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Para las mujeres, no alcanza con ser deportistas

En el Día de la Mujer Trabajadora hacemos un recorrido por algunas de las luchas de las trabajadoras del deporte: basquetbolistas, futbolistas y voleibolistas, que además de ponerse la camiseta y entrenar, se organizan para exigir ser parte de la toma de decisiones y proponer una forma de entender al deporte con perspectiva de género e igualdad. Por Mica Gamuza para Red Eco Alternativo.


(Mica Gamuza para Red Eco Alternativo) Argentina - Es el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y en el ámbito del deporte todavía queda mucho por hacer, muchos derechos por defender, que permitan democratizarlo y profesionalizarlo. Si bien desde los últimos años y gracias a la organización de mujeres empezó a ponerse sobre la mesa de los distintos espacios deportivos el debate sobre la representatividad de las ramas femeninas, los espacios de tomas de decisiones siguen perteneciendo exclusivamente a los varones que, a la hora de gestionar, sostienen la estructura patriarcal del deporte y dejan de manifiesto que jerarquizan el negocio y sus intereses construidos en torno al deporte masculino por sobre la igualdad y otros derechos.

Algunas preguntas para entender cómo se estructura y se sostienen las desigualdades son ¿qué roles ocupan las mujeres en la toma de decisiones de cada deporte? ¿quiénes construyeron el deporte como lo conocemos hoy? y ¿por qué para las mujeres no alcanza con ponerse la camiseta?

El deporte es un ámbito profundamente injusto desde sus bases más estructurales, las mujeres e identidades disidentes ocupamos un lugar absolutamente relegado y somos invisibilizadas. No somos ni quienes lo gestionamos, ni quienes lo controlamos, y nos encontramos, hoy, retomando discusiones que tienen más de 100 años. 

La C.A.B.B. (Confederación Argentina de Básquetbol, fundada en 1929) plantea a través de su página entre sus metas y objetivos la promoción del deporte, la vinculación de una comunidad de basquetbolistas, la mejora y regulación del deporte en nuestro país y la promoción de competencias, entre otras cosas (1). Sin embargo, durante el 2019, un grupo de jugadoras se organizó para formar “La colectiva básquet” que en su video de presentación proclama: “Somos la bronca dispersa que viene juntando el Básquet femenino en Argentina desde hace por lo menos un siglo” (2).

Una de sus primeras acciones fue presentar un proyecto de reforma del estatuto ya que la Confederación intentaba hacer una sin participación de la rama femenina. En este proyecto, la Colectiva propone, entre otras cosas, la creación de una comisión de género y diversidades y la exigencia de un cupo inclusivo del 30% en todos los cargos representativos. La respuesta a esta carta, por parte del Asesor General de Legales e Institucionales de C.A.B.B, Dr. Andrés Gil Domínguez, es un párrafo en el que cita los 2 artículos que atañen a las problemáticas de desigualdad de género (el 5 y el 12) y finaliza: “La acción positiva de género en la totalidad de los cargos implica una ruptura del orden simbólico patriarcal impuesto en el básquet argentino que impactará en breve en toda su estructura.” (3)

Es decir que aunque siga sin haber representantes de la rama femenina, se resolvería la cuestión de género y cambiaría el orden que ellos mismos impusieron en el básquet, sin establecerse de qué manera. Entonces, la pregunta es muy sencilla ¿quiénes son los responsables de ese orden impuesto? A la cabeza el presidente Fabián Borro, a quien le sigue una lista de 14 cargos, entre comisión directiva, vocales y vocales suplentes, todos varones.

No hay representatividad y el reclamo es enorme: no hay viáticos, no hay canchas con horarios disponibles para las mujeres, no hay competencias para que se sigan incorporando equipos, no hay equipamiento, no hay difusión e incluso hay sistemáticos maltratos y violencias por parte de los cuerpos técnicos y dirigentes de los clubes, sin ninguna formación en materia de género.

