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La gente no se resigna a morir de hambre

A fines de setiembre se realizará en Guararema, localidad cercana a San Pablo, Brasil, el 7º Encuentro internacional de la economía de los y las trabajadoras. Para hablar sobre este tema, sobre el desarrollo de acuerdos entre organizaciones de la economía cooperativa, autogestionada y popular y sobre los desafíos de las empresas recuperadas, entrevistamos a Andrés Ruggeri. Por Mario Hernandez para Red Eco Alternativo

(Mario Henandez para Red Eco) Argentina- Andrés Ruggeri, coordinador del VII Encuentro de la Economía de los Trabajadores/as, compartió durante la entrevista las diferentes experiencias de los encuentros internacionales y cómo fueron ganando protagonismo en los mismos las distintas organizaciones de trabajadores frente a una dinámica en la que prevalecían sectores académicos.

También habló sobre la difícil situación por las que atraviesan las empresas recuperadas y la necesidad de avanzar en la articulación de las mismas con otras experiencias de la economía cooperativa, autogestiva y popular.

Este es un sector de trabajadores, no es un sector de emprendedores, no es algo sin definición ni un tercer sector, es parte del trabajo y es parte de la economía. Entonces se espera que sea sujeto de una política económica, no de una política de asistencia”, afirmó durante la entrevista.

Mario Hernandez: Los ceramistas de Neuquén estuvieron hace un par de meses en Buenos Aires tratando de instalar la necesidad de que no les corten el gas y compartimos un festival en la puerta de Chilavert para que no les corten la luz. ¿Cuál es la realidad hoy de las empresas recuperadas?

Andrés Ruggeri: Es una realidad complicada. Lo que pasa con fábricas emblemáticas como lo son tanto Fasinpat (ex Zanón) como Chilavert, Cerámica Neuquén y muchas otras, por ejemplo, La Unión Papelera Platense, una fábrica recuperada en 2001 que está con el mismo problema.

Lo de las tarifas las pone en una situación límite, creo que es parte del mismo proceso de una política económica que directamente está apuntando a destruir la actividad industrial, las pequeñas y medianas empresas y las cooperativas y recuperadas son víctimas también de eso.

Es un combo fatal, porque la caída de la economía hace que baje abruptamente el consumo, eso tiene consecuencias sobre la producción y a eso le sumamos la apertura de las importaciones, la concentración del mercado y además las tarifas astronómicas que están llegando desde que empezó este gobierno. Se está llegando a esa situación límite que es compleja y no hay respuesta alguna desde el gobierno, no hay ni siquiera diálogo.

M.H.: Eso es lo que señalan los compañeros de Zanón, dicen que, al contrario, el gobernador Gutiérrez está evitando una solución a la situación.

Se reunieron las organizaciones de la economía cooperativa, autogestionada y popular en el Hotel Bauen y el 27 de julio realizaron un Foro Federal en Ferro. Hay un documento de consenso al que llegaron organizaciones como la CNCT, las federaciones FACTA, FEDECABA, y ACTRA y el Movimiento Popular La Dignidad, entre otros, que le asigna al Estado el rol estratégico de fortalecedor del sector. ¿Qué información tenés sobre esta reunión?

A.R.: De primera mano porque estoy participando de esas reuniones y del armado de los documentos. Básicamente hay una percepción que creo es generalizada, pero como todo este sector es muy amplio y heterogéneo y sobre todo en las recuperadas viene con bastantes divisiones históricas, un proceso unitario es muy complicado; pero sí hay una percepción de que no da para más, que todas las cooperativas, las empresas recuperadas están llegando a un límite, la mayoría de las experiencias están esperando que termine este gobierno.

Pero al mismo tiempo si viene otro gobierno este sector tiene que tener un programa común de lo que tendría que ser una política del Estado hacia una economía cooperativa autogestiva y popular. Ahí van todas las definiciones posibles. Y lo que se fue discutiendo son las líneas muy generales de lo que se espera.

Lo primero que afirma el documento es que este es un sector de trabajadores, no es un sector de emprendedores, no es algo sin definición ni un tercer sector, es parte del trabajo y es parte de la economía. Entonces se espera que sea sujeto de una política económica, no de una política de asistencia. Esa es la primera  gran definición en la que todas esas organizaciones se han puesto de acuerdo. A partir de ahí cuáles serían las líneas que esa política necesita.

