Red Eco Alternativo ***

Graves violaciones de derechos humanos tras sufrir cuadro psicótico

El médico-veterinario colombiano Cristian Mauricio Moreno Garzón llegó al país el año pasado para realizar un posgrado en la UBA. En diciembre fue aprehendido por la policía bonaerense tras sufrir un cuadro psicótico y en lugar de ser trasladado a un Hospital fue alojado en una comisaría. Actualmente está internado en el Hospital Alejandro Korn de Melchor Romero, con un grave estado de salud producto de una brutal golpiza recibida semanas atrás cuando permanecía alojado en la Unidad Penal Psiquiátrica 34.

Reproducimos nota de Agencia Andar:
El médico-veterinario colombiano Cristian Mauricio Moreno Garzón llegó al país el año pasado para realizar un posgrado en la UBA. En diciembre fue aprehendido por la policía bonaerense tras sufrir un cuadro psicótico y en lugar de ser trasladado a un Hospital fue alojado en una comisaría. Un día después, en ese estado, fue llevado ante la fiscal María Cecilia Corfield, titular de la UFIyJ Nº 15 de La Plata quien le tomó declaración indagatoria sin la presencia de un abogado defensor y consignando que se negaba a declarar. Luego fue llevado al Hospital Alejandro Korn donde los profesionales constataron el «episodio psicótico” y agregaron que presentaba “discurso y conducta desorganizada”. A partir de allí transitó por diferentes lugares de encierro. Finalmente la justicia ordenó su alojamiento en la Unidad Penal Psiquiátrica 34 donde fue brutalmente golpeado. Actualmente, está internado en el hospital Alejandro Korn y presenta un grave estado de salud irreversible. El caso pone en evidencia las graves violaciones de derechos humanos cometidas por la justicia provincial y la policía bonaerense que incumplen la ley nacional de salud mental. La CPM se encuentra interviniendo y acompañando a su familia.

Cristian Mauricio Moreno Garzón (27) está internado en el Hospital Alejandro Korn de Melchor Romero, con un grave estado de salud producto de una brutal golpiza recibida semanas atrás cuando permanecía alojado en la Unidad Penal Psiquiátrica 34. La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) tomó conocimiento del caso y, desde los primeros días de enero, está realizando diferentes intervenciones y acompañando a sus familiares.

El joven colombiano se instaló en Argentina durante 2019 con el objetivo de realizar estudios de posgrado en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Nacional de Buenos Aires y se inscribió en Clínica de cirugía equina. A mediados de diciembre, Moreno Garzón fue aprehendido por personal policial tras manifestar un cuadro psicótico. Pese al evidente estado de descompensación que sufría, los agentes policiales lo trasladaron de inmediato de la comisaría 2º de La Plata, en lugar de requerir la intervención de los dispositivos de emergencia en salud.

Fue llevado al día siguiente ante la fiscal María Cecilia Corfield, titular de la UFIyJ Nº 15 de La Plata quien le tomó declaración indagatoria sin la presencia de un abogado defensor -garantía constitucional elemental-, y consignando en el acta que se negaba a declarar. También dejaron constancia que había sido previamente asesorado por el defensor oficial.

Recién luego de 48 horas de detención en esa dependencia policial, Moreno Garzón fue derivado a la guardia de salud mental del Hospital Alejandro Korn de Melchor Romero, donde lo evaluó un equipo interdisciplinario. Los profesionales concluyeron que el joven se encontraba cursando un “episodio psicótico” y constataron que presentaba “discurso y conducta desorganizada”. Entonces se indicó un tratamiento farmacológico, sumado a un control conductual estricto y la permanencia en aislamiento del resto de los detenidos hasta garantizar un adecuado seguimiento del equipo de salud.

Sin embargo, sin que nadie contemplara las prescripciones médicas, Moreno Garzón fue realojado en la comisaría 2ª hasta el 18 de diciembre. Ese día se celebró en el Juzgado de Garantías 1 de La Plata, a cargo de Guillermo Atencio, la audiencia dispuesta en el procedimiento de flagrancia. Ante el evidente cuadro de descompensación del imputado, el Juzgado dispuso la desafectación del proceso de flagrancia y la internación provisional que se hizo efectiva mediante su traslado a la Unidad Penitenciaria Psiquiátrica 34.

Al ingresar a la Unidad, Moreno Garzón fue brutalmente agredido en el Área de Sanidad. El Servicio Penitenciario consignó en el parte oficial que fue agredido por otro detenido, lo que deberá ser investigado por la justicia. Por acción u omisión en el deber de cuidado, los profesionales de la salud y agentes penitenciarios son responsables de este hecho. Las lesiones graves que padeció motivaron su inmediata derivación al Hospital Alejandro Korn.

Los golpes les ocasionaron un traumatismo encéfalo craneano (TEC), con heridas contuso cortantes en rostro y deterioro del sensorio. Moreno Garzón está en el hospital de Melchor Romero con trastornos del nivel de conciencia, los ojos cerrados, múltiples lesiones faciales y un edema bipalpebral. Debido a su estado, fue derivado a terapia intensiva con asistencia respiratoria mecánica. Su cuadro de salud es irreversible.

