cómo las cámaras revelan que Dani Alves y la joven de 23 años estuvieron alrededor de quince minutos en un baño de la sala VIP donde se habría producido la presunta agresión sexual. La mujer entró a la discoteca sobre las 2.00, junto a una amiga y su prima. Luego, conocieron a unos chicos que les invitaron a subir a la zona VIP, donde un camarero les insistió para que cambiaran de mesas hasta que finalmente las colocó al lado del lugar donde estaba sentado Alves con otras personas. La denunciante no sabía a quién tenía delante hasta que los chicos que las acompañaban se lo dijeron. 

Alves ofreció a las tres chicas una copa y se pegó a ella, que declara que él “cogió mi mano, la puso en su pene y la quité” y que esto “le dio asco”. Alves le indicó que cruzara una puerta que comunicaba con el lavabo de la zona VIP, algo que ella desconocía. Entonces, él cerró la puerta y se produjo la agresión. La víctima ha declarado que le dio bofetadas y la penetró “de manera violenta” hasta eyacular.

Fuente: Patricia Reguero Díaz

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