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Entre la CGT y la CTA de los Trabajadores hay un “pacto”

En un congreso de la CTA de los Trabajadores realizado la semana pasada, se decidió encarar un proceso de “unidad” con la CGT. En dicho acto participaron, entre otros, Axel Kicillof, Máximo Kirchner y el candidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández. ¿Es unidad o unicato sindical? ¿Por qué ahora?¿Fracasaron los postulados de la CTA? Red Eco Alternativo

(Pablo Marrero *) Argentina 

Aclarar antes de empezar

En los medios de comunicación la noticia fue relevante. La CTA decidió ir a la unidad con la CGT. “El movimiento obrero se unifica”, se gritó a viva voz en medios gráficos y televisivos. Es importante aclarar que así planteado el tema se comete, en forma involuntaria o adrede, tres errores.

En primer lugar no es la CTA, sino la CTA de los Trabajadores. Desde la época de Néstor Kirchner presidente, la CTA se dividió, pasándose a llamar una, CTA de los Trabajadores y otra CTA Autónoma. La que planteó volver a la CGT es la CTA de los Trabajadores y, por lo tanto, no toda la CTA. El segundo error es hablar de unificación de las dos Centrales. En realidad lo que se plantea (y es lo único posible) es que los sindicatos que pertenecen a la CTA de los Trabajadores se incorporaren a la CGT, es decir que hay una organización que absorbe a los integrantes de otra organización. El tercer yerro es hablar de que esto significa la “unidad” del movimiento obrero, como si ésta se tratara de acuerdos entre cúpulas.

Un poco de historia

La CTA nace a principios de los 90, cuando el menemismo rifaba el país y la CGT le servía de plafón. Nace como alternativa ante un sindicalismo empresarial, burocrático y traidor a los intereses de los trabajadores. Un modelo sindical que no daba pie a la participación, la organización y la lucha de los trabajadores, para enfrentar la terrible embestida del neoliberalismo. Se suma a esto los miles de despedidos, desocupados y otros tantos que empezaban a desarrollar sus labores en la economía social, sin ningún tipo de encuadre sindical en las organizaciones gremiales adheridas a la CGT. Para ello la CTA incorpora la afiliación directa y les da un lugar para participar y organizarse. Incorpora también un elemento distintivo e histórico que es la elección de las conducciones a todos los niveles  por el voto directo y secreto de sus afiliados. Estas dos cuestiones, ante el modelo arcaico del sindicalismo argentino,  fueron un verdadero revulsivo y por eso el continuo ataque y desconocimiento de la CTA.

Pero en el proceso de constitución se fueron incorporando otros elementos que pasaron a ser principios elementales de la CTA. Estos son: democracia y libertad sindical y mantener como organización la  independencia de los patrones, los partidos políticos y los gobiernos. En cuanto a lo primero se avanzó en la constitución de plenarios y asambleas de la militancia como importantes métodos de consulta y participación, aunque esto dependió mucho de cada sindicato y cada regional. La libertad sindical significa que los trabajadores deciden cómo se organizan y ese es el único criterio a seguir. De allí que surgieron  agrupaciones y nuevos  sindicatos en lugares donde era imposible cambiar las estructuras decadentes de los existentes. Hasta hoy, muchas de estas nuevas organizaciones pelean porque se les otorgue la personería gremial. En cuanto a la autonomía se convirtió en una de las banderas fundamentales. Ante una CGT alineada con un partido político, empresarial y furgón de cola de muchos gobiernos, la CTA planteó autonomía, respetando la diversidad política de sus integrantes, pero, fundamentalmente, manteniendo sus manos libres para bregar por los intereses de los trabajadores, sin ningún otro compromiso que con los propios trabajadores.

La ruptura de la CTA

Precisamente la ruptura de este principio llevó a la ruptura de la CTA. Durante el gobierno de Néstor Kirchner, un sector de la organización, liderado por Hugo Yaski, se posicionó de manera acrítica ante dicho gobierno, tirando por la borda un ideario fundamental de la Central. La división fue inevitable y así surgen las dos CTA: la de los Trabajadores y la Autónoma. A partir de allí se transitan caminos claramente diferenciados. La llamada de los Trabajadores que se alinea con el kirchnerismo, sin participar en las diferentes luchas que se dieron en este periodo. Hay que tener en cuenta que en momentos de esa etapa  la pobreza llegó a rondar el 25 % y la desocupación casi un 10%, bastante menos que con el macrismo, pero igual de preocupante. La CTA Autónoma, con sus deficiencias, en cambio, desarrolló jornadas de lucha y hasta paros generales en conjunto con la CGT. Las reivindicaciones, entre otras,  fueron: un salario que cubriera las necesidades, contra el impuesto a las ganancias sobre el salario, el 82% móvil para los jubilados, contra la precarización laboral que ya en ese entonces sufría una importante parte de los trabajadores argentinos.

La conducta  llevada adelante por la CTA de los Trabajadores - hoy día, con el planteo de volver a la CGT-  es coherente con la conducta desarrollada en este periodo.

¿Qué cambió?

El planteo de volver a la CGT lleva inevitablemente a una pregunta: ¿Qué cambió para dar marcha atrás con lo que se decidió en un momento?