Aún con ese cuadro, desde el 20/12 al 15/01 estuvo esposado. Esto se revirtió a partir de la intervención de la CPM, que requirió al juzgado el cese de este acto de tortura. Actualmente permanece sin sujeción, pero con guardias del SPB en el pasillo de la habitación. Cristian permanece en sala clínica, con pronóstico reservado, requiriendo asistencia de personal de enfermería de forma permanente.

El caso de Moreno Garzón vuelve a encender la alarma del sistema de atención a personas con padecimientos mentales donde los tratos inhumanos y la vulneración de derechos constituyen una práctica habitual. No se trata de un episodio aislado.

El caso de la UP 34 ha sido especialmente investigado y documentado. Desde la CPM, a través del programa de Salud Mental, se han realizado tareas de monitoreo sistemáticas. Este trabajo motivó la resolución del Juzgado de Garantías 5 de La Plata, que a partir de un habeas corpus presentado por la CPM “resolvió la clausura provisoria del pabellón de separación del área de convivencia (SAC), como asimismo las celdas de aislamiento dentro del sector de sanidad”. Este mismo juzgado instó también a poner en vigencia el protocolo de atención de urgencias en salud mental, proyectado en el marco del habeas corpus 86.470 de la Sala III del Tribunal de Casación Penal, como también a realizar las reformas edilicias y designación de personal en cantidad suficiente y calificación adecuada para su correcta aplicación.

Por esta razón resulta aun más alarmante que sigan sucediendo hechos de violencia como los que padeció Moreno Garzón, que lo condujeron a su estado actual. Debe tenerse en particular consideración que el deterioro de su salud devino de una situación enmarcada en su privación de la libertad bajo custodia estatal.

Todos estos antecedentes motivaron a la CPM a presentar luego un habeas corpus ante el juzgado de Garantías 1 de La Plata, donde tramita su causa, para pedir el sobreseimiento del joven; el habeas corpus fue rechazado por la jueza Marcela Garmendia, que está transitoriamente a cargo del juzgado. Además, desde el organismo se hicieron presentaciones ante la Subsecretaría de Derechos Humanos de las Personas Privadas de la Libertad de la Corte bonaerense, la Procuración General y requerirá que se investigue la actuación judicial.

Se advierte la gravedad en la continuidad de detenciones en comisarías de personas con padecimiento mental y la actuación judicial que no cumple con la Ley Nacional de Salud Mental. Estos casos deben abordarse desde una perspectiva de salud y no de peligrosidad, para proteger y no para vulnerar sus derechos.

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La lucha de Mariela, la madre del joven colombiano que fue víctima de una detención arbitraria y la desidia judicial

Cristian Mauricio Moreno Garzón, de 27 años, alquilaba una habitación en una pensión de La Plata y atravesaba el proceso de convalidación de su título de médico veterinario para poder ejercer su profesión en Argentina. Sin embargo, tras sufrir un cuadro psicótico repentino, fue detenido y trasladado a la comisaría 2ª y, días después, habiendo sido trasladado a la Unidad Penal Psiquiátrica 34, sufrió una brutal golpiza que lo dejó en un estado de salud irreversible. Su madre, Mariela Garzón, recién pudo llegar al país el pasado 2 de enero –tres semanas después de la detención inicial de Cristian- sin haber recibido el apoyo del Estado colombiano y sin información sobre la integridad de su hijo. Por Agencia Andar.

“Estos meses he vivido una odisea, plagada de dolor, de desespero, de incertidumbre. De alguna manera, la misma que viven los padres del joven que mataron a golpes (en Villa Gesell), pero con la diferencia de que mi hijo aún está luchando por su vida”, describe Luz Mariela Garzón, la madre de Cristian Mauricio Moreno Garzón. Hacía un año que el joven vivía en Argentina: “Llegó con un sueño de un futuro mejor y hoy estamos esperando un milagro para que se salve”.

Mariela habla sin interrupciones, entre sollozos, con algunas sonrisas que durante segundos iluminan su rostro mientras recuerda a los y las colombianas que la apoyan desde que el caso de Cristian tomó estado público. Y no puede contener su frustración y el llanto cuando afirma que “mi propia nación no me ayudó en nada, habiendo pedido de corazón que me asistieran para poder pagar el pasaje y reencontrarme con mi hijo”.

En efecto, Mariela se contactó con la Cancillería de Colombia cuando se enteró de la detención de su hijo, ocurrida el 13 de diciembre pasado. La respuesta no sólo tardo semanas en llegar, sino que el contenido del mensaje de Whatsapp le cayó como un enorme golpe sobre los que ya había recibido hasta ese momento: el Estado colombiano no asigna recursos para asistir a connacionales detenidos en el extranjero, le informaron.

Acerca del hecho desencadenante de esta historia, tanto la madre como los integrantes de la organización Colombia Humana – La Plata pudieron reconstruir que cerca de la medianoche del 13 de diciembre habría existido una discusión entre una pareja en el interior de la pensión, situación que desencadenó un episodio psicótico en Cristian.

