Maltrato carcelario

Policías enjuiciados por torturas en Neuquén y presas que denuncian vejaciones físicas y psicológicas, dos postales de la realidad que se vive en los penales argentinos.


(Cecilia Litvin - Red Eco) Buenos Aires y Neuquén – 27 policías neuquinos están siendo juzgados por haber torturado durante cuatro días seguidos a los presos de la Unidad de Detención 11 de esa provincia.
Los hechos ocurrieron hace más de cinco años, desde entonces los acusados mantuvieron sus puestos de trabajo, controlando a quienes los habían denunciado.
Torturas con granadas de gases lacrimógenos, patadas, golpes, puntapiés, disparos con armas de fuego y postas de goma fueron los castigos que recibieron 54 presos entre el 24 al 27 de abril de 2004. Según informó el fiscal al inicio del juicio, todo habría comenzado cuando los detenidos reaccionaron por el maltrato recibido por las visitas y por el estado de los alimentos.
Uno de los presos torturados que declaró en el juicio describió: “Nos tenían en el patio, desnudos, tirados unos sobre otros en forma de montaña, corrían encima nuestro y nos pegaban con varas de metal en los pies. Es un dolor impresionante”. Aseguró, además, que uno de los acusados, José Antonio Corrillán, y el grupo de requisa a su cargo, eran conocidos por tener esta práctica de tortura.
En su último boletín informativo, la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional explicó que los golpes con barras de metal y bastones reglamentarios en la planta de los pies son métodos que se caracterizan por causar un intenso dolor, sin dejar rastros de los golpes.
Debido a que muchos de los presos que fueron torturados continúan detenidos, teniendo como guardiacárceles a algunos de los acusados, varios testigos tienen miedo de declarar en el juicio. En cambio otros pudieron hacerlo a pesar de las trabas impuestas desde el propio penal. Tal fue el caso de Marcelo Alejandro Muñoz, aún detenido en la U11. Desde la penitenciaria afirmaban que se negaba a declarar, por lo que Muñoz debió llamar al Defensor Oficial Adjunto Raúl Caferra para comunicarle que sí quería presentarse ante el Tribunal pero que el personal del penal no lo dejaba salir.
A quien no se le puso ninguna traba a la hora de declarar fue al comisario Carlos Domingo Brondo, Jefe de la Seguridad Interna de la U11 durante los días del hecho, quien manifestó que lo sucedido “fue un enfrentamiento cuerpo a cuerpo”. Señaló además que en estos casos la fuerza policial no utiliza norma ni protocolo alguno. Que es lo mismo que decir que actúan y actuaron con total impunidad y descontrol.
El juicio ya se encuentra en la etapa de los alegatos y cabe recordar que el tribunal esta integrado por Juan José Gago, Mario Rodríguez Gómez y Luis María Fernández. Este último magistrado fue recusado por la agrupación de Derechos Humanos Zainuco por ser asesor del Ejército durante la última dictadura y profesor de Derecho Político de la Escuela de Cadetes de Policía de Neuquén.
En tanto, en la cárcel de mujeres de Ezeiza, al igual que en todos los penales del país, las presas tampoco la están pasando bien.
Las detenidas en la Unidad número 3 denunciaron irregularidades en el pago que reciben por el trabajo que realizan dentro del penal.
Según explicaron, después de mucho tiempo de reclamar por la igualdad de derechos, todas, estén procesadas o condenadas, pasaron a cobrar lo mismo por hora trabajada: $7.50, que equivale a 1500 pesos por 200 horas de trabajo por mes. Pero el cambio llegó con trampa, ya que descubrieron que ninguna llega a esa cantidad de horas, debido a una serie de descuentos por no asistir a cumplir con la tarea. Las ausencias aparecen como injustificadas y se incluyen los días en que un juez requiere la presencia de las detenidas, o si están enfermas o tienen visita familiar.
Además, las actividades educativas, culturales y de esparcimiento - que son exigidas como parte del “tratamiento resocializador” – están estipuladas en el mismo horario laboral, por lo que se superponen. Las presas deben optar llevándose también el descuento del día. A esta situación debe sumarse las requisas que reciben las detenidas, que son desnudadas para entrar y salir del trabajo, cuando anteriormente solo las cacheaban.
Ante esta nueva realidad, que surge a partir de una nueva gestión en la Dirección de la Unidad, las presas iniciaron el lunes pasado una Huelga de Brazos Caídos hasta obtener una nueva reunión con la dirección, que incluya soluciones concretas. Pero los responsables de la Unidad no solo evitaron el encuentro, sino que amenazaron con que las empresas de producción se irían del penal dejando sin trabajo a las detenidas. Así describen las presas en un comunicado lo que generó esta intimidación: “Ante esto, parte de la población, con miedo, desinformación y un alto grado de sometimiento, renuncian al reclamo. Generando desconcierto y conflictos entre las propias compañeras, se decide terminar con la medida. El día martes 11 de mayo, se incorporan todas a sus respectivos puestos laborales, sin haber obtenido respuestas concretas a ninguno de los reclamos”.
Más información sobre el juicio de la Unidad 11 de Neuquén: http://zainuco.wordpress.com

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