Cuando el gatillo fácil se disfraza de "inseguridad"

Los diarios hablaron de Cristian Francisco Lezcano como un delincuente que intentó robar en un colectivo y que murió por una bala policial. Pero el joven no lo era. Sin embargo esta información falsa, nunca fue rectificada por los medios.
(Correpi) Buenos Aires- Hace una semana, todos los diarios reprodujeron, con mínimas variantes, esta nota que transcribimos de Infobae:   "Tiroteo y muerte en un colectivo de la línea 188. Uno de los cuatro delincuentes murió y otro resultó herido tras enfrentarse con un policía que estaba vestido de civil y viajaba a bordo del ómnibus. Un delincuente murió y otro resultó herido, tras un tiroteo con un policía que viajaba en un colectivo de la línea 188 que fue asaltado en el partido de Lanús. Fuentes policiales informaron que el hecho ocurrió hoy a la madrugada en la calle Don Orione al 3900, en el barrio Villa Caraza, partido bonaerense de Lanús. Los cuatro delincuentes ingresaron al ómnibus y a punta de pistola amenazaron a los presentes con fines de robo. El policía, que iba vestido de civil, se identificó como tal y le impartió la voz de alto al delincuente, y luego le disparó provocando su muerte y otro de ellos resultó herido. La comisaría de la zona investiga los hechos".
Nada nuevo para los medios. Otro caso de "inseguridad", de esos que agitan para pedir más policía, penas más duras, más presupuesto para el aparato de seguridad, menos garantías para los sospechosos de siempre.
Pero la verdad es bien diferente, y no hizo falta mucho para probarla. De acuerdo al relato de los testigos que declararon en la causa penal que tramita en Lomas de Zamora, el 12 de noviembre pasado, a las once de la noche, Cristian Francisco Lezcano, de 25 años, subió con su novia Verónica al interno 1750 de la línea 188 en la esquina de Recondo y Murature, Villa Fiorito. Una segunda pareja, que ellos no conocían, también subió en la misma parada. Mientras Crisitan y Verónica se ubicaban en el segundo asiento doble del lado derecho, la otra pareja fue hacia el fondo del colectivo. En la siguiente parada, Recondo y Hornos, subió un sujeto robusto, morocho, con rulos, vestido con remera verde. Se acercó al chofer, Ramón Rodolfo Peralta, le mostró un arma y le pidió plata. Cuando el colectivero le dijo que no tenía, el hombre sacó una bolsa de la cintura, y se sentó en el primer asiento, delante de la pareja. Mientras apuntaba con el arma al abdomen de Verónica, le ordenó a Cristian que se parara y recogiera las pertenencias de los pasajeros en la bolsa.
Empezando por el fondo, Cristian, muerto de miedo por su compañera, empezó a pasar la bolsa. En el anteúltimo asiento simple se encontraba sentado Gabriel Alejandro Rojas, cabo primero de la comisaría 32ª de la federal. Iba de civil, y cuando Cristian se acercó puso su celular en la bolsa. Pero mientras el muchacho le daba la espalda para aproximar la bolsa a otro pasajero, el policía se le acercó por atrás y le efectuó varios disparos a la cabeza. Al escuchar los disparos, el ladrón ordenó al chofer que abriera la puerta del vehículo, y saltó a la calle. El policía corrió a la puerta e hizo varios disparos inútiles. Cristian murió camino al hospital.
A pesar de la claridad con que están probados los hechos, para la fiscalía el delito del policía es "homicidio con exceso en la legítima defensa", y obviamente está excarcelado, sin que se haya escuchado a Scioli quejarse de tal injusta situación. Tampoco hemos sabido que los diarios hayan corregido su errónea versión.
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