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La Patagonia de pie: la inclaudicable lucha de los trabajadores de MAM

En Neuquén, al igual que en el resto del país, la crisis golpea a la clase trabajadora. Hay numerosos casos de despidos y suspensiones en empresas. Algunos de estos tomaron notoriedad pública por la ejemplar lucha de sus empleados para volver a trabajar. Uno de ellos es el caso de los obreros de la maderera Maderas al Mundo (MAM), quienes hace más de 6 meses están luchando para ser reincorporados y que se les paguen las indemnizaciones que corresponden. Entremedio hubo un apoyo del gobierno provincial y del sindicato a la empresa, y una feroz represión a los trabajadores el 8 de diciembre. Al día de hoy, la lucha consiguió la reincorporación de compañeros suspendidos, pero siguen en la calle 22 trabajadores. Por Agustin Mingorance para Red Eco Alternativo

6 meses de lucha. 

Llegamos al acampe frente a la fábrica de MAM, en el Parque Industrial Neuquén, donde nos reciben los delegados Franco Vergara y Andrés Mayorga, junto a otros compañeros despedidos, mujeres de trabajadores y un par de niños. En un entoldado hecho con palets de madera, conversamos resguardados del sol de enero. Con el piso de tierra mojado y botellas de agua con hielo en la mesa, se está más fresco que cuando volantean y juntan fondos al calor de la ruta. Tanto lleva la lucha, que cuando comenzó hacía mucho frío y era pleno invierno. "Una noche en la ocupación de la fábrica, llegó a hacer 6° bajo cero", dice Andrés, que cuenta como al lado de tachos con fuego capeaban el mal tiempo y los despidos.
Todo comenzó el 3 de julio: cuando los trabajadores llegaron a la fábrica, el dueño de la empresa, Adrian Bergese, desde el otro lado del portón notificó que de los 94 empleados la mitad estaba despedido y el resto suspendido, y por ende se tenían que retirar. Los trabajadores, quienes ya venían obligados a tomar medidas de fuerza frente a falta de pagos o fuera de término, decidieron en asamblea entrar y permanecer en la fábrica. Lo hicieron temiendo el vaciamiento de la misma, como ya había ocurrido con una empresa vecina, Textil Neuquén, que de un día para el otro despidió a sus trabajadoras y se llevó la maquinaria.

En tan solo 2 años de gestión, los propietarios de MAM -el grupo BM- presentaron un plan preventivo de crisis a la subsecretaría de trabajo, donde los números de los libros contables no pudieron demostrarla. “El subsecretario Ernesto Seguel en vez de dictaminar que no había crisis, lo que hizo fue liberar las partes- afirma Franco Vergara - él tendría que haber tomado una decisión, y si realmente no había crisis, decirlo.” Sin el preventivo de crisis aprobado, la empresa de todas formas realizó los despidos y suspensiones ilegalmente, dejando a los trabajadores en la calle.

La ocupación de la fábrica para cuidarla de un posible vaciamiento duró 5 meses. “Nuestra intención era volver a trabajar- aclara Franco - sabíamos que no había crisis.” Durante la larga resistencia: hubo distintas manifestaciones de los despedidos; después hubo instancias de mediación en el Ministerio Público Fiscal, donde el gobierno se comprometió a ayudar a la empresa, pero sin resolver el reclamo de los trabajadores; estos hicieron una denuncia penal a los directorios de MAM por lock out ofensivo; y, por otro lado, el fiscal Marcelo Jara les formuló el cargo de usurpación a los dos delegados de la fábrica, en una clara ofensiva del poder a la lucha. Esta acusación dio inicio a un procedimiento fiscal de investigación de este supuesto delito, que comenzó en octubre y había estipulado 4 meses de plazo para la realización del mismo.

La represión

Sin embargo, el viernes 8 de diciembre, aprovechando el feriado y que los trabajadores en conflicto estaban organizando un bingo recaudatorio de fondos, la policía llegó a desalojar. El desalojo ordenado por la jueza Malguido, había sido solicitado tanto por la empresa como por el propio sindicato de la industria maderera (insólitamente). Lo hizo avasallando los plazos del procedimiento antes mencionado y llevándose presos a los 5 obreros que estaban de guardia.

A medida que se iban enterando de lo que ocurría, los trabajadores y gente que apoyaba la causa, llegaban a la fábrica. Cuando fueron hasta la entrada a tratar de evitar el desalojo y preguntar por el encargado del operativo y por los detenidos, la policía empezó a reprimir.