Cabe destacar que organizarse y enfrentar al máximo regulador del básquet de nuestro país, aunque se presente como una necesidad, implicó para muchas jugadoras enfrentarse a la posibilidad de perder sus puestos en los clubes o incluso las becas ENARD, que también fueron materia de protesta durante la cuarentena. 

De la misma manera pero en las canchas de voley se formó el Colectivo “Doble Cambio”, integrado por jugadoras, entrenadoras, dirigentas y comunicadoras del Voley femenino que reclaman la profesionalización de este deporte y mejoras de las condiciones de entrenamiento y competencia. En el comunicado que sacaron en abril del año pasado resaltaron: “Lo que buscamos es simple: la igualdad de derechos deportivos entre hombres y mujeres; transformando, valorizando y visibilizando el voley femenino en todo el país”; y reclaman, entre otras cosas, cobertura médica para jugadoras y cuerpo técnico. (4)

voley femenino
La historia de la F.E.V.A. (Federación de Voley Argentina) es más reciente. Fue fundada en 2003 y presidida entonces por Alejandro Bolgeri, seguido por 8 cargos todos ocupados por varones. Actualmente la preside Juan Eusebio Galote a quien secundan 17 cargos entre el consejo directivo y los vocales, 2 de los cuales están ocupados por mujeres. (5) 

El torneo en su etapa inicial comenzó de buena manera, si bien el Colectivo Doble Cambio tuvo que presentar un comunicado exigiendo que se respeten las normativas dispuestas por el COVID-19 para cuidar a las jugadoras. Se modificó la dinámica del torneo (jugando 7 partidos en 9 días) pero, entendiendo la necesidad de retomar las competencias, el clima es favorable. Una noticia para resaltar es que debutó en la Liga de Voley Femenino Maia Jasvir Romero, la primera jugadora trans, que representa al CEF Nº5 de La Rioja, dando el primer paso para la inclusión de les deportistas trans (que deben presentar el cambio de género a través del DNI). También se televisan los partidos en el canal y las plataformas de Deportv.

Resulta fundamental reconocer estos avances en el deporte femenino como el resultado de luchas y reclamos de deportistas y dirigentas para analizar integralmente los rendimientos deportivos. Cuando los medios y la opinión pública intentan comparar los planteles para justificar que las dirigencias administren desigualmente los fondos, desconocen o evitan de manera tendenciosa poner en la mesa que no son las deportistas y sus rendimientos las responsables de esa desigualdad. 

Por su parte, la selección argentina de fútbol decidió organizarse en reclamo por las mejoras en las condiciones de entrenamiento en 2017 posando como el “Topo Gigio” y, desde ese día, paso a paso avanzan en la lucha por la conquista de derechos laborales, alcanzando la semi profesionalización en 2019 que celebramos con la clasificación al mundial después de 12 años. Durante ese torneo algunas de las jugadoras de mucho peso y jerarquía iniciaron un reclamo frente al cuerpo técnico exigiendo mejoras en la calidad de entrenamiento. La entonces capitana Estefania Banini dijo en una entrevista a Página 12: “Básicamente, lo que queríamos era que nos acompañaran, seguir creciendo y llevar nuestra bandera a lo más alto. Queríamos seguir aprendiendo con gente capacitada y con conocimientos del fútbol actual, que nos pueda enseñar pero además entender” (6).

Luego de un año sin entrenar y tras la postergación de partidos amistosos de preparación por la pandemia, la selección fue invitada a participar del torneo “She Believes Cup”, considerado el torneo amistoso más importante del fútbol femenino. Se accede por invitación, los equipos convocados eran Estados Unidos (el local y Nº1 del Ranking FIFA) Brasil y Canadá (ambos ubicados en el Nº8) y Japón que tuvo que darse de baja por el incremento de casos de COVID-19, dejando lugar a Argentina (Nº31). Las competencias, especialmente con grandes potencias, son muy importantes para el desarrollo y crecimiento de las jugadoras, pero lamentablemente, en el caso argentino, dejan de manifiesto frente al mundo la falta de interés de quienes regulan el deporte, la invisibilización y el trato diferenciado. 

