Gatillo fácil al banquillo

El lunes comienza en los tribunales de San Isidro el juicio a dos policías por el asesinato de David Elías Vera Pinto de 16 años.
(Cecilia Litvin) Buenos Aires. Fabricio Mazzuchelli y Omar Horacio Olivera serán juzgados por el homicidio a sangre fría del joven Pinto, hecho ocurrido el 7 de marzo de 2001.
Ese día, los policías pidieron a los ocupantes de un Volkswagen Gol que se detuvieran, porque consideraban sospechoso los movimientos del vehículo. El auto recién paró al ingresar al Barrio Santa Rita, de la localidad bonaerense de Boulogne, partido de San Isidro. Allí, descendieron y escaparon tres personas. Al acercarse al vehículo los policías encontraron en el interior a David, quien estaba recostado sobre el asiento con sus manos levantadas, entregándose. A pesar de ello, los efectivos le dispararon cinco veces, una en la cabeza y las cuatro restantes en el estómago. Estas heridas provocaron que el menor muriera a los pocos minutos.
A partir de ese momento, comenzó el juego del engaño y el encubrimiento. Antes de que llegaran los refuerzos por ellos mismos pedidos, los dos policías fraguaron pruebas, modificaron la escena del crimen. Por ejemplo, “secuestraron” un arma que David nunca había tenido en su poder. De esta manera comenzaron a darle forma a la versión que ellos darían de los hechos: David bajó al igual que sus compañeros del auto y murió en el medio de un intenso tiroteo. El encubrimiento continuó cuando desaparecieron dos balas que habían sido extraídas del cuerpo de David, como así también la ropa que llevaba puesta. Aunque ninguno de los dichos de los policías pudo ser demostrado por los peritajes realizados, el entonces fiscal de San Isidro, Leandro Orduna resolvió cerrar la causa afirmando que los policías habían actuado en legítima defensa.
Pero la madre de David no creyó en las palabras de la justicia y recurrió a los abogados de Correpi Sur, quienes desde un principio verificaron las irregularidades existentes en la causa. Luego de mucho trabajo pudieron reabrir el caso básicamente gracias al testimonio de dos testigos, que hasta ese momento no habían hablado, en gran medida por miedo.
Martín Alderete, querellante en la causa, explicó a Red Eco que estas personas son dos vecinos del Barrio Santa Rita que vieron lo ocurrido con David. Ellos confirman que el joven nunca salió del auto y que ante la presencia policial había levantado sus manos para entregarse. Sus dichos se condicen con las escasas pericias efectuadas con seriedad. Por ejemplo, los testigos afirman haber visto a David recostado sobre el asiento del auto, lo que se confirma con el resultado de la autopsia que revela una herida de bala cuya trayectoria indica que fue disparada desde arriba del joven.
Ambos testigos declararán en el juicio que comienza el lunes en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 5 de San Isidro. El abogado Alderete tiene altas expectativas frente a este proceso, aunque remarcó que tendrán que tener especial cuidado con los testigos presentados por la defensa, ya que al ser de identidad reservada recién se conocerán sus nombres al momento de declarar. Testigos aportados previamente por la defensa ya han dado sobradas muestras de su intención de entorpecer la investigación.
Pero desde Correpi Sur remarcan que lo ocurrido con David no es un hecho aislado. A través de un comunicado denuncian que este caso de gatillo fácil “se dio paralelamente a la actuación del ´Escuadrón de la Muerte´ en Don Torcuato, y a la denuncia de la Suprema Corte de Justicia Bonaerense sobre 60 casos de jóvenes asesinados por la policía provincial en supuestos enfrentamientos, gran parte de ellos en la zona norte del Gran Buenos Aires”. Y agregan: “Si bien la práctica institucional de violaciones a los derechos humanos por parte de la bonaerense no ha cambiado nunca, durante los años 1999, 2000 y 2001 actuó en un clima de impunidad casi absoluto, en el cual jueces y fiscales del norte del conurbano avalaban con el “sobreseimiento fácil” a la enorme cantidad de hechos en que eran asesinados menores por parte del personal policial”.
La expectativa es que con el juicio por el asesinato de David comience un camino concreto de justicia.
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