Notas del básquet para pensar el deporte femenino

“Las Gigantes” necesitan ser escuchadas. La actualidad de la selección femenina de básquet. Mica Gamuza para Red Eco Alternativo

(Mica Gamuza para Red Eco) Argentina - Coliseo Eduardo Dibós, Lima, Perú. 7 de agosto, 15.30, hora local. Juegos Panamericanos 2019 y el sueño de la clasificación al frustrado Tokyo 2020.

Quizás lo habían soñado toda la vida. Lo importante es que para estar ahí ese día, tuvieron que prepararse un montón.

Las Gigantes, Selección argentina de Básquet Femenino, habían entrado en calor, habían cantado el himno y estaban listas para jugar, cuando el cuerpo técnico descubrió que usaban las camisetas equivocadas: Las argentinas de azul oscuro, las colombianas de azul oscuro.

El error había sido nuestro y algunos corrieron al shopping para conseguir 10 camisetas blancas con numeración. El tiempo fue récord, hay que decirlo, algo así como 20 minutos después había unas válidas pero muy poco representativas camisetas...Ya era tarde: La federación colombiana eligió los puntos en vez del partido (Nota aparte, valdría la pena pensar un deporte que valore la competencia en su proceso y no en sus resultados)

El caso es que Argentina ya había perdido el primer partido del grupo contra EE.UU por una diferencia de 8 puntos, un partidazo de nuestras representantes contra la potencia, que terminó llevándose la medalla de plata. Lo que importa, en definitiva, es que tras perder los puntos contra Colombia, la selección quedó descalificada de la competencia.

El sueño, el trabajo y las motivaciones llegaron hasta ahí, por un error que calificaron como “negligencia logística”.

La responsabilidad la asumieron el jefe de equipo Hernán Amaya y la Directora de desarrollo del Básquet Femenino, Karina Rodríguez, quienes renunciaron.

Pero el nudo del problema, que me lleva a contar esta historia 10 meses después, es que el deporte nacional, y por supuesto el deporte femenino, para crecer no solo necesitan el talento y el esfuerzo de los y las deportistas, sino también de decisiones políticas de quienes tienen en sus manos definir de qué manera y con qué recursos se desarrollan.

Sólo para enfatizar el punto, en aquella competencia la Confederación Argentina de Básquet (CABB) decidió entre otras cosas, que la delegación femenina no lleve utilero. La delegación masculina del mismo deporte, durante la misma competencia era más numerosa, hay alguien encargado únicamente de los uniformes de los jugadores. Eso sin mencionar que los sueldos de los jugadores son mejores, sus posibilidades de acceder al alto rendimiento más privilegiadas y las becas Enard, que responden a logros deportivos y proyecciones, también desequilibran la balanza. (Otra nota aparte para la extraña contradicción de los sistemas de méritos deportivos: el éxito es necesario para conseguir apoyos)

El seleccionado masculino de Básquet, por quienes tengo un enorme orgullo, obtuvieron la medalla dorada en la misma competencia. Mi alegría patriótica no se modifica, pero me ayuda a explicar el punto.

29 de abril del 2020. El mundo está atravesando una pandemia mundial que modifica la vida de todos y por ese motivo, como era predecible, se cancela la liga femenina de Básquet. Muchas de las jugadoras de nuestro seleccionado dejan de cobrar el sueldo en su club, o sufren ajustes y hay dudas respecto a las becas Enard. En medio de esa incertidumbre, como no hay competencias, no hay convocatoria oficial por lo que no saben si volverán a jugar en la selección.

La motivación permanece intacta, el deseo de representarnos parece difícil de abandonar.

2 de junio de 2020. Las Gigantes escribieron y publicaron un comunicado en sus redes, en reclamo por la situación actual del seleccionado nacional:

"Hoy en día, no contamos con un proyecto, cuerpo técnico ni planes de entrenamiento. Es por eso que cada una de nosotras se hizo responsable de continuar su entrenamiento y conservar su estado físico (con ayuda del club, preparadores físicos, etc)"

En ese mismo comunicado, pidieron respeto por la dedicación, el esfuerzo y el trabajo. Tuvieron que pedir respeto. Y a quienes amamos el deporte, gritamos los goles, usamos la camiseta para que quede claro de qué país somos, puteamos e inflamos el pecho con las copas y las medallas, supongo que nos da vergüenza.

12 de junio del 2020. Hubo una reunión vía zoom, entre la confederación argentina de básquet, algunas representantes de la selección y sin el entrenador para trabajar conjuntamente, que las protagonistas calificaron como “un primer paso”. Además aclararon que no hablaron de las becas ni de la Liga Femenina, por lo que pidieron una reunión con el presidente de la Asociación de Clubes.

En definitiva, Las Gigantes están poniendo garra también afuera de la cancha. Hacen historia porque en el deporte femenino y en la lucha por la igualdad de oportunidades, el empuje por el crecimiento y el motor de transformar las cosas es de las protagonistas, haciéndose lugar y desenmascarando el desequilibrio que hay en el deporte nacional. Muchas veces arriesgan su carrera y sus sueños.

Acá está la hinchada que las banca en los partidos que importan. Ojalá que el premio sea un básquet más justo.

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