Represión y militarización en Terrabussi

La empresa multinacional Terrabussi Kraft-Foods, que despidió a mediados de agosto a 150 trabajadores, continúa impidiéndoles retornar a sus puestos. El lunes, con la complicidad del Ministerio de Trabajo y la justicia bonaerense, los trabajadores fueron reprimidos por la policía. (Gonzalo Besteiro-Red Eco) Buenos Aires - Primero fueron los 150 despidos, incluyendo a la totalidad de la comisión interna y 3 delegados al Congreso del Sindicato de la alimentación. La causa: el paro llevado a cabo por los trabajadores en el mes de julio en reclamo de medidas sanitarias por la epidemia de Gripe A. Luego vino la violación de la conciliación obligatoria, no permitiendo a los despedidos reincorporarse a sus puestos. En medio del conflicto, la empresa despidió a otro trabajador. A esto se sumó, el jueves 3 de este mes,  la visita intimidatoria de la fiscal Laura Carpa de la Fiscalía Nº 1 de Talar Pacheco, que acompañada por un comisario y policías, se dispuso a interrogar a los trabajadores que se encontraban en el interior de la planta.
El viernes 5, la patronal decretó un nuevo lockout, cerrando la planta y dando asueto a todo el personal. Los trabajadores decidieron permanecer en la planta; en respuesta, recibieron una orden de desalojo por parte de la misma fiscal que los había visitado el día anterior. Por la noche, los trabajadores acordaron retirarse y presentarse nuevamente el lunes.
El lunes 7 por la mañana, cuando los despedidos intentaron ingresar a la fábrica, se encontraron con un inmenso operativo policial que les impedía el acceso.  Cuando los trabajadores ingresaron a la fábrica, fueron reprimidos duramente por un grupo de efectivos de infantería que se encontraban apostados en el interior.
El mismo lunes por la tarde se llevó a cabo una movilización al Ministerio de Trabajo. Nuevamente, los trabajadores se encontraron ante la desidia -y/o la complicidad- de la cartera laboral ante los despidos. El representante que los recibió argumentó no tener injerencia para hacer que la policía de la provincia que se encontraba en el interior de la fábrica se retirase. Además, el Ministerio se negó a extender la conciliación obligatoria, hecho que en la práctica le da luz verde a la patronal para continuar con los atropellos. De hecho, los trabajadores denunciaron que la empresa se negó a pagar salarios, no sólo a los despedidos sino también a muchos otros trabajadores.
La grave situación se mantuvo a lo largo de la semana; la planta militarizada y la empresa tensando la cuerda, ante el silencio y la complicidad del gobierno nacional y el STIA, sindicato que dirige Rodolfo Daer.
Ayer miércoles los trabajadores realizaron un corte en el cruce de la Panamericana y Henry Ford, a la altura de General Pacheco, donde se encuentra la planta. Durante todo el día, como desde que se inició el conflicto, recibieron el apoyo y la solidaridad de cientos de trabajadores de otras fábricas, de organizaciones sociales, estudiantiles, de DD.HH. y partidos políticos.
Hoy jueves por la mañana, y luego por la tarde, los trabajadores volvieron a cortar la Panamericana. Allí recibieron nuevamente la solidaridad de otros trabajadores y de organizaciones piqueteras. Los medios hegemónicos –el capital mediático que defiende a sangre y fuego la tan mentada “libertad de expresión- nuevamente difundieron su mirada tan particular e “independiente”; “Caos de tránsito en la Panamericana” pudo leerse en los titulares de la televisión y los medios de prensa. Casi ni una palabra sobre la represión y ninguna sobre la vulneración de los más elementales derechos laborales por parte de esta empresa multinacional que factura millones de dólares.
En la tarde del jueves, los trabajadores se movilizaron al Congreso Nacional, para exigir al gobierno que deje de lavarse las manos y exija a la empresa cumplir con las leyes laborales argentinas.
En el marco de las jornadas de solidaridad, varias manifestaciones de apoyo se multiplicaron en la ciudad de Buenos Aires y la provincia. El miércoles, organizaciones políticas realizaron una movilización en la ciudad de La Plata. Por su parte, los Centros de estudiantes de Filosofía y Letras, Ciencias Sociales, Psicología, Exactas, Veterinarias y Arquitectura de la UBA, junto a la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) realizaron hoy por la tarde un corte de la avenida Córdoba de la Capital Federal.
Nuevamente, las consignas de los trabajadores en lucha se hicieron escuchar: reincorporación de los despedidos a sus puestos de trabajo, que la empresa se niega a cumplir; que paguen los salarios caídos, que dentro de la conciliación obligatoria no fueron abonados a despedidos y no despedidos; el inmediato retiro de la policía; la exigencia de que la empresa respete la legislación laboral de nuestro país. Además, los trabajadores reclaman a la CGT y la CTA un pronunciamiento contundente ante este atropello patronal y la convocatoria a un paro nacional.
Las medidas de protesta se extenderán durante toda la  jornada del viernes. Mientras tanto, la patronal no pretende dar el brazo a torcer y amenaza con ir por más. El gobierno nacional, el gobierno provincial, la Justicia y la burocracia sindical le siguen dando la derecha a las empresas que atacan la organización de los trabajadores y arremeten contra sus derechos.

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