Festival y F.L.I.A. en defensa de los espacios culturales

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Se realizó el pasado sábado 15 de marzo en El Antro Mágico, del barrio porteño de Floresta. Tocaron bandas como Carmina Burana, Staya Staya, Mota House, Civenti Tango, Pena de Rock, Príncipe Amateur, Rosa Violento, Pekeño Ser, y muchas más que convivieron con distintas actividades. Red Eco Alternativo.

(Manuela Cucchetti – Red Eco) – Ciudad de Buenos Aires- Este sábado 15 de marzo se llevó a cabo una manifestación pacífica en defensa de la cultura y por la no criminalización de la misma, que tomó forma de festival y estuvo acompañada y promovida por la F.L.I.A. “Porque la cultura no es delito", decían a gritos. Comenzó a las tres de la tarde en El Antro Mágico, ubicado en Nazca al 1500 de la Ciudad de Buenos Aires. La lista detallada de las bandas dejó ver la gran cantidad de artistas que se suma a colaborar con el proyecto, más de quince bandas de distintos estilos y géneros, además de charlas, talleres, proyecciones, degustaciones, exposiciones, feria de libros y sobre todo mucho arte.
Los grupos fueron repartidos en tres escenarios. Dos en el interior del Antro Mágico y uno principal sobre la calle, cortando la mitad de la Avenida, reduciendo el caudal de autos y aumentando el de personas. La gente fue llegando desde temprano, invadiendo el espacio público, apropiándose de él. Familias, parejas y amigos recorrieron la feria, las exposiciones y disfrutaron de las bandas que una a una se fueron sucediendo bajo las caricias del sol. Cayó la noche y con ella una cantidad enorme de jóvenes que abarrotaron la vereda de esquina a esquina e invadieron aun más la calle, ya casi sin circulación de vehículos.
El festival se extendió hasta altas horas de la madrugada. El ambiente estaba plagado de cultura, pero no de la oficial e impuesta por la industria, infectada de dogmatismos, cánones censuradores y pensamientos elitistas.  Era cultura verdaderamente popular. Alcanzaba con sentarse en el cordón de la calle solo un rato y ver pasar a distintos artistas, que interrumpían solo para preguntar “¿te puedo regalar un cd?” o “¿te molesta si te dejo mi revista?”.
La feria de libros se montó en tablones sobre la calle, donde las pequeñas editoriales  desparramaron sus materiales. Atendida por sus propios dueños, tenían al frente a los autores de los mismos libros que vendían, dispuestos a charlar con cuanto interesado se acercase; y como si esto no fuera poco, después de un intercambio de palabras y recomendaciones de textos, el oído gozaba al escuchar “te regalo este que te va a gustar”.  Sin mencionar los precios totalmente accesibles de todos los libros.
flia_festival_eva_arias_02.jpgEstos son algunos de los lujos que nos da la F.L.I.A (Feria del Libro Independiente y Alternativa), que nace en 2006 como una nueva forma de difusión de cultura popular. Como bien reza su comunicado oficial, la F.L.I.A. es un lugar de encuentro de artistas, escritores, editores, productores de cultura en general y todo aquel que se quiera sumar con el deseo de dar a conocer su obra por fuera de los canales tradicionales, ya sean las grandes editoriales o los que regula el Estado. Esta organización no se limita a la producción e intercambio de libros sino que también está abierta a todo tipo de prácticas artísticas y culturales.
Siempre apuntando a la independencia alimentada solo con trabajo de la gente para la gente, sin intermediarios, auspicios, ni banderas políticas, la F.L.I.A. ha ido desarrollando un excelente trabajo de nutricionista cultural autogestionado, conectando personas y distribuyendo material por los distintos puntos del país; pero no solo es nacional sino también internacional, llegando hasta el momento a Uruguay, Paraguay, Chile y Colombia.
Este sábado, en Floresta, escritores como Guillermo de Posfay, Xuan Pablo González, Santos Goñi, Carlos Eduardo Gallegos, Dafne Pidemunt y Leticia Hernando se encontraron con sus libros y editoriales sobre la calle, charlando de igual a igual con quienes recorrieron la feria y se deleitaron con tanta variedad de géneros y estilos. También artistas como Gabi Ruby quien repartió sus dibujos llenando de colores a todo el que se acercaba a su puesto.
No faltó la diversidad cultural, taller de tango, peña, folclore, rock nacional, electrónica, salsa cubana, charlas sobre nutrición, feria de discos, artesanías, diseñadores, teatro, stand up, circo, reggae, ska, fotografías, pinturas, revistas, editoriales cartoneras, comics, degustaciones de te chai y algo de punk. Todo esto en un mismo lugar, gratis y libre, en el que se podía participar si uno así lo quería. El festival fue una ensalada cultural a la que no le faltó ningún condimento.

Fotos: Eva Arias

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