Red Eco Alternativo ***

Colapso sanitario en Salta

Salta tiene 15 mil casos de infectados y el sistema sanitario desbordado. La cantidad de casos de coronavirus crece aceleradamente en departamentos como Oran, San Martín, Rivadavia y la misma ciudad capital. El desplazamiento de los responsables de Salud, dispuesto por el gobierno de Gustavo Sáenz no resuelve el problema de fondo, que es la falta de inversión en infraestructura y mejores condiciones laborales para les trabajadores del área. Por FOL SALTA.

Muy lejos de información veraz, los medios de comunicación salteños funcionales al gobierno y los anuncios del gobernador de la provincia, maquillan de todas maneras, un sistema de salud desbordado.

El desenlace nefasto y bochornoso de renuncia de la Ministra de Salud de la Provincia, Josefina Medrano, viene a reafirmar un colapso sanitario presumible por la irresponsabilidad neta del gobierno al no equipar y generar toda inversión en la salud.

Con una población de 1,450 millones de habitantes, Salta tiene 15 mil casos de infectados. Se estima un 40% de la población estaría contagiada pero sin registro de lo mismo. Salta cuenta con 350 respiradores, hospitales del interior sin oxígeno, sin batas o camisolín para personal de salud y para pacientes, incapacidad de infraestructura para aislar a pacientes graves, faltantes de camillas, nula posibilidad de hisopados en hospitales públicos y un rechazo sostenido por obras sociales y clínicas privadas para atención a personas con covid, por mera especulación de negocio y exclusión al sector más carenciado.

La renuncia de la ministra viene a mostrar el panorama de una emergencia sanitaria que se escapó de las manos y que es culpable el Estado con su inoperancia, lentitud y jugada conocida de no invertir en lo más importante para la población en esta crisis sanitaria. Casos como el de Alejandro Paz tiñen de luto a esta Salta colapsada donde se ve el abandono constante de pacientes en riesgo que viralizan videos, denuncian y mueren solos en sus casas por no ser asistidos como Ale, o en un remis ante un traslado al hospital sin las debidas medidas de higiene sanitaria como la abuela que falleció hace unos días.

Pero la burguesía irrespetuosa arremete culpando a Ale o a cualquiera que denuncia la ineptitud del sistema haciéndolos responsables de su condición de salud y alegando "se negó a ser trasladado". Esta famosa frase de la ex ministra de Salud y toda la bronca latente de la gente generó en plena pandemia el levantamiento de trabajadores y de vecinos enardecidos en balcones, puertas de casas, plazas y centros urbanos como en Orán y otros puntos del interior y la Capital agilizando su huida y un rápido reemplazo por un médico peronista funcional al Romerismo, Juan José Esteban.

Los cacerolazos y bocinazos rompieron con el hermetismo del gobierno haciendo retroceder a la soberbia idea de que el sistema de salud salteño es ejemplar. Tan ejemplar que no pudo sostener el alto porcentaje de médicos, enfermeros y personal de hospitales contagiados, que ronda el 50% y que no lo pueden denunciar con total libertad o lo hacen anónimamente por temor a ser echados.

Con un mínimo aumento del 30% a principio de la pandemia los trabajadores de la salud totalmente desprovistos de insumos para su seguridad personal, trabajan incansablemente para resolver los innumerables casos que se suman día a día a pesar de que no llegamos al pico de contagios aún. Personal colapsado que en departamentos como Oran, San Martín, Rivadavia y Capital trabajan maratonicamente 4 días de guardias seguidas entregados a su vocacion. Verdaderos héroes que no reprimen y no piden aún aumento de sueldos de miseria de 13 mil pesos, porque no tienen suficientes chances ni tiempo.

La estrepitosa noticia de contacto comunitario en la urbe Salteña, el altísimo indice de contagiados y muertes pone en jaque al gobierno y sus tacticas poco eficaces en conjunto con el Comité de Operaciones de Emergencia (COE), dando manotazos de ahogado solicitando "Reclutamiento de Voluntarios Rentados" por la falta de recursos humanos y agotamiento. Una nueva precarizacion surgirá de todo esto.

De igual modo las voces no pueden ser calladas puesto que desde Oran las denuncias por las redes sociales ya son un ejemplo más de la decadencia. En el hospital zonal para más de 120 mil habitantes, no hay oxígeno, camas ni camillas, cuentan con 10 respiradores, ambulancias sin equipar, faltantes de insumos para los trabajadores que asisten a miles de pacientes derivados de distintos parajes y donde enfermeros y médicos recurren a té de Matico y Eucalipto para aminorar los síntomas de aquellos que inevitablemente pierden la vida. Vergonzosa realidad y cruda resistencia ante la enfermedad desconocida que ya ha superado los 102 fallecidos solo en este departamento, y con un viernes de 356 infectados más en la provincia, comunidades Wichis sin agua para poder higienizar manos, consumir, y muertes de originarios por doquier, vamos en camino a un crisis sociosanitaria impensada con consecuencias graves para los trabajadores.

Mientras tanto el gobierno provincial se debate entre retroceder a fase 1 antes o después de las Festividades del Milagro como especuladores que no quieren perder el control en estas fechas claves. También juegan con la derogación de la tan polémica ley represiva 8191 que le otorgó superpoderes a la policía de Salta con el temor de una emulación o réplica de los represores manifestados de la Bonaerense. Como así también hace oídos sordos a los reclamos de trabajadores semi blanqueados, y en blanco de empresas, ingenios, grandes cadenas de supermercados, servicios de limpieza y grandes corralones que no paralizan sus actividades ante los casos en aumento del personal, obligándolos a trabajar, o chantajeando con un aislamiento asistido para evitarse posteriores acciones legales por no haber preservado y otorgado los elemento necesarios, desinfectar y cerrar sus puertas ante casos registrados; o bien extorsionándolos para que no den cuenta de la situación de explotación y de su vanidosa determinación patronal.

Así lo hace el Ingenio Tabacal en General San Martín, que lleva registrado cuatro muertos por covid y dónde la ambiciosa empresa Seaboard ofrece 2000$ como incentivo ante la pandemia, a sus trabajadores para no aislarse.
O la táctica más extrema como la efectuada por la multinacional Mansfield que despidió a trabajadores mineros en plena pandemia y estos llevan más de 100 días acampando sin respuestas que resuelva esta contradicción.

Un panorama estremecedor donde los actores sociales son los enfermeros, médicos, camilleros, y demás trabajadores de la salud, donde la organización de trabajadores resuelve con mayor rapidez y empatía lo que un Estado por inoperante, mezquino, e individualista no quiere resolver.

 

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