¿Donde está Luciano?

Texto leído en el acto realizado el 29 de abril de 2009 frente al Congreso Nacional, a tres meses de la desaparición del joven Luciano Arruga.
En estos días se cumplen tres meses de la desaparición de Luciano, nosotros, sus familiares y amigos originalmente pensábamos marchar el día de mañana hacia los dos centros políticos responsables que hasta el día de hoy NO NOS HAN RECIBIDO, NI SE HAN PRONUNCIADO AL RESPECTO, esto es: pensábamos convocar a una marcha que partiera de la Casa de la Pcia de Bs. As, donde le preguntaríamos al gobernador Scioli ¿Qué hizo su maldita policía con Luciano?, y que concluyera en la Plaza de Mayo para decirle al gobierno de Cristina Kirchner que deje de mirar hacia el costado, QUE LUCIANO ESTA DESAPARECIDO Y QUE EL GOBIERNO ES RESPONSABLE.
Sin embargo un hecho convulsiono a la sociedad argentina y hasta nuestros propios planes se vieron modificados: luego de un asesinato perpetrado por un chico de 14 años, el Congreso puso en discusión el régimen penal juvenil, que en los hechos no implica otra cosa que la baja de edad de imputabilidad, haciendo penalmente punibles a chicos de entre 14 y 16 años. Esta medida regresiva y represiva no hace más que legalizar y legitimar la criminalización de la juventud y la pobreza, ya que es esta franja social y etaria la única destinataria de esta legislación. Estamos convencidos y la historia así lo demuestra, que el problema de la inseguridad no podrá ser resuelto con un endurecimiento del código penal. Vivimos en un sistema que provoca una constante descomposición social y la crisis actual del capitalismo actúa como un catalizador de ese proceso de descomposición. El Estado debería ocuparse de ofrecer condiciones de vivienda digna, trabajo para los padres, salud y una educación de calidad, así como empleo para todos los jóvenes desocupados. Cosas que hoy esta muy lejos de garantizar. Por ello, este gobierno, conciente de su propia incapacidad, no se propone solucionar los problemas de fondo y solo intenta aplacar la demanda social montándose al mismo circo mediático de la derecha más reaccionaria que solo quiere fortalecer las fuerzas represivas del estado. 
   En este marco decidimos suspender la marcha y convocar a este acto en las puertas del Congreso de la Nación, ya que hoy 29 de Abril, cuando esta por cumplirse los tres meses de la desaparición de Luciano, el Congreso iba a votar la baja de edad de imputabilidad. 
   La desaparición de Luciano Arruga tiene múltiples puntos de contacto con la discusión actual acerca de la baja de edad de imputabilidad.
 Para empezar el origen social de Luciano, sus rasgos físicos y la ropa que elegía para vestirse lo hacían portador a priori del adjetivo de “sospechoso”. Por ello, como ya antes de su desaparición habíamos denunciado, la policía del Destacamento de Lomas del Mirador lo paraba, golpeaba y amenazaba constantemente. Casos como este se repite por decenas de miles en todo el país, imaginemos un segundo que pasaría con aquellos jóvenes hoy violentados por la policía si mañana además del machete y la pistola contaran con un código procesal que amparase “legalmente” sus hostigamientos.
En segundo lugar, el caso de Luciano se relaciona por oposición con la difusión mediática sobre la pena de muerte, la mano dura y la baja de edad de imputabilidad. Si recordamos, el inicio de esta oleada de clamor social por mayor represión estatal sobre el pueblo pobre se remonta a los dichos de Susana Giménez sobre un hecho acaecido en el mismo barrio en el que vive Luciano y su familia.
El 6 de marzo de este año, luego de los asesinatos del florista de Susana Giménez y del entrenador de Copola, las radios, los diarios y todos los canales de televisión estaban presentes en Lomas del Mirador cubriendo el reclamo de los vecinos por mayor seguridad. Para ese momento ya había pasado más de un mes de la desaparición de Luciano y los testimonios incorporados a la causa reforzaban nuestra hipótesis sobre la implicancia del personal policial del destacamento de Lomas del Mirador en la desaparición forzada de Luciano.
Nosotros estuvimos marchando ese día por el barrio. Con pancartas con la cara de Luciano nos acercamos a las cámaras con la intención de que su difusión cooperara en su búsqueda. Una a una las cámaras se apagaron, por debajo algunos decían “a los villeros no los filmamos”, en ningún canal salió la foto de Luciano.