De ahí a saber cómo cada una de estas organizaciones se posiciona frente a un nuevo gobierno, ya es algo más complicado, pero sí está el acuerdo de qué es lo que se tendría que pedir o apuntar como política básica, eso implica cambios de legislación que le dé a los trabajadores autogestionados cierto estatus legal como tales, que se les reconozcan los derechos laborales que tienen los demás trabajadores en relación de dependencia y el derecho a la seguridad social.

M.H.: Fondo de crédito, fomento del trabajo autogestionado, “compre cooperativo” eso es muy importante también.

A.R.: También la cuestión de los mercados populares, de género y cuidados también está incluido, son puntos muy generales pero que dan un marco interesante respecto de lo que tendría que tener una política estatal no solo para que se sostenga el sector sino para que se potencie, para que se pueda expandir y convertirse en un factor fundamental de esta economía.

M.H.: Un sector que ha crecido mucho en estos últimos tiempos.

A.R.: Ha crecido porque el capitalismo expulsa permanentemente a los trabajadores fuera de la relación salarial formal, entonces se forman las cooperativas.

M.H.: Yo me refiero a lo que se denomina Economía Popular, que va más allá de las empresas recuperadas por sus trabajadores. Pero aún las empresas recuperadas han aumentado. Hemos tenido en los últimos tiempos los casos de Roux Ocefa, Sportech, Canale, ahora hay toda una discusión en torno a las trabajadoras de Mielcita y Naranjú que también apuntan hacia una empresa autogestionada y cooperativa a pesar de que la posición gubernamental oficial no ayuda para nada.

A.R.: A lo que apuntaba es que hay millones de personas que ahora se ubican en este sector, es la forma de sobrevivir cuando no te queda otra. En otra época se hablaba de desocupados, cuando esa desocupación no es de unos meses sino que se convierte en permanente implica que algo hay que inventar para sobrevivir, muchas son las formas clásicas, la venta ambulante, por ejemplo.

Todo eso se ha empezado a organizar, la CTEP es expresión de eso. Los viejos movimientos piqueteros que reclamaban trabajo y planes sociales, ahora directamente se han ido reconvirtiendo en formas de organización que implican actividad económica, porque la gente vive de algo, no se resigna a morir de hambre. Dentro de esa especie de caldo de cultivo es que empiezan a aparecer cooperativas. Inclusive feriantes, vendedores ambulantes, se están organizando en cooperativas. Por eso se plantea esto, economía cooperativa autogestionada y popular, incluso las empresas recuperadas que son casos donde directamente se trata de mantener la vieja fuente de trabajo poniéndola en funcionamiento y, además, estas otras cosas.

Lo importante es que haya una articulación, porque a las organizaciones de la Economía popular generalmente les falta esta cuestión más productiva y eso sí se lo pueden dar las fábricas recuperadas. Esa articulación es estratégica. Más allá de lo que pase en la política lo importante es que empiece a haber ese diálogo, porque el concepto que tienen algunos sectores es el mismo, son trabajadores que no tienen salario que se arreglan como pueden, y nosotros los representamos. Tiene que ser más que una representación, tiene que haber un desarrollo económico y político conjunto de ese sector.

M.H.: En el Nº 8 de la revista Autogestión para otra economía que dirige Andrés, se plantea “alimentos sin patrón” las experiencias que están vinculadas a las empresas cooperativas alimenticias que también han tenido una visibilidad en la Ciudad de Buenos Aires a través de las ferias que ha habido en las plazas, muchas veces reprimidas. Un aspecto que si mal no recuerdo es la primera vez que se introduce en esta publicación.

Recientemente hubo dos encuentros internacionales, uno en México y otro en Milán. El de México, como nos relata nuestra compañera Celia Pacheco en un email, afirmando que ha dejado de ser un encuentro académico para transformarse en un encuentro de trabajadores. Porque parece ser que la tónica que tenían los encuentros norte y centroamericanos eran más bien académicos y que la participación de los trabajadores era más bien marginal. Que creo que ha sido tu intención también, evitar que se conviertan en encuentros universitarios sino que tengan este componente donde el académico acompaña al trabajador, tal vez lo ayuda a pensar y reflexionar y no en una posición “bancaria” como la llamaba Paulo Freire, a decirle al trabajador qué es lo que tiene que hacer. ¿Fue así lo de México? ¿Y en Milán?

A.R.: Lo de México fue así, allí se hicieron 3 encuentros regionales y además en 2011 se hizo el 3º de los internacionales. Costaba salir de esa dinámica de que los principales impulsores eran los académicos y al cual las distintas organizaciones de trabajadores eran invitadas. Iban, hacían su discurso y se iban. No eran protagonistas. Eso se dio vuelta gracias a la participación del Sindicato Mexicano de Electricistas y de algunas otras cooperativas que son fábricas recuperadas muy grandes que hay en México.

