Alsacia: Nuevos esclavos de Europa

La CGT denunció condiciones de trabajo escandalosas de trabajadoras rumanas y polacas que recogen fresas y espárragos en Brumath, Alsacia. Cobran céntimos de euro por kilo. Las leyes francesas establecen un salario mínimo horario de 8,71 euros.


Los inspectores de trabajo alsacianos abrieron una investigación como consecuencia de la denuncia de la CGT. Las trabajadoras se alojaban en un campamento levantado sobre un terreno fangoso, delimitado por una valla. "Jaulas con tazas de váter", afirma la CGT, que denuncia condiciones de vida "inhumanas" y "esclavistas". El alcalde de Brumath, Etienne Wolff (del UMP, partido de Sarkozy) condenó este hecho. El propietario del terreno es un alemán de Freuenstadt, en la Selva Negra, que lleva años alquilando el terreno en Alsacia para producir fruta y verdura, que luego vende a precios imbatibles. El dueño ya había sido condenado en el pasado por casos similares, pero apeló (lo que suspende la pena). "Cuando visitamos este campamento -dicen desde la CGT- tuvimos la impresión de volver al pasado. Esta situación inhumana a la que someten a las mujeres víctimas de la miseria a través de la explotación laboral debe cesar inmediatamente".
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