A partir de allí, el joven veterinario habría tomado con fuerza a la mujer y la habría alzado en sus brazos, dando vueltas por el patio y repitiendo: “Yo te voy a salvar…”.

La propia mujer declaró, luego de la detención de Cristian, que ella estaba muy asustada pero que igualmente pudo advertir que “él estaba fuera de sí”. En retrospectiva, Mariela recordó, al enterarse de esa secuencia, que la última vez que había hablado telefónicamente con su hijo él le había pedido que se asegurara y chequeara la identidad de la cuenta bancaria a la que realizaría el depósito de dinero porque creía que le seguían sus pasos y que tenía el teléfono pinchado.

De acuerdo a los policías que lo detuvieron y trasladaron a la comisaría 2ª de La Plata, el joven los habría amenazado a ellos y a la joven de la pensión, motivo principal por el cual decidieron aprehenderlo y alojarlo en sede policial en vez de llevarlo a un centro de salud.

“Yo podría haber conocido antes la detención de mi hijo, pero por un problema de conexión a internet pasé varios días sin hablar con Cristian. Cuando quise asegurarme que hubiera recibido el dinero de la transferencia, no pude comunicarme con él y desde allí comenzaron a pasar los días”, relata Mariela a ANDAR.

Cuando pudo comunicarse con la comisaría 2ª de La Plata, le informaron que Cristian ya no estaba allí, sino en un hospital y que “ya estaba recuperando la memoria”. Para Mariela, la situación empezaba a convertirse en un calvario. Ni siquiera imaginaba el sentido de la frase sobre la recuperación de la memoria o lucidez del joven.

Varios días después, y sin novedades sobre la ubicación y el estado de su hijo, ocurre algo que todavía Mariela no pudo descifrar: una de sus hermanas recibe un llamado telefónico desde Argentina y escucha las súplicas de Cristian: “Mamá, mamita, por el amor de Dios, sáqueme de aquí, me están volviendo loco, me dan medicamentos psiquiátricos, sálveme de esto, mamita, mamita…”. Ella nunca supo si la voz era efectivamente la de su hijo y desde dónde estaba llamando.

“Allí la desesperación fue total. Nos movimos toda la familia para hacer visible el caso y llegamos a contactar a una periodista de la Red Caracol, de Colombia. Con la difusión del reportaje el caso circuló inmediatamente”, describe Mariela.

Mientras tanto, en Argentina los hechos se agravarían hasta límites irreversibles: el 18 de diciembre, cinco días después de la detención y tras la audiencia en el Juzgado de Garantías a cargo del juez Atencio, de La Plata, Cristian fue trasladado a la Unidad Penal Psiquiátrica 34. El 20 de diciembre recibiría una brutal golpiza –según la versión del personal de la unidad, por parte de otro interno- que dejaría al joven veterinario en un estado de salud irreversible.

“Empecé a pedir plata y hoy estoy acá por la colaboración de mi familia, amigos de Cristian y colegas suyos de Colombia y Argentina, además de profesores que ayudaron económicamente. En Colombia, también una persona muy amable me prestó su tarjeta de crédito para realizar el pago”, subraya la madre de Cristian, quien recién el 2 de enero pudo llegar a la Argentina en un vuelo de Aerolíneas Argentinas.

Inmediatamente, y junto a los integrantes de Colombia Humana – La Plata y a un joven colombiano que vive en Buenos Aires y la había estado esperando en el Aeropuerto de Ezeiza, se traslada hacia La Plata para pedir información en el Juzgado de Garantías que tramita la causa por la detención de su hijo.

Por casualidad temporal, se encontró allí con integrantes del programa de Salud Mental de la Comisión Provincial por la Memoria que tenían pendiente una reunión con personal del Juzgado para tratar la situación de Cristian pero sin saber sobre los datos de su madre ni de ningún otro familiar del joven.

En efecto, la CPM ya intervenía en el caso a raíz de una comunicación de la Comisión Argentina para Refugiados y Migrantes (CAREF). Fue recién a partir de allí que Mariela pudo sentirse acompañada, escuchada y contenida en un país que no conocía y al que llegó para enfrentar la dramática situación por la que atraviesa su hijo, víctima de la violencia institucional y la desidia judicial.

Habiendo pasado dos meses desde la detención de Cristian, recién el pasado lunes 10 de febrero Mariela fue escuchada por autoridades del consulado colombiano durante una reunión que se realizó en la sede de la Comisión Provincial por la Memoria con el objeto de lograr el compromiso estatal frente a las dificultades materiales por las que atraviesa la mujer.

“Desde que pasaron a mi hijo a una habitación común desde terapia, me autorizaron a ingresar las 24 hs del día, incluso me acomodaron una camita al lado para estar con él todo el tiempo. Estamos esperando que ocurra el milagro. Yo solo espero que el Estado de Colombia no siga desamparando a sus ciudadanos en el exterior”, cerró Mariela.

 

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