La balacera comenzó cuando Raul Godoy, diputado provincial del FIT y referente del movimiento obrero neuquino, se acercó buscando dialogar y un policía le disparó en el tobillo, destrozándoselo. "Yo estuve ahí", me cuenta serio un niño con la remera de river, "ese día se llevaron preso a mi papá". La madre me explica que ella fue con sus dos hijos porque su esposo era uno de los que estaba cuidando la fábrica. Al llegar dejó el auto con los niños adentro alejado del portón, el punto álgido de la represión. Allí los manifestantes eran heridos por las balas de goma en cada intento de acercamiento. “Pero lo mismo llegaron hasta el auto los gases lacrimógenos. Esto mi hijo no se lo va a olvidar más", asevera la madre. Otra señora agrega: "Encima el día de la virgen, no tienen respeto por nada".

La marcha

El mismo viernes, en una asamblea realizada en Zanón (la fábrica autogestionada queda al frente de MAM), los trabajadores decidieron convocar a una marcha para el día lunes. Ese día, el repudio a la represión se hizo ver por las calles del centro de Neuquén, en una marcha de casi 10 mil personas. En el marco del paro provincial convocado por la CTA local, se movilizó una numerosa columna de sindicatos, centros de estudiantes y partidos de izquierda. Tanto apoyo social, forzó al gobierno a convocar a una mesa de negociación con la empresa, que fue vaciada por estos a los pocos días.

Antes de la marcha, el dueño había salido en los medios diciendo que la fábrica ya estaba trabajando de vuelta. Sin embargo, las condiciones de trabajo eran las mismas que al día de hoy: militarizada, con presencia policial permanente dentro del predio; con menos de 40 trabajadores, de los cuales muchos están contratados y no son parte de los 94 que estaban antes; sin ART; y con los 25 que persisten luchando en la calle.


Volanteo permanente y apoyo popular

Franco Vergara, grandote y de sonrisa generosa, claro y convencido nos dice: “Cuando se vació la mesa de negociaciones entendimos que nuestra situación era otra y que el dia a dia iba a tener que ir acompañado de una acción”. Así, comenzaron ir a las filas de los bancos, al centro, al trueque, a volantear a la ruta, para contarle cara a cara al ciudadano neuquino lo que estaba sucediendo. “La ruta para nosotros fue muy importante porque es a donde podemos llegar claramente a la comunidad, repartir el volante y decir esto es lo que está pasando. Por ahí vos ves en los medios una cosa, pero la realidad es esta”, explica el delegado. De esta forma fueron ganando un acompañamiento popular que se manifiesta en bocinazos de apoyo de los autos, colaboración con el fondo de lucha, mucha gente que se llegó al acampe a dejar alimentos: yerba, azúcar, aceite, fideos, agua. Nos cuentan que para las fiestas les donaron cajas navideñas y chivos, y hubo familias que se acercaron a compartir las cenas de navidad y año nuevo con los trabajadores en el acampe. “Esto nos dio fuerza para seguir porque sabíamos que la comunidad nos estaba apoyando”, afirma Franco.

Los delegados reflexionaron sobre la importancia de su lucha de ya casi 7 meses. Andrés Mayorga afirmó que “esta pelea para bien o mal va a quedar como un antecedente: o queda la lección para el trabajador que si se lucha se puede ganar; o que con el desgaste y la espera gana el empresario y hace lo que quiere.” Franco, por su parte agregó: “yo le puedo asegurar a cualquiera que el orgullo que le da al trabajador plantarse por lo que es justo y es legítimo no se lo puede dar ningún sueldo ni indemnización ni nada. Es algo que uno siente adentro y dice yo me estoy plantando no solamente por mí, ni por mis compañeros, sino por el resto de los trabajadores también.”

La situación hoy

En enero la lucha consiguió la reincorporación de 8 compañeros que estaban en el acampe, a quienes ya se les habían vencido el plazo de las suspensiones y por lo tanto debían reingresar a la fábrica. El pasado martes 24 de enero, se reunieron los trabajadores en una mesa de diálogo con el gobierno provincial y la empresa. En la misma, la empresa volvió a proponer la misma indemnización a la baja que propuso en el mes de julio, y también afirmó que ellos iban a decidir qué trabajadores volvían a la fábrica y quiénes no. Los trabajadores respondieron que no iban a aceptar las injustas indemnizaciones de miseria y tampoco iban a permitir listas negras a la hora de reincorporar a los trabajadores. Por otro lado, le aclararon al gobierno que esperan del mismo un compromiso para solucionar el problema. Esto último lo ilustró Franco Vergara, cuando a la salida de la reunión le dijo a sus compañeros: “si ellos (el gobierno) le ponen millones a la empresa, tienen que mínimamente decirle a la empresa que cumpla la ley.” Las reuniones continuaran, la lucha también.

 

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