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Contra la represión una única salida, organización y lucha

Por decimocuarto año consecutivo, Correpi presentó su archivo de casos en los que da cuenta de la cantidad de personas asesinadas en manos de las fuerzas represivas del Estado. archivo_de_casos_83_09_correpi_028.jpg(Cecilia Litvin – Red Eco) Ciudad de Buenos Aires. En 26 años de democracia suman 2826 los muertos por gatillo fácil o tortura en comisarías, cárceles e institutos de menores. Más de la mitad eran pibes pobres de menos de 25 años de edad. Sólo desde 2003, 1323 personas fueron asesinadas. Estas cifras dan cuenta de un promedio de 20 por mes. Es decir, un muerto en manos de las fuerzas represivas cada 28 horas.
Estos datos se conocieron el pasado 20 de noviembre, cuando la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) dio a conocer su informe anual que señala no solo la cantidad de casos de gatillo fácil y tortura en todo el país durante 2009, sino también un cuadro de situación de cómo hoy funciona la policía y la gendarmería, y de qué manera su conducta responde a políticas estatales.
Por el escenario montado sobre un camión estacionado en el corazón de Plaza de Mayo, fueron muchas las organizaciones que estuvieron presentes. Ya sea a través de adhesiones enviadas desde distintos lugares del país, como así también acercando unas palabras ante el micrófono. Entre las agrupaciones que hicieron oír su apoyo, estaban Movimiento Teresa Rodríguez La Dignidad, MTL Rebelde, Trabajadores Organizados para la Revolución, Ceprodh, Corriente de Estudiantes del Pueblo, APEMIA, Asambleas del Pueblo, Centro de Estudiantes del Colegio Carlos Pellegrini, Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Corriente Julio Antonio Mella, Junta Interna de Delegados de ATE-INDEC, HIJOS zona oeste. 

Discursos Coincidentes

Todos acordaron  en que no es un policía que se excede o una manzana podrida, sino toda una institución la que se encarga de reprimir. También hubo acuerdo en que no hay posibilidad de terminar con esta represión si no es cambiando el sistema capitalista que oprime y mata al pueblo.
En este sentido, Antonio Bitto del MTR 12 de Abril, se refirió a lo sucedido ese mismo día en Esteban Echeverría, cuando un grupo de personas que habían ido a reclamar frente a la municipalidad de Monte Grande por puestos de trabajo fueron fuertemente reprimidos. Además, 15 de ellos fueron detenidos y liberados al día siguiente con claros signos de haber sido golpeados dentro de la comisaría 1era de Monte Grande donde pasaron la noche.
Por el escenario pasó Tamara, representante de la Corriente Estudiantes del Pueblo (que trabaja en el profesorado Joaquín V. González, la Universidad de Buenos Aires y en la Escuela de Música Popular de Avellaneda). Tamara señaló que el gatillo fácil, las detenciones arbitrarias y la tortura son herramientas que utilizan los distintos gobiernos para mantener el control social.
También estuvo presente Juan Pablo Gelemur, abogado del Frente Antirrepresivo Marplatense, quien realizó una contundente descripción de la situación en su ciudad: “Venimos desde Mar del Plata conocida como la Ciudad Feliz, pero tenemos demasiados elementos para demostrar que eso es una gran mentira, porque somos 700 mil habitantes, donde 100 mil familias viven en emergencia habitacional. Mar del Plata es conocida como la capital del trabajo en negro y la desocupación, en esta situación están hoy más de 80 mil familias”.
“Este año el Frente se presentó por primera vez como querellante representando a la familia de Carlos Alejandro Suárez en un juicio por gatillo fácil, en el que quedó en evidencia que si es necesario aparece el Poder Judicial para garantizar la impunidad, sobreseyendo o absolviendo de culpa y cargo”, agregó Gelemur. Por último, denunció que el estado municipal para conceder puestos precarios de trabajo quiso hacer firmar a las organizaciones sociales y cooperativas de Mar del Plata un contrato que prohibía la movilización. Tal como leyó Gelemur, dicha cláusula decía: “Se encuentra terminantemente prohibido a las cooperativas celebrar reuniones asamblearias en ámbitos municipales, como así también pretender ejercer el derecho a manifestarse en el interior de cualquier delegación municipal”. 
Gustavo Lerer, delegado del Hospital Garrahan, se refirió a la cantidad de trabajadores que han sido procesados y enjuiciados por organizarse: “Con un grupo de compañeros estamos procesados y vamos a juicio oral; el Pollo Sobrero, dirigente ferroviario, el 9 de diciembre también va a juicio. Y hay más de 6 mil compañeros procesados por luchar contra el gobierno y la patronal”.
También subieron al escenario los amigos y el padre de Rubén Carballo, el joven que lucha por su vida tras ser brutalmente golpeado por la policía en la previa al recital del grupo Viejas Locas en el Estadio de Vélez.

