Red Eco Alternativo ***

Repudian represión a estudiantes de la Universidad Nacional de La Rioja

“Una represión cuya finalidad ahora comprendemos cabalmente: pretendían aterrorizarnos para evitar que continuemos organizados como hasta ahora: de forma democrática y pacíficamente por nuestros derechos”, afirman los integrantes de la Asamblea Estudiantil de Humanidades de la UNLAR.
Reproducimos la nota elaborada por los estudiantes:
En la tarde del miércoles 9 de noviembre se reunió la sexta asamblea estudiantil del Departamento de Humanidades, donde se resolvió dirigirse hasta la oficina del Rector, Fabián Calderón, atento a que luego de una semana de espera no se concretó la audiencia solicitada con éste para tratar el rechazo al convenio inconsulto y otra serie de reclamos estudiantiles. En el despacho rectoral el Sr. Eduardo Fuentes nos transmitió que el rector NO QUERÍA RECIBIRNOS y que el convenio iba a continuar vigente, afirmando que ya conocían el resultado de la votación -aún no llevada adelante- del Consejo Superior del próximo lunes 14 de noviembre. Los miembros de la asamblea decidimos permanecer en el despacho hasta que nos recibiera el mismo Calderón en persona. Un funcionario administrativo decidió quedarse adentro por voluntad propia y a sabiendas que ningún miembro de la asamblea iba a agredirlo, asentó esto repetidas veces.
En ese momento el Sr. Bernardo Sánchez ingresa violentamente a la sala, queriendo retirarnos por la fuerza, mientras efectuaba abiertas amenazas a los estudiantes presentes, del estilo: «afuera los voy a agarrar, ya me van a conocer».
Ante tremendo riesgo de nuestra integridad física, decidimos desocupar la oficina, antes tomando la precaución de tomar fotografías para acreditar las óptimas condiciones en las que dejamos el lugar, advertidos de que no es la primera vez que los funcionarios inventan actos vandálicos inexistentes para desprestigiar nuestros reclamos -y ahora- justificar la represión policial.
Al bajar hacia el hall del edificio, encontramos al rector acompañado por una tribuna de funcionarios que lo rodeaban, incluida la decana del Departamento de Humanidades, Alcira Valbuena, no pronuncio palabra alguna en defensa de los estudiantes, a pesar de tener conocimiento entre debates de la real problemática que reclamamos. Con ellos expusimos durante más de 40 minutos las distintas posiciones respecto del convenio y los otros planteos de la asamblea y tras considerar que el rector ya había demostrado suficiente indiferencia y cinismo en sus palabras hacia nosotros, decidimos abandonar el lugar.
Al dirigirnos a la puerta trasera nos encontramos encerrados. Y al trasladarnos a la puerta de ingreso pudimos observar que ésta se encontraba bloqueada por un cordón de policías federales armados, quienes nos dijeron que no podíamos retirarnos, sin mostrarnos orden judicial alguna, ni brindarnos información al respecto. Uno de estos oficiales incluso desenvainó su arma en una clara actitud intimidatoria y gravemente amenazante.
Cuando la Sra. Mimí Vilte (Secretaria Técnica del Rector) decide abrir la puerta trasera, los policías corrieron detrás nuestro, nos empujaron, nos golpearon e impidieron que salgamos de las instalaciones.
Esta privación ilegítima de la libertad se convirtió en una represión cuya finalidad ahora comprendemos cabalmente: pretendían aterrorizarnos para evitar que continuemos organizados como hasta ahora: de forma democrática y pacíficamente por nuestros derechos.
Primero actuaron etiquetándonos como “violentos”, “torturadores”, “elitistas”, “enemigos de los terciarios”; y al ver que la organización estudiantil seguía creciendo, decidieron montar una escenografía de supuestos actos vandálicos para reprimirnos en las instalaciones universitarias, mientras la policía nos hostigaba, nos amenazaba con armas y pretendía fichar nuestros datos personales.
Gracias a la presencia de estudiantes que se anoticiaron de esta terrorífica situación, quienes se encontraban junto a medios de comunicación en el portón de ingreso, se generó la presión social suficiente que nos permitió salir en libertad, lamentando los golpes y agresiones verbales con los que fuimos tratados durante más de una hora.   

El pedido   
La asamblea estudiantil de Humanidades plantea tres reclamos precisos:
1) Rechazo del convenio firmado entre la Decana de Humanidades y los ISFD (institutos terciarios) expresado en la resolución del Consejo Superior N° 363/2016, por considerarlos inconsultos y que degradan la calidad académica de las carreras de grado comprendidas en el mismo, al imponer un drástico recorte académico a las licenciaturas para egresados de los ISFD que se inscriban a partir de la aplicación de dicho convenio;
2) Adquisición de una fotocopiadora bajo control estudiantil, para imprimir apuntes a bajo costo para estudiantes sin recursos;
 3) Apertura de una mesa de diálogo para abordar y resolver las pésimas condiciones de cursado que denuncian los estudiantes.   

Quieren Dividirnos: Los Terciarios Son Compañeros, No Enemigos
Los estudiantes reunidos en asamblea recibimos de brazos abiertos a todas las personas que deseen estudiar en la Universidad Pública. No nos oponemos a ningún mecanismo que permita el acceso, la permanencia y el egreso de más estudiantes en la UNLaR. Lo que sí cuestionamos es el recorte académico y la degradación de la formación de grado, encubierta debajo de un discurso de “inclusión”, que ni siquiera pone en debate las pésimas condiciones de cursado actuales, los miserables salarios docentes y su precariedad y los altísimos costos que significan la falta de becas, el comedor universitario más caro del país y la inexistencia de una fotocopiadora accesible dentro de la UNLaR. Bregamos por el derecho de los estudiantes terciarios a obtener un Ciclo de Complementación acorde a la calidad académica de grado que merecen.

 

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