El gran negocio de la seguridad fronteriza

Varias empresas españolas se benefician de los contratos públicos para el control de fronteras en España y en Europa con el Frontex. Mientras miles de personas mueren en el mar tratando de huir de guerras y hambre, el negocio de las fronteras es cada vez más lucrativo.

 

(Yago Álvarez, Genoveva López Morales – CADTM) Europa - Los conflictos en Oriente Medio han provocado la mayor crisis migratoria desde la II Guerra Mundial. En el caso de Siria, según Acnur, hay “casi 4,9 millones de personas refugiadas y 7,6 millones de personas desplazadas dentro de las fronteras de un país devastado, donde más de 100.000 civiles han muerto por la guerra y más de 640.000 sobreviven en ciudades asediadas militarmente”, lo que señala esta zona como el punto más caliente de esta crisis.

La Unión Europea (UE), lejos de ofrecer una solución humanitaria acorde a las circunstancias, ha declarado la guerra contra las mafias migratorias, a las que acusa de ser el principal problema. Para ello, ha reforzado la seguridad fronteriza, aumentando considerablemente el presupuesto dedicado a estos controles y al fortalecimiento de las fronteras exteriores. Incluso la OTAN va a participar en este operativo.

Esta estrategia ‘antimafia’ quedó expuesta de una manera clara cuando el pasado 7 de junio la Comisión Europea (CE) presentó su Nuevo Marco de Asociación en Materia de Migración con terceros países, donde prioriza y señala que “acabar con el modelo de negocio de los traficantes de personas, que buscan explotar a los migrantes para lucrarse, es esencial para hacer frente a la migración irregular y la mejor manera de hacerlo es que las fronteras sean más seguras y estén mejor gestionadas”.

Pese a las medidas tomadas y al incremento en el presupuesto utilizado para este fin, han desaparecido unas 10.000 personas en el Mediterráneo en los tres últimos años, según datos de la Organización Internacional de las Migraciones, lo que

demuestra que la respuesta de las instituciones europeas ante la crisis migratoria sólo tiene un beneficiario: la industria armamentística y de defensa.

Según el informe Guerras de frontera, realizado por el Transnational Institute, el mercado de la seguridad fronteriza está en pleno auge. El dinero que mueve, según el informe, se estima en unos 15.000 millones de euros en 2015, y se prevé que aumente hasta superar los 29.000 millones de euros anuales en 2022. Asimismo, la financiación de la UE para seguridad en las fronteras supondrá 4.500 millones de euros entre 2004 y 2020, con un notable crecimiento en los dos últimos años.

Este presupuesto, utilizado para la política europea de seguridad fronteriza, está dominado por grandes empresas de la industria armamentística. Todas ellas han expandido o creado divisiones comerciales dedicadas a las seguridad y la defensa, identificando este mercado y su potencial como uno de “los principales impulsores del aumento de pedidos e ingresos”, tal y como afirma el gigante de armas italiano Finmeccanica. El lobby armamentístico es uno de los más potentes y de los que más invierten en influenciar las políticas y las decisiones tomadas en Bruselas en materia de defensa y control migratorio de las fronteras europeas.

Esta presión y el cambio en las políticas de defensa de la UE han dado como resultado cuantiosos beneficios para esta industria mediante la concesión de contratos públicos para gestionar la defensa de las fronteras. Entre las empresas beneficiadas se encuentran varias españolas que han sacado gran tajada de los contratos del Frontex y del Gobierno de España.

“Europa se está deshumanizando. Las políticas europeas de migración y asilo están puramente centradas en el blindaje y la externalización de fronteras, dejando en un segundo plano el respeto a los derechos humanos y a las vidas humanas. La Unión Europea debe dar un giro radical al enfoque de estas políticas y poner en el centro de las mismas a las personas y sus derechos. Si esto no ocurre, miles de personas seguirán perdiendo sus vidas en el intento de obtener protección en un país seguro”, afirma Nuria Díaz, responsable de comunicación de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

Nota completa: http://www.cadtm.org/El-gran-negocio-de-la-seguridad

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