Organización y lucha, a pesar del dolor

archivo_de_casos_83_09_correpi_010.jpgAl promediar el acto, varios familiares de víctimas de la represión policial institucional unieron sus voces para leer una declaración. Allí se refirieron a la importancia de organizarse, como así también a la impunidad con la que actúan las fuerzas represivas del estado y los distintos poderes de la nación. “Empezamos a luchar por justicia para nuestros familiares, pronto entendimos que ninguno murió por causalidad o por mala suerte, los que asesinaron a nuestros hijos o hermanos, a nuestros esposos y padres no son loquitos sueltos, son los ejecutores de una política del estado, los encargados de mantener las cosas como son, tienen la tarea de mantener la paz social a costa de la vida de los trabajadores. (…) Nosotros aprendimos de la peor manera que la justicia no es igual para todos, que no es lo mismo estar ante un juez si sos rico que si sos pobre, que si usan uniforme casi nunca van presos, hagan lo que hagan, para eso está el poder judicial para protegerlo y garantizar la impunidad”
Y agregaron “Porque cuando nos matan un pibe, para el asesino uniformado nunca hay mano dura, los jueces y los fiscales le buscan la vuelta y hablan de enfrentamiento, de accidente de armas que se disparan solas o de suicidios. Con la pelea constante a veces les torcemos el brazo y no les queda otro remedio que dictar una condena. Entonces van presos por un rato, en jaula de oro y apenas pueden los largan de nuevo a la calle. Pero también aprendimos lo importante que es organizarnos y seguir peleando, organizados podemos superar el miedo y entender mejorar la realidad. Aprendimos que nuestra lucha no es por una sentencia, aunque quisiéramos ver presos a todos los asesinos y torturadores, nuestra lucha es por la conciencia”.

Contra la represión

archivo_de_casos_83_09_correpi_031.jpgEl discurso de cierre estuvo a cargo de María del Carmen Verdú e Ismael Jalil, integrantes de Correpi. El eje estuvo en mostrar que la represión, adopte la forma que adopte, es siempre de clase y tiene la finalidad de garantizar y profundizar la explotación. Aseguraron que durante este año los trabajadores sufrieron un fuerte embate represivo como consecuencia de la crisis económica: “El gobierno y las empresas, autóctonas o multinacionales, respondieron de la única manera que pueden hacerlo para sostener su tasa de ganancia: suspensiones, aumento de tarifas, congelamiento de salarios, despidos, en una sola palabra, hambreando al pueblo. Y frente a la lógica, justa y necesaria organización de los trabajadores para defenderse, vino indefectiblemente un fuerte aumento en la represión”.
Verdú y Jalil afirmaron a lo largo de 2009 hubo un impresionante aumento en la aplicación sistemática del gatillo fácil, las torturas dentro de las cárceles, comisarías e institutos de menores, de las detenciones arbitrarias y de todas las herramientas que “complementan de la manera más sangrienta la política del aniquilamiento de la organización popular”. También remarcaron que continúan desapareciendo personas a las que se vio por última vez en comisarías o patrulleros. “Este año preguntamos a los gritos “Dónde están desaparecidos Omar Peralta, Jonathan y Ezequiel”, hasta que se encontraron sus cuerpos. Y seguimos preguntando “dónde están Luciano González y Luciano Arruga, dónde está Julio López y medio centenar más de desaparecidos en democracia.”
Para cerrar Verdú señaló que la plena vigencia de los derechos humanos no es una asignatura pendiente que la democracia no ha sabido o no ha podido resolver, sino que no puede haber otro sistema de libertades dentro del capitalismo: “No se trata una vez más de errores o de insuficiencia de voluntad política, no hay reforma que pueda modificar lo que es la naturaleza de las cosas. Frente a este panorama, que no puede ser diferente en las actuales condiciones materiales, cobra imperatividad nuestra consigna histórica: contra la represión, organización y lucha”, finalizó.
 

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