Trabajo esclavo en la cosecha de yerba mate

Luego de la denuncia efectuada por el Sindicato de Tareferos y la CTA, el Ministerio de Trabajo de Misiones constató la existencia de trabajo esclavo en la localidad de Caraguatay. Las autoridades se comprometieron a endurecer los controles, aunque los representantes gremiales sostienen que el año pasado las mismas promesas fueron incumplidas.
(Red Eco) Misiones - La Misionera es una empresa productora de yerba mate cuyo establecimiento se encuentra en la localidad de Cuaraguatay, a unos 190 kilómetros al norte de Posadas. Lo que esta produce es vendida a Establecimiento Las Marías, una de las más importantes productoras de yerba mate del país. Tras recibir varias denuncias de trabajadores tareferos, hace diez días se acercó hasta allí una delegación conformada por miembros del Sindicato de Tareferos, Trabajadores Temporarios y Desocupados de Montecarlo, de la CTA Misiones y del Movimiento Social de Misiones.
En la visita pudieron constatar las condiciones de esclavitud en la que se desempeñaban los trabajadores contratados para la cosecha de yerba mate. Hacinamiento, insalubridad, trabajo en negro, incumplimiento del jornal diario, trabajo de menores y pago con vales fueron algunas de las graves violaciones a los derechos laborales y humanos que pudieron relevar.
Inmediatamente realizaron las denuncias pertinentes y una campaña de difusión para dar a conocer las condiciones en las que trabajan los tareferos de Misiones, condiciones que se replican en tantos otros puntos del país, como las encontradas en plantaciones de maíz en la provincia de Buenos Aires y en Córdoba.
Días después, el propio Subsecretario de Trabajo provincial, Juan Carlos Agulla, se acercó hasta el establecimiento junto a un grupo de inspectores y pudo comprobar las denuncias efectuadas por el Sindicato de Tareferos.
trabajoesclavomisiones.jpgLos trabajadores vivían en un campamento dentro del predio de la empresa, hacinados dentro de un galpón, durmiendo en el piso o sobre las estructuras, en colchones que ellos mismos debían llevar. No disponían de luz eléctrica, agua potable, ni baños, y debían hacer sus necesidades en el monte. Además de las precarias condiciones de vivienda y salubridad, la empresa incumplía con los salarios establecidos por la Comisión Nacional de Trabajo Agrario. La misma establece un jornal diario de 90,59 pesos para el peón general, sin embargo los tareferos podían llevarse al terminar la semana, y con mucha suerte, 120 pesos. Todos los trabajadores se encontraban en negro, y había allí dos menores de edad.
Además, se les pagaba en vales de comida que debían canjear en un supermercado ubicado sobre la ruta 12, a pocos kilómetros de la empresa, cuya propiedad pertenece a Justo Ramírez Acosta, quien es concejal y preside el Concejo Deliberante de Colonia Caraguatay desde hace 7 años.
La persona que se encargaba de contratar a las cuadrillas de tareferos es Simón “Lolo” Martínez, quien apareció mencionado en la estafa de empresas del sector a la ANSES, investigación que involucró a cientos de tareferos que como consecuencia vieron incautadas sus asignaciones familiares durante años. Según denunció el Sindicato de Tareferos, Trabajadores Temporarios y Desocupados de Montecarlo, Martínez sigue prestando servicios pero la empresa está ahora a nombre de su esposa.
Por su parte, el Establecimiento Las Marías, que compraba la producción de La Misionera, desligó rápidamente responsabilidades, sosteniendo que sólo compraba a esa empresa la materia prima, y que no puede garantizar las condiciones de trabajo en todas sus empresas subsidiarias. Sin embargo, representantes del Sindicato y de CTA afirmaron que la enorme rentabilidad de esta empresa y de tantas otras descansa justamente en las condiciones de explotación en las que se desempeñan los trabajadores de las contratistas.

¿Falsas promesas?
Luego de la visita de los inspectores del Ministerio de Trabajo provincial, quienes confirmaron la presencia de unos 16 trabajadores que permanecían en el predio de La Misionera en condiciones infrahumanas, tanto el contratista como el propietario del yerbal fueron intimados al cumplimiento de las normas laborales. Según sostuvo el ministro Agulla, estos “recibirán las sanciones que corresponda”, sin especificar las características de la misma.
Además de ello, los representantes de los trabajadores de la yerba mate se reunieron con Ricardo Maciel, diputado provincial y representante del gobierno en el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), quien se comprometió a volver a reunirse para “coordinar la cosecha gruesa de marzo-abril, viendo de que manera se puede colaborar con el Estado para mejorar los controles”.
Sin embargo, desde el Sindicato conducido por Cristóbal Maidana se manifestaron un tanto incrédulos ante las promesas del ejecutivo provincial. Maidana denunció que el Ministerio de Trabajo de la provincia venía recibiendo desde hace 2 años numerosas denuncias de este tipo y nunca se dispuso a controlar. “En marzo del 2010, antes de iniciada la cosecha hubo un compromiso de reforzar la presencia de los inspectores en la zona pero eso nunca ocurrió”, sostuvieron desde el Sindicato creado hace dos años.
Por su parte, la conducción nacional de la CTA, a través de un comunicado firmado por su Secretario General Pablo Miceli y el Secretario de Relaciones Institucionales Juan Carlos Giuliani, manifestó que “resulta un contrasentido que, por un lado, a través del Decreto Nº 75 del 2011, este año se denominará en la Argentina ´Año del Trabajo Decente, la Salud y Seguridad de los Trabajadores´, y por el otro, alrededor del 50 por ciento de los trabajadores está en negro, tercerizado, precarizado o directamente reducido a una situación de servidumbre como es el caso de los tareferos misioneros. Esta realidad no sólo es alimentada por empresarios inescrupulosos sino por el propio Estado, tanto a nivel nacional, como provincial o municipal que mantiene a gran parte de sus trabajadores bajo la figura fraudulenta de contratado o monotributista, consagrando la existencia de trabajadores de primera (los de planta permanente) y de segunda o tercera categoría (los contratados)”.

Fuente: Agencia CTA (ACTA) / Misiones Online

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