Ya suman ocho los secuestros a integrantes del Movimiento de los Chicos del Pueblo

Los días 24, 27 y 28 de noviembre se produjeron tres secuestros a militantes de esa organización social, los que se suman a los cinco que ya había sufrido el movimiento desde el lanzamiento de la campaña "El hambre es un crimen", a principios de este año.
(Margarita Pesoa – Red Eco) Buenos Aires. La siniestra modalidad de los secuestradores es subir a los militantes a un vehículo, amenazarlos de muerte para que abandonen la campaña, narcotizarlos y dejarlos en diferentes puntos. El lunes 24, una mujer integrante de la Red El Encuentro, de José C. Paz, fue secuestrada y abandonada después de dos horas en el cementerio de la Chacarita. El día 26 fue secuestrado en Gerli un educador del Hogar Juan XXIII (quien ya había sufrido la misma agresión el 26/09), y lo dejaron narcotizado en Plaza Constitución. El viernes 28 se llevaron al sereno del Hogar Pelota de Trapo, de Avellaneda, un hombre mayor, que fue dejado en Lanús.
Además de realizar las denuncias judiciales, los integrantes del Movimiento se reunieron el miércoles 26 con el Gobernador Daniel Scioli, y con funcionarios bonaerenses, ya que todos los secuestros se produjeron en la provincia de Buenos Aires. Al día siguiente del encuentro, que no generó respuestas por parte de las autoridades, se produjo otro secuestro.
Alberto Morlachetti, coordinador del Movimiento de los Chicos del Pueblo, informó que probablemente la semana próxima, el Ministro de Justicia y Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, visite la organización, promesa surgida de una reunión entre el funcionario y el dirigente de la CTA Víctor De Gennaro.
En una conferencia de prensa que se organizó para publicar las denuncias, en la que participaron integrantes de la Mesa Nacional de la CTA, el secretario general de esa central, Hugo Yasky, exigió a los gobiernos Nacional y Provincial “garantías para que cese de inmediato este tipo de actos que retrotraen a la peor época vivida en nuestro país”. 
Por su parte, la abogada Laura Tafetani dio un ejemplo claro de la impunidad con que se mueven los secuestradores. Denunció que "cuando fue secuestrada una compañera en La Plata, en una manifestación, ante más de 15.000 personas, frente a la Gobernación (…) el auto que la secuestró estaba parado en la puerta de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, cuya cámara de video parece que en ese momento no funcionaba".
Ni la justicia, ni la policía arrojaron todavía pistas sobre quiénes son los secuestradores y qué oscuros intereses los mueven.
Alberto Morlachetti, coordinador del Movimiento, maneja una suerte de hipótesis: “Son grupos altamente profesionales. El relato de dos de los secuestrados coincide en que estos hombres llevaban valijas que contenían armas, instrumentos y distintos tipos de inyecciones. Además, se deslizan rápidamente, desplazando sus vehículos con total impunidad. Y realmente nos preocupa porque creemos que en tiempos de democracia esto no puede suceder”.
¿Cuáles podrían ser los intereses de estos grupos para secuestrar y amenazar a militantes sociales que luchan por la alimentación y el futuro de los chicos? ¿A quién o a quienes, y en qué forma está perjudicando la campaña “El hambre es un crimen”? Morlachetti reflexiona y esboza una explicación: “La fuerza increpante de los chicos cuando marchan con sus títeres, sus trencitos, sus globos, sus banderitas, es muy fuerte en esta sociedad en donde el hambre es un crimen, por la enorme producción de alimentos que tenemos. Nuestra propia presidenta ha dicho que este país tiene capacidad para alimentar a 400 millones de habitantes. Estos chicos reclaman por el hambre de sus hermanos, de sus madres, de ellos mismos que marchan portando su propio cuerpo. Este reclamo tiene una fuerza interpelante muy grande, porque está lleno de ternura. Es muy fuerte eso, y yo creo que ha molestado muchísimo a algunos sectores que seguramente serán los accionistas de estos niños descalzos, porque sino no tiene ningún tipo de explicación”.
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