Yo me fui muy contento del último encuentro, se hizo en las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro, que es una especie de súper empresa recuperada. De hecho en la revista Autogestión está la entrevista a Humberto Montes de Oca que es el secretario del Exterior, como le dicen ellos a lo que serían las relaciones internacionales de ese sindicato.

Era el sindicato de la empresa estatal de energía de la ciudad de México que se llama Luz y Fuerza del Centro, que en el año 2009, Felipe Calderón la declaró extinta en un decreto, eliminó la empresa y dejó a 44.000 trabajadores en la calle y de esa manera eliminaba a uno de los sindicatos más combativos. Matando dos pájaros de un tiro. El sindicato resistió, fue una lucha durísima, perdió mucha gente, de los 44.000 más o menos la mitad aceptaron la indemnización, la otra parte continuó en resistencia y logró un acuerdo con el gobierno a través del cual armaron la cooperativa. No recuperaron toda la empresa pero sí lograron armar una mega cooperativa de 15.000 ex trabajadores, inclusive tienen central hidroeléctrica propia, que están gestionando, es una experiencia que está funcionando muy interesante y muy compleja al mismo tiempo. Eso le dio la tónica al encuentro de México.

En cuanto al de Milán, siempre el encuentro europeo fue distinto a los demás. En Europa nunca se dio un encuentro de académicos pero sí de activistas por sobre los trabajadores propios de las experiencias, porque tampoco hay tantas empresas recuperadas en Europa que se reivindiquen como tales y que tengan esa experiencia de lucha tan clara como Viome de Grecia, Rimaflow de Milán o Fralip de Francia. Hay más sindicatos, que no son en ningún caso los sindicatos mayoritarios, salvo algunas fracciones de la CGT francesa. Son sindicatos que son de izquierda clasista, o anarco sindicalistas.

M.H.: Sobre todo los compañeros que vienen de España tienen una identificación muy clara con el anarco sindicalismo.

A.R.: Sí. Son los herederos de la vieja CNT española de la Guerra Civil. Anarco sindicalismo no es lo mismo que anarquistas. Ideológicamente son anarquistas pero son anarquistas con sindicatos, que hacen pasar la lucha por lo sindical. Acá no existe eso.

M.H.: ¿Cuál es tu expectativa respecto del encuentro mundial que se realizará a fines de septiembre en una localidad cercana a San Pablo?

A.R.: Será en Guararema que está sobre la Vía Dutra que es la que une Río de Janeiro con San Pablo, pero más cercana a San Pablo y a Guarulhos que está en las afueras de San Pablo hacia el Noroeste.

El encuentro, que va a ser el 7º Encuentro internacional de la economía de los y las trabajadoras, viene en una situación de más incertidumbre en cuanto a lo político y económico por la situación local y mundial. Brasil gobernado por Bolsonaro justamente tiene entre sus principales objetivos al Movimiento Sin Tierra (MST) que es el lugar de la sede del encuentro, la escuela de formación Florestan Fernandes.

También hubo muchas dudas sobre si hacerlo o no, en la asamblea final en el encuentro de Chile se propuso Brasil pero a condición de una evaluación porque recién había ganado Bolsonaro las elecciones y no había claridad sobre cuáles iban a ser las condiciones de seguridad.

Finalmente definieron que es posible hacer el encuentro allí y que además es bueno que se haga a modo de apoyo y solidaridad internacional hacia las organizaciones de Brasil en este contexto.

Nos está costando por la cuestión económica, este es un encuentro que no tiene una institución atrás que financie, hay que arreglársela como uno pueda, autogestionarse y los pasajes no son baratos. Creo que por esto va a ser un encuentro más chico e inclusive por las mismas condiciones de la Escuela que no tiene tanta capacidad de alojamiento y los compañeros del MST quieren tener cierto control de quién entra y quién está en el lugar.

M.H.: Pero tiene ese plus a la vez, que el MST es una organización reconocida mundialmente con decenas de miles de miembros.

A.R.: Sí. El encuentro va a ser importante, interesante, lo numérico tampoco interesa tanto porque no apunta a la masividad sino a la calidad de las discusiones. Tampoco quiero decir que la masividad quite calidad, pero sí que sea representativo, que se den los debates y que demos un pasito más en la organización.

 

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