La Copa, que tiene por objetivo principal fomentar y divulgar el fútbol femenino en el mundo, no fue transmitida en nuestro país, por lo que tuvimos que buscar los partidos en plataformas alternativas con relatos y comentarios extranjeros y en otro idioma, que además se quejaban porque es difícil reconocer a las jugadoras sin sus nombres en la camiseta. Lo que parece un detalle, es una muestra más de las diferentes maneras en las que la gestión del deporte nacional manifiesta su desinterés por el crecimiento de la rama femenina. 

Pero este no fue el escándalo más grande. Tras el Mundial de Francia 2019 algunas de nuestras jugadoras que realizaron los reclamos al cuerpo técnico no fueron convocadas nunca más. Entre ellas se encuentran Estefania Banini que fue la única argentina recientemente seleccionada en el 11 ideal de sudamérica según la Federación Internacional de Historia y Estadística (IFFHS), y Laurina Oliveros, arquera de Boca, que terminó viajando de urgencia ante el caso positivo de COVID de la arquera titular Vanina Correa. Tras la falta de respuestas para entender por qué la mejor jugadora de nuestro país no juega en la Selección, en las redes y a través de militancias del fútbol femenino comenzó el reclamo #Baninialaselección.

El último encuentro del torneo fue el más esperado. Nos enfrentábamos a las últimas campeonas mundiales y especialmente a Megan Rapionoe, jugadora y activista por la igualdad de derechos en el deporte de Estados Unidos y el mundo, que se plantó ante Donald Trump después de haberse consagrado campeona y mejor jugadora. Las gringas ganaron 6 a 0, Megan metió dos goles, intercambió su camiseta con Yamila Rodriguez, jugadora de Boca, y se sacó fotos. Fiel a su postura, unos días después publicó en su instagram la foto, agregándole el apellido de la jugadora y haciendo notar que es la AFA quien se tiene que hacer responsable de que eso pase. 

rapinoe

Ante los ojos del mundo, parecemos el país que no se enorgullece de sus representantes. Cuánto tiempo, cuántos reclamos y cuántas luchas son necesarias para determinar que si las cosas no se mueven no se mejoran. Que no alcanza con estatutos de buena voluntad o con algunos gestos mínimos como confeccionar uniformes acordes a la necesidad de las jugadoras. En qué momento se harán responsables quienes corresponda de que son quienes gestionan el deporte con desigualdad desde hace 100 años. No hay una casualidad o un desarrollo evolutivo natural que nos permita entender que el deporte se estructuró así… al deporte lo construímos de esta manera y al menos en el Básquet, en el Voley y en el Fútbol esas decisiones no nos representan, porque no solo nos excluyen sino que nos invisibilizan. Necesitamos puestos de trabajo para las mujeres en los roles de tomas de decisión.

No es justo que para las jugadoras el deporte sea siempre mucho más que ponerse la camiseta y entrenar. Para nuestras trabajadoras del deporte, el gol, el punto o el tanto es un derecho a conquistar y no tiene nada que ver con la pelota. Además de trabajar y/o estudiar y entrenar es inevitable organizarse con otras para reclamar, defender y reivindicar la igualdad de derechos.

Notas:
(1) https://www.argentina.basketball/ar/mision-valores
(2) https://www.youtube.com/watch?v=u3HYv_wVtLE
(3) https://www.facebook.com/lacolectivabasquet
(4) https://www.facebook.com/search/posts/?q=colectivo%20doble%20cambio
(5)  http://www.feva.org.ar/noticias/muestra_nota.php?categoria=categoria_secciones&id=3
(6) https://www.pagina12.com.ar/323760-estefania-banini-hay-que-cambiar-muchas-cosas-para-llevar-nu

 

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