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El gobierno de Piñera en el suelo o el fin del neoliberalismo

La debacle electoral de la derecha en las elecciones constituyentes significan más que una derrota política, un gran paso de la sociedad chilena para cerrar la post-dictadura y el fin del neoliberalismo. Y no cae sólo Chile Vamos, sino que se lleva consigo a los medios cómplices y las encuestadoras fabricadoras de estados de opinión. La gran paradoja es que hoy al sector que más le conviene que Piñera salga luego del gobierno es a la misma derecha.

(Mauricio Becerra Rebolledo – El Ciudadano) Chile - Intentar interpretar el significado de los resultados de la elección de constituyentes puede tener diversas lecturas: Se puede leer como la derrota del millonario que se propuso como objetivo ser recordado como el mejor presidente de la historia reciente; o es una derrota de la derecha en su conjunto, mezcla de pinochetistas, hijos de la oligarquía o ex-pacos, es decir, como el revés de una clase social y sus guardianes.

Una perspectiva más histórica podría interpretar el hecho como el fin del neoliberalismo, el proyecto de convertir a cada uno en el gestor de su propia vida en un mundo de incertidumbres. Esta variable implicaría extender el análisis a toda la industria mediática, las agencias de publicidad y las encuestadoras, que pese al dominio de la esfera pública, no pudieron en la reciente elección formatear los resultados como lo habían hecho a lo largo de toda la transición.

Puede ser cualquiera de esas variables o todas juntas, lo cierto es que mayo de 2021 será recordado como un punto de inflexión histórico en el desmantelamiento final del pinochetismo y todas sus máscaras posteriores, disfrazados de ingenieros serios, administradores con pretensiones de estadistas o figuras maternales sonrientes. Tal vez, en la jornada electoral reciente más que asistir al fin del piñerismo, estamos viendo el fin de la post-dictadura.

El fracaso del dispositivo electoral

En las jornadas previas, los analistas del modelo y sus medios aseguraban que el pacto Chile Vamos obtendría el tercio en constituyentes; pasarían a segunda vuelta en las elecciones de gobernadores frente a la ex-Concertación y mantendrían el número de alcaldes, con algunas pérdidas.

El triunfalismo se cimentó en la unidad del pacto de derecha, que abarcó al Partido Republicano, Evópoli, Renovación Nacional (RN) y la Unión Demócrata Independiente (UDI), ante una oposición dividida en dos listas más una serie de otros candidatos dispersos para quienes era imposible de ganar en un sistema asegurado para los grandes conglomerados. El control de los medios masivos, las encuestadoras funcionando cada semana y las campañas millonarias harían el resto. CADEM vaticinó 56 constituyentes para el sector, La Tercera, en tanto, diría que la derecha alcanzaría unos 60. Por su parte, los grandes grupos económicos también se pusieron con la campaña. La lista de la centroderecha, Vamos por Chile, según investigó CIPER, recibió $5,5 mil millones para su campaña constituyente.

La complacencia la demostró el vocero del gobierno, Jaime Bellolio, quien aseguró en una entrevista en febrero que “nosotros creemos que vamos a ganar 3-0: Vamos Por Chile va a ser la lista más votada, va a ser la lista que va a sacar la mayor cantidad de constituyentes, y va a ser la lista que por sí misma va a conseguir un tercio de los constituyentes”.

Sin embargo el resultado de las urnas dijo otra cosa. No hubo ni 60 ni 56 escaños en la Convención Constitucional para la derecha. Tampoco los 52 que calculaban como el peor escenario, pero que les aseguraba el tercio con capacidad de veto en la convención. Eligieron apenas 37 (17 la UDI; 15 RN; y 5 Evópoli), bastante bien lejos de las expectativas.

En las otras elecciones les fue peor. En gobernadores no ganaron ningún cargo en primera vuelta debiendo ir a balotajes que todos los vaticinios a partir del resultado del fin de semana dan cuenta de que perderán. En Santiago, la candidata nominada por el mismo Piñera, Catalina Parot, quedó fuera de la segunda vuelta, en la que se medirán Claudio Orrego (DC) frente a la candidata del pacto Frente Amplio-PC, Karina Oliva. También la derecha perdió decenas de alcaldías, como Santiago centro a manos de una candidata del Partido Comunista. Se suman la derrota en Viña del Mar, Maipú, San Bernardo, Estación Central, Temuco, Rancagua y Valdivia. De los 146 alcaldes obtenidos en la elección de 2016, perdieron 62.

La noche del domingo la Moneda fue la guarida sombría de Sebastián Piñera, quien concentró a sus ministros para asistir al resultado del mayor descalabro electoral de la derecha en la post-dictadura. A diferencia de la arrogancia de siempre, esta vez tuvo por consejo de sus asesores reconocer la derrota, claro que sí endilgándola a todo el espectro político del binominalismo. «La ciudadanía nos ha enviado un claro y fuerte mensaje al Gobierno y también a todas las fuerzas políticas tradicionales, no estamos sintonizando adecuadamente con la demandas y con los anhelos de la ciudadanía y estamos siendo interpelados por nuevas expresiones y por nuevos liderazgos»- sostuvo Piñera.

Nota completa: https://www.elciudadano.com/portada/el-gobierno-de-pinera-en-el-suelo-o-el-fin-del-neoliberalismo-i/05/18/

 

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