Red Eco Alternativo ***

Postales del 8M

En esta nota, Mario Hernández recorre algunas de las manifestaciones que se desarrollaron en la Ciudad de Buenos Aires en el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Comparte, además, las conclusiones del informe “Mujeres argentinas: entre la organización por la conquista de derechos y la profundización de las inequidades económicas”, realizado por el Observatorio de Género del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

El 8M comenzó a las 7 en punto de la mañana a la esquina de Callao y Corrientes. Venían desde distintos puntos del Conurbano y de la Ciudad. Las esperaba un fuerte operativo de la Infantería del Gobierno de la Ciudad. Con sus ropas de trabajo, guardapolvos, las pecheras de sus agrupaciones y el pañuelo verde, cientos de mujeres se pusieron al frente y cortaron la calle.
La columna de trabajadoras y estudiantes sostuvo el corte hasta las 9, momento en que marcharon hacia la Secretaría de Trabajo para rechazar los despidos. Allí subió una delegación, que se entrevistó con funcionarios y volverán a ser recibidas la próxima semana.
La medida estuvo encabezada por la Comisión de Mujeres de Coca-Cola, trabajadoras de Siam (despedidas y con un fallo de reinstalación que la empresa incumple), trabajadoras de la empresa Finning Cat de la Zona Norte, docentes (de Suteba opositores y Ademys), enfermeras (del Garrahan y del Posadas), aeronáuticas y telefónicas, entre otras.
Mientras, el gobierno nacional anunciaba a través de un email, emitido por el director de Recursos Humanos de la Secretaría de Gobierno de Modernización, Martín Lía, que las trabajadoras que adhieran al paro sufrirían un descuento en su salario. Desde ATE denunciaron que algo similar sucedió entre las trabajadoras de la Ciudad.

El gobierno nacional esperó el Día Internacional de la Mujer para reglamentar oficialmente la Ley de Paridad de Género que había sido aprobada hace más de un año, en diciembre de 2017. La norma establece que en las listas para cargos de representación política haya un 50 % de mujeres candidatas, y que esta modalidad tenga efecto en las próximas elecciones legislativas de este año.
En medio de la multitudinaria movilización de mujeres, lesbianas, travestis, trans y bisexuales en la Ciudad de Buenos Aires, que según las organizadoras congregó a 500.000 mujeres, debieron iniciar una colecta en plena Plaza de Mayo para poder solventar el gasto de los equipos de sonido. Se quejaron de que la CGT y las CTA se negaron a dar “el dinero que habían prometido”.
A las 14, frente al Congreso, las trabajadoras de la Cooperativa 8 de Enero (Ex Textil SporTech) junto a las compañeras de la CTA Autónoma realizaron un Maquinazo.
La lucha de las compañeras de la Cooperativa 8 de Enero (Ex Sport Tech) es la lucha de miles de mujeres que a lo largo y ancho de la Argentina resisten el saqueo y la entrega, en defensa del salario, de la producción soberana, del trabajo y de la vida.

El Observatorio de Género de CEPA (Centro de Economía Política Argentina) presentó un informe que se propone sistematizar y actualizar a partir de las nuevas mediciones de 2018 las principales desigualdades de género en la economía argentina a la luz de las transformaciones en la etapa reciente, proponiendo al mismo tiempo una agenda de políticas públicas. Reproducimos las conclusiones del informe titulado: “Mujeres argentinas: entre la organización por la conquista de derechos y la profundización de las inequidades económicas”

Conclusiones
• El 2018 constituyó un año de fuertes avances en la organización del movimiento feminista: mayor visibilización, reivindicaciones y demandas propias del colectivo de mujeres, lesbianas, travestis y trans. Paralelamente, 2018 fue un año en que la economía argentina sufrió una crisis económica que tuvo importantes efectos sobre el mercado de trabajo, las condiciones socioeconómicas y la economía real. Así las cosas, las mujeres argentinas transitaron un 2018 entre la organización por la conquista de derechos y la profundización de las inequidades económicas.

