Red Eco Alternativo ***

Paro de docentes en la Ciudad de Buenos Aires

La medida se lleva adelante este martes 13 y miércoles 14 de octubre impulsada principalmente por Ademys en rechazo a “la política aperturista de escuelas de (los ministros de Educación de Nación y Ciudad, Nicolás) Trotta y (Soledad) Acuña considerando que con un promedio de 900 casos de contagios por día no están dadas las condiciones epidemiologicas para ningún tipo de actividad educativa”.

Los docentes afirman que todas las experiencias de apertura prematura de escuelas en el mundo y en nuestro país (San Juan) han tenido como resultado la escalada de contagios: “Esto significa en nuestra ciudad el poner en riesgo a miles de familias con un sistema de salud al borde del colapso. El peligro de contagio afectará además más gravemente a las familias más pobres y vulnerables, que cuentan con menos recursos para hacer frente a la enfermedad”.
Agregan que las actividades propuestas no resuelven en nada los problemas educativos que se vienen arrastrando, evidenciando que más que una preocupación por los aprendizajes el gobierno piensa a la escuela como un espacio de cuidado, para permitir la vuelta al trabajo de padres, madres y cuidadores: “Seguimos insistiendo en que la escuela no es una guardería, exigimos que haya dispositivos y conectividad gratuita para todos y todas. Mientras siga la pandemia, mientras siga habiendo circulación comunitaria del virus, como lo plante la Organización Panamericana de la salud, no volvemos a la escuela presencial ni a ningún tipo de actividad presencial”.

Contactos: Mariana Scayola (secretaria general) 11-5809-1185 / Jorge Adaro (secretario adjunto) 11-5809-1182 / Amanda Martín (secretaria gremial) 11-3627-5355 / María Isabel Grau (secretaria de prensa) 11-4161-6941.

Declaración completa:
Con más de 850.000 casos confirmados, y un promedio de 15.454 casos diarios, Argentina es el séptimo país en el ranking mundial de cantidad de contagios, detrás de Estados Unidos, India, Brasil, Rusia, Colombia y España. Nuestro país ocupa trágicamente el puesto número 17 -también a nivel mundial- de cantidad de muertos por millón de habitantes, con 510 fallecidos por cada millón de habitantes, cerca de Italia, que tiene 594 muertes por cada millón. En la Ciudad de Buenos Aires el promedio semanal de contagios es de mas de 1000 personas diarias. El total de fallecidos en nuestro país hasta ahora es de 22.710 personas (al 09/10/2020).
Estos datos, que parece que hemos comenzado a naturalizar como fríos números, representan a padres, madres, abuelas y abuelos, amigos y amigas, hijos e hijas, personas que la pandemia va matando. Y esto incluye a los menores de 20 años.
En Argentina el se llevan contabilizados 56.064 casos confirmados de COVID-19 en menores de 18 años – siendo 13.697 de menores de 5 años, 11.857 de niñes entre 5 y 9 años y 31.160 entre 15 y 19 años, según datos del Ministerio de Salud Nacional. 52 de esos chicos y chicas murieron.
Pero sin importar el número de muertos y contagiados, sin importar el riesgo para la salud y la vida de miles estudiantes y sus familias, los gobiernos profundizan su política aperturista respondiendo a las presiones empresariales y el lobby mediático. Está claro que, a diferencia de los discursos que planteaban la prioridad de la salud de la población frente al lucro y al interés por las ganancias, hoy, nuestras vidas, las de nuestra familia, y de toda la comunidad, no son lo más importantes.
Como venimos sosteniendo en base a los informes de organismos como la Organización Panamericana de la Salud y como lo demuestran los resultados de las experiencias negativas que ha tenido la apertura de escuelas en Francia, España, Israel (3 países en los que se han vuelto a cerrar las escuelas por la disparada de casos que generó), Estados Unidos, o en provincias como San Juan, no se debe volver a la escuela presencial hasta que deje de haber circulación comunitaria del virus.
Lo contrario implica una multiplicación de casos que los ya colapsados sistemas de salud no podrían soportar, generando un incremento en la cantidad de muertos.
Los y las docentes, directivos, supervisores, quienes sí nos preocupamos y ocupamos cotidianamente no sólo por el aprendizaje sino por la salud y las vidas de nuestres estudiantes y sus familias, sostenemos que en este contexto no podemos de ninguna manera volver a las actividades presenciales. No podemos correr el riesgo de perder la vida de nadie. No hay lugar para el juego de la prueba y el error con nuestros pibes y pibas, con nosotres y nuestras familias.
¿Podemos quedarnos de brazos cruzados mientras nos dicen que hay que ver cómo evoluciona? ¿Por qué son siempre las vidas de los más pobres las que se ponen en juego? Las de quienes no podrán ir a clínicas privadas, las de quienes no pueden tener alimentación suficiente para fortalecer su sistema inmunológico, las quienes vienen con cuerpos ya deteriorados por la miseria que no resistirán el impacto del virus. No podemos permitirlo.
Desde Ademys rechazamos la política aperturista de escuelas de Trotta y Acuña. Seguimos insistiendo en que haya dispositivos y conectividad gratuita para todos y todas.
Mientras siga la pandemia, mientras siga habiendo circulación comunitaria del virus, no volvemos a la escuela presencial ni a ningún tipo de actividad presencial.

 

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