Muertes en cárceles argentinas: Un hecho que se repite

Los cuatro menores que fallecieron en Salta por los gases tóxicos de un colchón incendiado son una muestra más de las terribles deficiencias del sistema carcelario nacional.


Durante los últimos días de 2008, cuatro jóvenes de 17 años murieron en la Unidad de Protección al Menor de la comisaría Nº 10 de Orán, Salta, por intoxicaciones derivadas de la aspiración de gases producidos por la combustión de colchones de material sintético incendiados en un motín. En la misma comisaría, el 25 de octubre de 2006, otros cuatro adolescentes murieron, carbonizados.
Según un informe realizado por el Centro de Estudios en Política Criminal y Derechos Humanos (CEPOC), entre 2005 y 2007 se produjeron 337 muertes violentas de personas en cárceles. En el 33% de los casos las muertes fueron por asfixia y quemaduras (60 en 2005, 14 en 2006, y 39 en 2007).
Muchas de las personas que privadas de su libertad, terminan muriendo carbonizadas o asfixiadas, están en cárceles y comisarías sin una condena firme durante años, son detenidos de forma arbitraria por averiguación de antecedentes o por violar una contravención. Además, sobreviven en condiciones infrahumanas. Quemar colchones es ni más ni menos que uno de los modos desesperados de obtener atención y expresar sus reclamos.
Fuente: Correpi

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