• Durante 2018 se intensificó la desigualdad de género respecto al desempleo y la informalidad laboral. Las mujeres registraron tasas de desempleo de 10,8% (frente a 8,9% de los varones). Un incremento de 1,3 pp respecto de 2017 y de 3,1 pp respecto de 2015. Entre las mujeres más jóvenes de entre 14 y 29 años la tasa de desempleo trepó a 19,3%. Respecto a la informalidad laboral, el 37,1% de las mujeres en relación de dependencia trabaja sin registración laboral. Un incremento casi 1 p.p con relación a 2017 y 2,1 pp respecto de 2015. En cambio, para los varones el porcentaje se sostiene en 31,8%, no registrándose variaciones con respecto al período anterior.

• Una manera de cuantificar las desigualdades económicas que afectan a las mujeres es la brecha de género en los ingresos. Si se considera la brecha de ingresos de la ocupación principal (vinculada a la actividad laboral), la misma se ubica en el 25% para el segundo trimestre de 2018, según los últimos datos de la EPH – INDEC. Incluso si se considera la brecha de ingresos personales (incluye ocupación principal, secundaria e ingresos como laborales como jubilación o renta) la brecha de género persiste ubicándose en 26%.

• Cuando se considera la evolución de la brecha de ingresos por la ocupación principal en el largo plazo, se observa que entre 2004 y 2015 hubo una contundente disminución (11 puntos porcentuales) pasando del 33% al 22%. Este proceso está asociado a la mejora de los indicadores macroeconómicos en general y del mercado de trabajo en particular (salario real, nivel de registración, mayor cobertura de los convenios colectivos de trabajo. etc.). Hacia 2018, se presenta una tendencia a la baja de la brecha, ubicándose en 25%, la cual parece ser contradictoria con las graves dificultades macroeconómicas que viene atravesando la Argentina desde el inicio de 2018. Sin embargo, vale aclarar que la caída de la brecha, aunque exprese una mejora relativa de las mujeres respecto de los varones, es consistente con un empeoramiento absoluto de los salarios reales de mujeres y varones.

• Uno de los mitos en torno a la brecha de género es que la misma se debe a que las mujeres son peor remuneradas a igual tarea realizada por varones. Sin embargo, aunque esto pueda suceder en la práctica en algunos casos, no explica el fenómeno macro. Entre las principales causas de la desigualdad salarial, se encuentra la inequitativa distribución entre trabajo productivo y reproductivo (las mujeres dedican menos horas al trabajo remunerado porque deben atender al sostenimiento del hogar), lo que se refleja en la tasa de actividad: 69,5% es la tasa masculina y 47,1% la femenina.

• En el universo de los trabajadorxs no registrados, la brecha en las remuneraciones no solo es más pronunciada, sino que a contramano de la tendencia general la misma se amplió entre el 2017 y el 2018: mientras que para el trabajo informal pasó de 35% a 34%, en el trabajo registrado pasó de 18% a 21%. En definitiva, las mejoras relativas de género que operaron en el mercado laboral en término de brecha durante el 2018 correspondieron solamente al mercado de trabajo formal sin percibirse un derrame sobre las mujeres informales. Por el contrario, en el mercado informal se amplió la brecha paralelamente a un aumento en el porcentaje de trabajadoras informales.

• Un elemento central en la desigualdad salarial, que se suma a la desigual distribución de tareas al interior de los hogares y la mayor vulnerabilidad en la inserción laboral femenina, es la penalidad de las profesiones asociadas a tareas de cuidado. Según el relevamiento realizado en portales web de búsqueda laboral, las profesiones de la sanidad, docencia y servicio doméstico, fuertemente feminizadas y asociadas al cuidado, tienen peores remuneraciones horarias que otras profesiones con similares características en términos de formación profesional y experiencia laboral. Incluso, aquellas actividades que requieren menor formación, menor experiencia y en las que el salario promedio horario se ubica entre los más bajos, la diferencia salarial entre las que involucran carga de cuidado con las que no, es mayor que la que se presenta entre las actividades relevadas que implican un mayor nivel educativo.

• El fenómeno de feminización de la pobreza se acrecienta en los hogares con menores y monoparentales con jefatura femenina. Esta representación se profundiza en los deciles de menores ingresos: los 27% de los hogares argentinos con menores son monoparentales y de estos el 60% tiene jefatura femenina hogares monoparentales representan el 66% de los hogares pobres y los que tienen jefatura femenina son el 60%. En estos hogares la AUH es central ya que el 47% la percibe como ingreso principal.

 

 

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