Resignados, continuamos nuestro recorrido y nos dirigimos al Destacamento Policial de Lomas del Mirador, allí produjimos un fuerte escrache: ingresamos al destacamento, se pintaron graffitis y algunas piedra rompieron los vidrios de esa “casa de detención ilegal”. En ese momento sí se acercaron algunos canales de televisión, pensaron que quizás la noticia de “Vandalismo en Lomas del Mirador frente al reclamo de seguridad” se podría mostrar, pero no tardaron mucho en reflexionar: si el escrache salía al aire debían decir porque lo realizábamos, debían decir que hay un nuevo desaparecido y que se sospechaba de la policía. Obviamente el escrache, como la cara de Luciano, fueron ocultados.
Desde ese mismo momento supimos que en cuanto a la difusión del caso, todo sería cuesta arriba. Ese día habíamos tomado contacto con periodistas de diarios nacionales que se pusieron a nuestra disposición, pero que en sus redacciones les cajoneaban la noticia. 20 días después, a los dos días de cumplirse 33 años del golpe genocida, y a casi dos meses de la desaparición de Luciano, por primera vez un diario nacional se digno a contarle a la sociedad de este caso tan aberrante. Durante esa semana otros periódicos se hicieron eco de la noticia, sin embargo el tema no se discutía ni en la televisión ni en la radio. A los 2 meses y ocho días de la desaparición de Luciano por primera vez (y por única hasta el momento), en el canal América durante un matutino de interés general y enfocado hacia un publico femenino se cedió un espacio de tiempo para discutir la desaparición de Luciano. Ese mismo día nosotros denunciamos públicamente que los dos diarios más importantes, La Nación y Clarín, les ocultaban a sus lectores esta noticia. Dos días después ambos diarios por primera vez se refirieron al caso con una particularidad: Ninguno de ellos titulaba con el nombre Luciano Arruga, la intención es dejar en el anonimato la causa de “una persona desaparecida”. A ellos les decimos: el joven desaparecido en Lomas del Mirador se llama Luciano Nahuel Arruga y sus familiares y amigos no vamos a descansar hasta que este caso se transforme en una discusión nacional y hasta que los responsables sean enjuiciados y castigados.
Seria muy extenso continuar relatando como los grandes medios de comunicación vienen operando para ocultar este caso, solo queremos dejar sentado que luego de aquella semana en la cual el caso tomo una pequeña trascendencia, el caso volvió a desaparecer de los medios, y esto no es por falta de novedades, ya que hace algunos días el secretario de seguridad bonaerense Carlos Stornelli decidió separar del cargo a 8 policías implicados. Si esta noticia no es una noticia nacional en un país que se desangro con 30000 compañeros detenidos desparecidos, es simplemente porque hoy, como durante la dictadura, los grandes medios siguen siendo cómplices.
 Finalmente, la relación con el debate sobre la baja de edad de imputabilidad se centra en que en este debate esta ausente el cuestionamiento a la institución policial. Sabemos que la policía es una fuerza represiva del Estado cuyo funcionamiento es intrínsecamente corrupto. El narcotráfico, la prostitución y los desarmaderos de autos aportan a la caja que se reparte piramidalmente entre los miembros de la fuerza. El paco que esta destruyendo la vida de miles de chicos de nuestros barrios, solo puede venderse bajo el amparo policial. La prostitución es la que fomenta la trata de blancas que provoca cientos de desapariciones. Y, tan solo como un ejemplo, el chico de 14 años que asesinó al camionero Capristo tenía la intención de robar un auto que terminaría en uno de esos desarmaderos. Y no termina allí la influencia de la policía en los índices delictivos, sino que en muchos casos su participación es directa: el caso Vergara desnudo la implicancia policial en el negocio de los secuestros extorsivos, y el caso de Luciano tangencialmente desnuda el negocio de los policías que liberan zonas para que pibes de los barrios roben para ellos, un hecho harto conocido en los barrios de Lomas del Mirador.
Discutir sobre inseguridad, discutir sobre la baja de edad de imputabilidad sin tener en cuenta estos ejes, es simplemente negarse a entablar una discusión seria, es simplemente criminalizar la juventud y la pobreza. Esto tiene como único fin legitimar y normalizar ante los ojos de la sociedad la represión al pueblo pobre y por ende la  represión a la protesta social.
 Si quieren discutir inseguridad discutámosla en serio: discutamos las condiciones sociales, discutamos los medios de comunicación, discutamos la policía. Empecemos por un caso que sintetice estos ejes, empecemos por Luciano.
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