Veamos. Desde el punto de vista de los trabajadores sin posibilidades de encuadrarse sindicalmente en la estructura tradicional se mantienen las mismas condiciones e incluso han empeorado. Más desocupados y más trabajadores precarios que necesitan del encuadre que les da la CTA con la afiliación directa. Desde el punto de vista de la realidad de la CGT, tampoco nada ha cambiado y, en realidad con el tiempo, se ha perfeccionado una estructura caduca, burocrática y empresarial. Muestra de esto ha sido la casi nula actitud de protesta  ante los terribles ataques que ha sufrido nuestro pueblo durante este gobierno. ¿No existe más la necesidad de desarrollar democracia y participación? ¿Se puede llevar adelante esto dentro de la CGT? ¿No existe más la necesidad de la autonomía. De ser independiente de los patrones, de los  gobiernos y los partidos políticos? Para la CTA de los Trabajadores parece que no.

¿Por qué ahora?

Más que claro: a pedido de la fórmula Fernández-Fernández, muy posible ganadora de las elecciones de octubre. ¿Y para qué esta “unidad” del movimiento obrero? Más que claro: para que ese próximo gobierno tenga un solo interlocutor y así poder garantizar un pacto social que maniate de pies y manos a los trabajadores. Es más, ese pacto ya está acordado con los popes sindicales quienes se comprometieron ante Alberto Fernández a  no hacer paros desde ahora y hasta los primeros meses de gobierno próximo. De más está aclarar que cada vez que se ha hablado de pacto social es en perjuicio de los trabajadores, a quienes se les congela al salario que siempre viene por detrás del costo de vida.

Unidad cómo y para qué

La unidad no es sinónimo de unicato sindical. Que exista una sola Central Sindical o un solo sindicato por rama no significa que esto fortalezca al movimiento obrero; por el contrario esto puede maniatarlo e inmovilizarlo. Queda demostrado en diversos sectores como estatales, docentes, donde existen varios sindicatos, que a la hora de luchar, se puede hacer perfectamente desarrollando la unidad de acción. Esta unidad se puede llevar adelante con éxito si es concebida desde abajo hacia arriba y no como acuerdos de cúpulas. Y  se puede desarrollar sin perder la identidad, sin que nadie sea absorbido por otra organización. Esto se ve con claridad en otros ámbitos como los Derechos Humanos, donde se desarrollaron y se desarrollan enormes batallas sin necesidad de que cada uno de los organismos desaparezca y se conviertan en uno solo. En el ámbito gremial  se puede profundizar la unidad extendiendo las intersindicales que hoy se han constituido a lo largo y ancho del país con Comisiones Internas y  Sindicatos  pertenecientes a la CGT y a la CTA.  Claro que esta unidad es para mejorar la lucha, todo lo contrario a lo que se plantea en este caso. Volver a la CGT para fortalecer la unidad del movimiento obrero es una argumentación totalmente falsa. Vuelven a la CGT con la intensión de ser mansos aplaudidores del próximo gobierno. Claro, hay que ver si la realidad se los permite.

¿Fracasó el proyecto de la CTA?

Está claro que sus postulados tienen plena vigencia y, también está claro, que estos postulados no han sido posibles hasta ahora de ser llevados adelante con plenitud. Se han dado pasos importantes, pero el modelo sindical imperante durante largos años no ha sido derrotado. Lo fundamental es poder ver que es necesario darle batalla a una cultura donde la participación es a través del delegado; es delegativa y no participativa. Yo te voto y vos haces. Este concepto alimenta la burocracia ya desde las Comisiones Internas y de allí hacia arriba. Esto no significa negar todo lo valioso que tiene el movimiento obrero argentino, todo lo que se ha logrado con su lucha y tampoco plantear una contradicción entre tener delegados y participar. Significa ver cuáles son algunas de las trabas que tenemos para ser mejores y tener mejores instrumentos de lucha. Está claro que es fundamental el desarrollo de una fuerte batalla cultural dentro del ámbito de los trabajadores. Por eso, ante la pregunta si fracasó el proyecto de la CTA, a la vista de hoy se puede decir que sí, pero como nada terminó, se puede plantear que está por verse.

¿Quién dijo que todo está perdido?

Como decíamos al principio, la CTA Autónoma no se sumó a esta farsa de unidad. Aunque hoy sea una organización pequeña puede mantener la llama encendida para desarrollar estos preceptos de democracia y libertad sindical, de autonomía, de tener mejores herramientas para el combate. Esto lo puede desarrollar siempre y cuando exista voluntad de, por un lado, andar el camino con otros sectores que no están enrolados en la CTA y, por el otro,  producir una verdadera revolución en su interior que sacuda todo vestigio de burocratismo que aún existe en su estructura. Una verdadera revolución cultural que se debe llevar adelante con mucha democracia, con mucho debate colectivo, con mucha asamblea de militantes y con mucha práctica de nuevo tipo.  Ante esta situación se debe redoblar la apuesta y jugarse a pleno. La definición nunca está escrita de antemano, de lo que se trata es que se escriba con la participación de miles de manos.

(*) Pablo Marrero es integrante de Red Eco Alternativo, trabajador bancario integrante de SITEBA – CTA Autónoma

 

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