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Ejército de El Salvador avaló operativo con la masacre de mil campesinos

El operativo militar que culminó con la conocida como masacre de El Mozote, en la que murieron unas mil personas en 1981 en El Salvador, fue planificado y ejecutado por el Alto Mando del Ejército del país, con el apoyo de militares hondureños, y encubierto por autoridades del gobierno de Estados Unidos.

(Edgardo Ayala - IPS) – El Salvador - Esos hechos, ocurridos durante la guerra civil en El Salvador (1980-1992) fueron revelados por la académica estadounidense Terry Karl, de la Universidad de Stanford, quien participó como perito en una audiencia sobre el caso, celebrada del 26 al 28 de abril en San Francisco Gotera, capital del departamento de Morazán, en el este del país.

La Operación Rescate, como se denominó al operativo militar desarrollado en El Mozote y caseríos circundantes, efectuado por el ejército en diciembre de 1981, “fue “planificada, autorizada y conducida por el Alto Mando”, secundó además el coronel peruano Clever Pino Bernamú.

El oficial en retiro sudamericano participó también como perito, en otra audiencia celebrada el 30 de abril, en la misma ciudad.

“Los hechores tienen que pagar, la justicia ya está sobre ellos, Dios y las leyes de la Tierra tiene que castigarlos”, dijo a IPS el sobreviviente de aquella masacre, Hilario Sánchez, de 90 años, durante un receso de esa segunda audiencia.

Sánchez y otros sobrevivientes y familiares de víctimas llegaron a San Francisco Gotera desde la zona de El Mozote para escuchar los tres días de audiencia, con especial interés en las ponencias de los expertos sobre la mayor masacre ocurrida en la guerra civil.

Tanto Bernamú, experto en la política de la seguridad nacional impulsada en la región por Estados Unidos, como Karl, fungieron como peritos a solicitud de la Fiscalía General y la acusación particular, en esta fase llamada de instrucción, en la que se indagan los hechos y se presentan evidencias para que, más adelante, el juez determine si abre el juicio como tal.

El operativo militar fue combinado, dijo Karl, pues involucró fuego de artillería, apoyo aéreo, tropas del batallón Atlacatl, entrenado en contrainsurgencia por Estados Unidos; apoyo aéreo, y de la Tercera Brigada de Infantería y de otras guarniciones militares, por lo cual es evidente que hubo una coordinación desde las altas esferas castrenses.

Se considera al coronel Domingo Monterrosa, comandante del batallón Atlacatl, como el responsable operativo en el terreno.

El oficial murió en octubre de 1984 cuando el helicóptero en el que viajaba junto a otros oficiales explotó producto de una carga explosiva embutida por la guerrilla en un falso transmisor de la Radio Venceremos, una de las dos emisoras rebeldes.

Monterrosa creyó que sus tropas habían capturado en combate el transmisor de la estación, y lo llevaba con él, como una suerte de trofeo, cuando los rebeldes lo hicieron explotar remotamente, según contó el escritor José Ignacio López Vigil, en su libro Las mil y una historias de Radio Venceremos

“La decisión de mandar al Atlacatl (a El Mozote) se toma dentro de Ministerio de Defensa, a través de la cadena de mando”, afirmó durante la audiencia la académica, quien por años ha escudriñado documentos desclasificados por la estadounidense Agencia Central de Inteligencia (CIA), además de haber conducido sus propias entrevistas e investigaciones.

Karl y Bernamú coincidieron en que un operativo de esa envergadura, que implicó un esfuerzo de planificación, organización y logística, solo pudo ser llevado a cabo como parte de un esfuerzo institucional, desde el Alto Mando del ejército.

Las acusaciones pública y particular esfuerzan por poner nombres y rostros a los oficiales que participaron en la cadena de mando de la Operación Rescate.

Archivado desde 1993 en el sistema judicial salvadoreño, el caso fue reabierto en septiembre del 2016, y en el banquillo de los acusados están15 militares, siete de ellos de alto rango del Ejército salvadoreño, que son los que quedan vivos de los 33 acusados castrenses.

Entre los siete de alto rango se encuentran los generales Guillermo García, exministro de la Defensa (1979-1983), y Rafael Flores Lima, exjefe del Estado Mayor Conjunto.

Como defensa, el ejército rechaza que hubo una acción deliberada de asesinar a civiles, organizada desde el Alto Mando, y todo lo circunscribe a una maniobra militar de contrainsurgencia en la que murieron personas no combatientes porque la guerrilla se escudó en ellos.

Entre septiembre y octubre de 2020, con la venia del presidente Nayib Bukele, el ejército salvadoreño impidió al juez del caso, Jorge Guzmán, ingresar a seis cuarteles para buscar documentos sobre la masacre.

Pese a que Bukele se había comprometido con las víctimas a abrir esos archivos, al final se desdijo de su promesa.

Entre el 10 y el 13 de diciembre de 1981, unidades del ejército salvadoreño montaron en El Mozote y aldeas circundantes, en el norte de Morazán, un presunto operativo antiguerrillero, pero ahí se dedicaron a asesinar a unas mil personas, entre ellas niños, ancianos y mujeres embarazadas.

Los militares salvadoreños consideraban a esa población apoyo de la guerrilla, que tenía una fuerte presencia en la zona, limítrofe con Honduras.

Nota completa: http://www.ipsnoticias.net/2021/05/ejercito-salvador-avalo-operativo-la-masacre-mil-campesinos/

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