Devolución a Marruecos de 2.700 personas que llegaron a nado a costas españolas

6.000 personas han pasado por la frontera de Ceuta en las últimas horas. La derecha habla de invasión y el Gobierno desplaza a ejército y policía para acelerar las devoluciones en caliente.

(El Salto) España - Nuevo pulso del régimen de Mohamed VI a Europa. De nuevo, las pretensiones marroquíes sobre el Sáhara Occidental han derivado en la presión sobre los pasos fronterizos de Ceuta y Melilla. Y, por tanto, en una crisis en el Gobierno español. Pedro Sánchez ha cancelado su viaje previsto para hoy a París, en el que debía participar en una Cumbre de financiación de África.

Pasadas las 14h, Sánchez ha anunciado que viajará a Ceuta ante esta “inusitada crisis” fronteriza. El presidente ordenó ayer el despliegue del Ejército. La prioridad del Gobierno es “organizar el tránsito”, tranquilizar a las poblaciones de Ceuta y Melilla y proceder a la “devolución inmediata” de quienes pasen la frontera. Sánchez ha evitado confrontar con Marruecos y se ha limitado a pedir “el respeto a las fronteras mutuas” entre España y Marruecos.

El pretexto puesto por Marruecos esta vez ha sido la autorización española para que el líder del Frente Polisario saharaui, Brahim Ghali, se trate en España de la enfermedad del coronavirus. El Gobierno se ha encargado de subrayar que Gahli está en tratamiento “únicamente por razones humanitarias”, pero Rabat no parece hacer distinciones.

Las cifras oficiales señalan que 6.000 personas han pasado la frontera en las últimas horas. Cinco mil pasaron el lunes, mil de ellas son menores de edad.

El ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska, ha admitido esta mañana que se ha procedido a la devolución en caliente de 2.700 personas llegadas por mar a Ceuta. La legislación española contempla el tipo de devolución “en caliente” como un anexo a la Ley de Seguridad Ciudadana.

El Gobierno ha desplegado a una fuerza de choque en el Tarajal, en la costa ceutí, para tratar de impedir que las personas migrantes lleguen desde Marruecos. El contingente está formado por 1.100 agentes de seguridad, a los que se han añadido a lo largo de hoy 150 policías nacionales y 50 guardias civiles.

Pero Marlaska no ha querido entrar en críticas a Marruecos. Al contrario, ha defendido la política de “cooperación” pese a que recurrentemente la monarquía alauita emplea su política de fronteras para defender sus intereses sobre el Sáhara. Marlaska ha defendido la c“ooperación y coordinación diaria que llevamos desde hace tres años”.
Ylva Johansson, comisaria europea de fronteras, ha mostrado su apoyo al Gobierno. “Resulta preocupante que al menos 6.000 personas, un gran número de ellas niños, hayan llegado a nado a Ceuta, poniendo su vida en peligro”, ha dicho Johansson, quien ha pedido “que Marruecos mantenga su compromiso de evitar las salidas irregulares y que quienes no tengan derecho a quedarse sean devueltos de forma ordenada y efectiva”.

Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta (PP) ha sido una de las primeras voces en hablar de “invasión” y en pedir que se tome la situación como de “estado de excepción”. Al coro se ha sumado Pablo Casado, que ha declarado que el Gobierno “tiene que preservar que siga ondeando nuestra bandera como desde hace 600 años en Ceuta”.

Por su parte, el Gobierno ha lanzado mensajes contra el discurso xenófobo enarbolado en las últimas horas. Grande Marlaska ha defendido que la policía se aplicará en las fronteras con la misma contundencia con la que el Ejecutivo rechaza esos discursos de odio.

Testimonios directos

Irina Samy, activista de No Name Kitchen en Ceuta, en comunicación con El Salto refieren la fuerte presencia militar en el Tarajal y cómo durante más de media hora se ha tenido a jóvenes en el agua del Mediterráneo a los que las fuerzas de seguridad no está dejando salir. Mientras, persiste un gran grupo de gente en la frontera, junto a la costa pero también en una de las siete colinas que delimitan la ciudad autónoma.

Durante este mediodía, la policía ha lanzado gases lacrimógenos para tratar de impedir el acercamiento de más personas a la frontera española.

Decenas de personas de origen subsahariano se han subido asimismo a la parte marroquí de la valla del Tarajal. En la parte española, en las naves fronterizas, se han servido desayunos antes del traslado hasta la playa, donde hay más espacio. En ese traslado la policía, según las fuentes consultadas por El Salto, está aplicándose con dureza, golpeando con las porras a las personas migrantes. “Lo único que sabemos es que les están dando desayunar, están pasando por el puesto de la Cruz Roja y luego se los están llevando a la playa”, han explicado las fuentes consultadas por El Salto poco antes de las dos menos cuarto de la tarde del 18 de mayo.

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